Arte, locura y libre mercado

Por Alcides Pimentel Paulino miércoles 13 de diciembre, 2017

Primera parte

El mercado del arte es un mundo particular. Puede parecer una locura que alquilen pague por un cuadro 383 millones de euros. Se trata de una operación capitalista más con el objetivo de obtener beneficios. El concepto caro o barato es una cuestión de cantidad. Lo que para la clase media puede parecer caro, para un millonario no lo es.

Para determinar el precio final de una obra de arte se tienen en cuenta aspectos como la antigüedad de la obra, el período, el estilo, el autor, la calidad técnica, la escuela o movimiento al que pertenece el autor, el merdado, los precios de los competidores, el número de obras que pintó, y la oferta y la demanda. Se valora que esté firmada. Cuando una obra es restaurada, pierde valor. En general, los cuadros grandes valen más que los pequeños. Por extraño que pueda parecer, también cuentan aspectos como la crítica, la publicidad, el respaldo del Estado o país del autor, las políticas culturales y el contexto socioeconómico. La muerte revaloriza el valor de las obras de los grandes artistas al convertir sus obras en un producto exclusivo y limitado. Como afirma Laurence Sterne, “La muerte abre la puerta a la fama y cierra la de la envidia“. Las obras de arte pueden revalorizarse o despreciarse en el futuro. No es cierto, aquello de mientras más viejo, más vale.

En el mercado del arte, calcular el precio por los costos de producción no es muy acertado. Calcular el tiempo invertido en una obra, sumado al precio de los materiales empleados, más un extra como honorarios, no suele hacerse. Se puede fijar el precio por tema. Los artistas que trabajan por encargo y los retratistas suelen fijar precios por las partes del cuerpo que incluyen en las obras. Los detalles como gafas o sonrisas suelen incrementar el precio final. En el caso del arte, los costos por producción se suelen multiplicar entre 10 y 15 veces. Se podría decir que el arte tiene dos mercados principales: el primario de la galerías, en donde se suelen encontrar las obras recién pintadas de los artistas, y el secundario, es el de las subastas o de segunda mano. En las galerias se promociona a los artistas y se les crea una marca, mientras que el segundo se valora el currículum del artista y su perspectiva histórica. No hace falta decir que la conservación es la clave para tasar el valor final.

El contexto socioeconómico en que se pintó una obra tiene también importancia en el valor final. Es conocido que las obras de los pintores franceses exiliador en Londres (Inglaterra) durante la guerra Franco-prusiana durante “L’Annee Terrible” ,en julio de 1870, están muy cotizadas. Estos pintores dibujaron un Londres triste, lluvioso y melancolico. El “Salvador mundi“, por ejemplo, pasó por la corte del rey Carlos I de Inglaterra, sobrevivió a los bombardeos nazis y fue olvidado en un sótano. En 1958, lo compró un colecionista estadounidense sin estar seguro de su autenticidad por 77 euros.

 

Existe una relación muy estrecha entre arte, marketing y negocio, según el economista Don Thonson. En principio, la reputación del artista y la dimensión, marcan el precio básico, que se modifica si se trata de obras claves y su significado en el contexto de la trayectoria del autor. Como las estrellas del deporte, los artistas son promosionados a través de exposiciones, ferias internacionales, eventos relevantes, presentaciones, medios de comunicación, etc.

 

Por regla general, las piezas únicas son las más cotizadas, aunque tienen mucho valor “las ediciones limitadas”. El certificado de autenticidad es imprescindible de cara al valor final, ya que en el mundo del arte existen muchas falsificaciones. Un factor a tener en cuenta en el valor de las obras es la moda, ya que los gustos están relacionados con ellas. Según Art Market, los trabajos de Damien Hirst, están bien patrocinados por Charles Saatchi. Las obras de Andy Worhol se venden por centenares, alcanzando hasta el millón de euros. Como dijo Antonio Machado en “Proverbios y Cantares”, todo necio confunde valor y precio.

 

En el mundillo del arte se nota la competitividad humana en todo su esplendor. Los pintores y los discipulos compiten por ser los mejores en sus respectivas disciplinas. De ahí que sea importante ser el fundador o uno de los máximos exponentes de un movimiento pictórico. Claud Monet, por ejemplo, fue el padre del Impresionismo. Fue muy criticado por romper con los estándares del arte de la época. Era todo un rebelde. El Impresionismo es un movimiento que prioriza la percepción del artista sobre la representación objetiva de la realidad, como se nota en tres de sus obras “Impresión; sol naciente“, “Nenúfares” y “Mujeres en el jardín“. En sus obras, los objetos se ven relegados a un segundo plano, a medida que el color y las formas se llevan de protagonismo. Desde la prehistoria y la Edad Media, el hombre ha ido perfeccionando sus representaciones. Entre las pinturas rupestres y el arte abstracto hay todo un mundo.

 

En el universo pictórico mundial destacan artistas como Pablo Picasso. Es el pintor español más famoso del siglo XX y el máximo representante del movimiento Cubista. Su turbulenta vida amososa ha contribuido a aumentar su leyenda. Sus dos obras maestras son conocidas en todo el mundo. “El Gernica” (1937) y “Las señoritas de Avignon (1907). El primero es un símbolo de la Guerra Civil española.

 

Quién no conoce cuadros como “La escuela de Atenas” de Rafael Sanzio. La Mona Lisa (Da Vinci), “El Juramento de los Horacios” (Jacques-Louis David), “La libertad guiando al pueblo” (Eugenne Delacroix), La Última cena (Da Vinci), Noche estrellada (van Gogh), El Grito (Edvard Munch), El juicio final (Miguel Ángel), Nenúfares (Monet), El jardín de las delicias (El Bosco), El nacimiento de Venus (Botticelli), El caminante sobre el mar (Friedrich), El 3 de mayo en Madrid (Goya), Las tres gracias(Rubens), Las señoritas de Avignon (Picasso), El beso (Gustav Klint) o La dama del armiño (da Vinci).

 

Para los especialistas en obras de arte, que el “Salvador Mundi”  llegara a esta cifra récord no era algo tan descabellado. En el 2010, fue vendido un cuadro de Pablo Picasso llamado “Desnudo sobre hojas verdes y busto” por 82 millones de euros. “Garçon a la Pipe” de Pablo Picasso fue vendida en el 2004 por 104 millones. Fue la primera pintura en romper la barrera de los 100 millones. Nunca se supo quien fue el verdadero comprador, quizas por remordimientos de conciencia. El estandarte del Pop Art, Andy Warhol, vendió su confuso “Silver car crash” (doble Disaster) en el 2013 por 105 millones. La obra “Flag” de Jasper Jhons el cuadro que con más claridad muestra el valor subjetivo del arte. Se trata de una bandera de Estados Unidos, pintada entre 1954-55. No se trata de una obra espectacular, ni de una dificultad extrema, pero si de un gran valor sentimental para muchos estadonidenses, de ahí su precio, 110 millones de dólares. Las obras de este artista pertenecientes al expresionismo abstracto son difíciles de interpretar.

 

Una de las obras maestras de todos los tiempos, “El Grito” de Edvard Munch fue vendido en el 2012 por 119,9 millones. El “Retrato de Adele Bloch-Bauer I” de Gustav Klimt fue vendida en el 2006 por 135 millones de dólares a Ronald Lauder para su Neue Galarie de Nueva York. Era la pieza central de una colección de arte, de propiedad judía, secuestrada por los nazis durante la Segunda Guerra mundial. “Woman III” de Willem de Kooning fue vendida en el 2006 por 135,5 millones de dólares a Steven Cohen. Se trata de una mujer poco definida y distorsionada que nada tiene que ver con la realidad. El cuadro “N0.5” de Jackson Pollock es una de las obras más desconcertantes en relación a su precio. Es un misterio quién pagó 140 millones de dólares por este garabato que parece una copia de una fotografía hecha desde un satélite. “Three studies of Lucian Freud” fue vendido en el 2013 por 142,4 millones de dólares. “La Reve (El Sueño) de Pablo Picasso fue vendido en el 2013 por 155 millones de dólares al millonario Steven Cohen. La obra representa a su amante, Marie-Therese Walter sentada en un sillón rojo con los ojos cerrados. “Les jouers de Carts” de Paul Cezanne fue vendido en el 2011 por 250 millones. Esta obra del pintor postimpresionista francés rompió todos los récords en su momento. Fue adquirida por la familia real de Qatar. En el 2016, el magnate de las finanzas, Kenneth Griffin, pagó 255 millones por “Interchange” de Williem Kooning.

 

Los precios desorbitados no solo se producen en la pintura. Una escultura del estadounidense Jeff Koons, llamada “Balloon Dog” (Anaranjado) fue vendida por 43,4 millones de euros. Se trata del artista vivo más cotizado del mundo. Estados Unidos, China y el Reino Unido, son los tres países que dominan el mercado del arte.

 

Los principales movimientos artísticos en la pintura se relacionan con las mejores obras. El Renacimiento, que se situa entre los siglos XV y XVI, se inspiró en imitar la antigüedad clásica grecolatina con el hombre como centro del conocimiento y del mundo. En el Barroco se pintaba la representación de los sentimientos y las emociones con el tema religioso como base. El neoclasicismo es un arte racional y sobrio. Las obras tenían que cumplir con una doble función: la belleza y la utilidad. El romanticismo se basa en la confrontación entre el “Yo” y un mundo que no es agardable, por eso nace el sentimiento de evasión y soledad. El Realismo buscaba representar la sociedad real del siglo XIX, con sus imperfecciones y sus problemas, de ahí que se centrara en trabajadores urbanos y en campecinos. Existen muchos otros movimientos pictóricos importantes como el Rococó, Impresionismo, Surrealismo, Expresionismo, Neoimpresionismo, Postimpresionismo, Art Nouveau, Art Decó, Arte Naïf, Pop Art, etc.

 

En el Expresionismo se deforma la realidad. El artista busca, pricipalmente, expresar sus emosiones y su visión personal del mundo. Surge en el contexto de la Primera Guerra mundial. El artista es revolucionario y provocador. Se opone al sistema establecido. El Surrealismo se basa en el inconciente humano, de ahí la dificultad de interpretar las obras.

 

El pintor español, Francisco de Goya y Lucientes, es uno de los precursores del Romanticismo. En sus excelentes retratos era capaz de representar el aspecto psicológico de sus modelos. “El tres de mayo de 1808 en Madrid“, puede que sea su obra más conocida, pero la más enigmatica es “Saturno devorando a su hijo“. El francés, Pier-Auguste Renoir, es otra de las figuras del Impresionismo. Las escenas alegres y llenas de vida de sus cuadros son muy valoradas por los entendidos. “Baile en el Moulin de la Galette“es uno de sus mejores cuadros. Diego Rodríguez de Silva y Velázguez está considerado como uno de los mejores retratistas de la historia del arte. Es el pintor más sobresaliente del “Siglo de Oro español”. Es un maestro del Barroco, y un ejemplo para los pintores realistas posteriores. “Las meninas” es su obra más conocida.

 

Paul Gauguin, era un coleccionista que con posterioriad se dedicó a la pintura. A Henry de Toulouse-Lautrec, se le asocia con la vida de los burdeles de París.Su rica familia pagaba a los museos para que mostraran su obra. Georges-Pierre Seurat, experimentó con colores que representan emociones y sentimientos. Desarrolló la técnica del “puntillismo”. En su época, su técnica fue ridiculizada. Rembrandt Hamenszoon Van Rijn fue el pintor más famoso del “Siglo de Oro holandés”. Son famosos sus autorretratos en los que pasa de la juventud a la vejez. Era un maestro jugando con las luces y las sobras como se observa en “La Ronda de noche“. Gerhard Richter es el pintor vivo más cotizado. Este alemán octogenario todavía está en activo. Este artista abstracto también es conocido como el Picasso del siglo XXI. Tiene un volumen de ventas anuales que rondan los 750 millones de dólares. Parte se su éxito reside en la promoción de su marchante Marian Goodman.

 

Algunos de los artistas más cotizados son desconocidos por el gran público, principalmente los artistas orientales. Pocos occidentales conocen a artistas chinos como: Zhang Daqian, Maler Zeng Fanzhi, Fan Zeng, Zhou Chunya, Xu Beihong, Wu Guanzhong, Zhang Xiaogan, Fu Baoshi, Li Keran, Cui Ruzhou o Qi Baishi. Este último artista chino pinta paisajes utilizando sus dedos como pinceles. Otros artistas poco conocidos son Christopher Wool, Wayne Thiebaut, Takashi Murakami, Anish Kapoor y David Hockney.

 

Entre los pintores vivos españoles destacan Miquel Barceló, un pintor expresionista fascinado por el “Art Brut”. Su decoración de la Cúpula de la Sala XX del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra le dio fama internacional. Otros artistas destacados son: Juan Muñoz, Jaume Plensa y Lita Cabellut, que es de origen gitano y realiza retratos que tienen a la transgresión. Otros pintores españoles conocidos son: Alfonso Albacete, Eduardo Arroyo, Abraham Lacalle, Luís Gordillo, Eduardo Naranjo, Ricardo Sanz, Luís Pérez, Consuelo Hernández, Jordi Machi, Gabino Amaya Cacho y Ubay Murillo. En las obras de Luís Pérez, uno tiene la sensación de que sus cuadros son fotografías. El realismo es impresionante. Una sensación que ocurre también con “La joven de la Perla” del pintor holandés Johannes Vermeer. La joven parece que cobrará vida en cualquier momento.

 

Todos los grandes pintores han tenido que demostrar que son buenos “pintores realistas”, y después cada uno desarrolla el movimiento que más le intereza. Aunque pueda parecer que algunos están sobrevalorados o que su arte carece de dificultad, la realidad es que saber pintar bien es como un Don, una facultad que poseen muy pocas personas en el mundo. Los Michael Jordan, Pelé, Maradona, Messi, Ronaldo, Schumacher, Bolt o Phelps no se ven con frecuencia. Leonardo da Vinci era un genio que además de la pintura, era inventor y visionario, una persona capaz de pensar como científico y como artista. No es casualidad que “La Mona Lisa o Gioconda” y “La última cena” sean dos de las obras más famosas del mundo.

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