Artistas, “influencers” y la publicidad inversa

Por Amerfi Cáceres lunes 27 de junio, 2022

En mercadeo (marketing) existe un término conocido como PUBLICIDAD INVERSA, que consiste en hacer todo lo contrario a lo que la gente espera para generar morbo, logrando con ello críticas negativas, muchas acusaciones, incontables censuras desde todos los ámbitos y clases sociales, incluyendo a las iglesias.

Una vez logrado esta inmensa publicidad que de manera gratuita el pueblo mismo le da, pues siguen provocando el pudor de la ciudadanía, y esta, aún sin quererlo le sigue dando popularidad.  Las personas no se percatan que están siendo utilizadas como conejillos de Indias para lograr sus propósitos, y que mientras más se reprenda, más se desaprueba, sólo se está ayudando a que estos consigan lo que buscan, que es llegar a la cúspide de la fama.

A LA PUBLICIDAD INVERSA están apostando varios artistas y empresarios de la farándula nacional, están usando el pudor de todo un país que ha sido fundado en valores éticos y morales para lograr con su irritación escalar y posicionarse, no en el gusto popular, pero si lograr la atención de todos aun sea de manera despectiva.

Son personajes del anticristo, vulgares, que burlan lo más sagrado del pueblo dominicano: sus creencias religiosas y sus símbolos patrios.

No es cierto que el público les siga, no es cierto que el pueblo los ame, que los quiera escuchar o ver, más bien, el pueblo ataca, se defiende de todos modos, pero sólo está cayendo en su trampa. Los ciudadanos en su afán por detener esta debacle siguen aportando a generarles riquezas. En la PUBLICIDAD INVERSA, cada mención es un paso a favor de los criminales del recato, un avance para la impudicia, y más distante el final de la desvergüenza.

Escribo sobre esos llamados malos “influencers” para tratar por lo menos de que la clase artística, política, civiles, militares, a la prensa misma y a todos aquellos que de una forma u otra se han sumado y siguen sumándose al exagerado y exhorbitante número de personas que aborrecen a estos individuos, a que paren de escribir, de comentar y de reproducir esos contenidos, a que no sigan cayendo en el enredo, porque cada vez que lo hacen, sólo logran hacerlo más poderosos, y ese poder está dañando a toda un mundo que lo que busca y necesita es la paz. Mientras más leña se le echa al fuego más se enciende. Mientras la Mierda más se bate más hiede.

Ya lo dijo el antiguo proverbista a modo de aforismo: “Donde no hay leña se apaga el fuego[…]”. (Prov.26:20)

Si queremos parar este mal debemos cortarlo de raíz, hay que apagar el fuego. Son nuestras acciones las que atizan el incendio. Debemos poner a prueba aquella extraña cosa para algunos, que es considerada como el único activo que nos separa del reino animal, a saber, nuestra capacidad de razonar.

Nuestra capacidad de hacer un análisis crítico es lo único que nos mostrará que nos hemos perdido en alguna vereda del camino, que nos hemos apartado del rumbo y que es tiempo de regresar a casa. Ya es hora de rescatar los valores, no sigamos dándole alas al mal, sólo nos resta ignorar, dejar correr la bola y todo volverá a la normalidad.

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, locutora, política, líder comunitaria y Licda. en Leyes.

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