El arte de la cerámica desde la óptica de Lenin Paulino

Por Patricia Minalla miércoles 4 de octubre, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. “Tiempo nublado”,  la más reciente exposición del artista dominicano Lenin Paulino, se exhibe en la galería del Centro Cultural Babeque. Es una colección, donde el también pintor y dibujante comparte sus exploraciones con el barro en formatos de instalaciones, esculturas y objetos.

La muestra se exhibe al público de lunes a viernes, en horario de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, hasta el 12 de octubre y da la posibilidad a los visitantes de recibir recorridos guiados por el autor de las obras.

Paulino, artista visual y  antropólogo de profesión, explica que “Tiempo nublado” está inspirada en la crisis, con base en el ensayo político homónimo del escritor mexicano Octavio Paz.

Para conocer de lleno los motivos que llevan a este creador a tratar el concepto de crisis y cómo logra representarlo desde su imaginario, hicimos esta entrevista. Esto es lo que nos dijo.

¿Cuál fue el punto de partida de esta muestra?

“Tiempo nublado” empezó con la pieza que presenté el año pasado en la exposición colectiva “Espacio cerámico”, que presentamos unos colegas y yo en la galería del Palacio de Bellas Artes. Ahí expuse una instalación basada en el tema de la bipolaridad que estuvo compuesta por 98 partes y que iba adherida directamente a la pared. Esta pieza a nivel técnico me permitió una constante y a raíz de ella entendí que era el momento de cerrar ese capítulo que ya había comenzado con esa experiencia y con otros dibujos que había trabajado tomando como referencia este ensayo de Octavio Paz. Así desarrollé una colección interesante que me permitió moverme en tres ámbitos.

“La casa encendida”

¿Por qué basarla en las crisis?

La exposición está basada en el concepto de la crisis planteado desde el esquema de las crisis personales, las crisis a nivel de país y medioambientales. Las personales, porque todos en algún momento vivimos una catarsis. A nivel de país, la enfoco desde el punto de vista sociocultural, porque tengo mucho contacto con el tema de la cultura. Trato de identificar los problemas que venimos arrastrando de crisis permanente en la cultura y entendía que mi experiencia me iba a dar muchas oportunidades para poder desarrollar obras.

Detalle de la pieza “Tótem y tabú”.

Respecto a las crisis ambientales, quise abarcar este tema que para muchos es una moda o sólo un tópico, cuando en verdad es una realidad dura y amenazante, de la que vemos manifestaciones con el tema de los huracanes y todo lo que está pasando con los ciclos de la producción y  las costas.

En “Tiempo nublado” hablo de medio ambiente entendiendo que es el espacio donde se desarrolla la cultura y convivimos, intentando mencionar los descaros que hay en el manejo y la falta de responsabilidades  individuales, sociales y gubernamentales en este aspecto.

Estos tópicos me llevaron a entrar en el tema de la crisis no desde una perspectiva fatalista, sino como la plantea Octavio Paz en el texto que me inspira y del que tomo prestado el título, ese ensayo maravilloso del que recupero que de las crisis, si no hay un empoderamiento de análisis y de comprensión que permita pasar a la etapa de la autocrítica, entramos en un círculo vicioso como el que vivimos nosotros como país y hasta como individuos.

Todos tenemos crisis. Bienvenidas las crisis porque si las superamos nos transforman y crecemos.

Pieza “Frases impenetrables”.

¿Además de lo ya mencionado a qué otros nortes apunta “Tiempo nublado”?

La exposición tiene unos referentes textuales muy directos. Freud con Tótem; Levi-Strauss con las emociones, la estética y la belleza de la emoción y el escritor mexicano Octavio Paz con Tiempo Nublado.

¿Cómo materializas el concepto de las crisis en estas obras?

A nivel de signos y símbolos hay una constante en las piezas que son las ronchas. Las crisis generan ronchas, generan una adulteración de un statu quo en las emociones y en la misma parte física.  Algo de esto puede apreciarse por ejemplo en la primera pieza que realicé para esta exposición que fue “Llenos de amor y de miedo”, con la que hice una gran catarsis de temas personales.

Están también las ampollitas, las púas y el mazo, que me permitieron lograr la coherencia entre las diferentes piezas de la colección, independientemente de cómo varían los temas y en las que está presente esa sexualidad que los especialistas que han estado mirando la exposición valoran mucho.

¿Qué significó esto para ti a nivel técnico?

La técnica no es lo más relevante en esta propuesta, pero sí la estética que desarrollo y la manera en que utilizo la técnica para incorporar signos y símbolos en la creación de las piezas y sus resultados finales.

Público observando algunas piezas de la muestra.

Uso patinas, esmaltes y dentro de lo contemporáneo empleo técnicas primitivas como el ahumado, con el que intento acercarme al estilo de cerámica creada por los grupos aborígenes, como podrán ver la obra “Tótem y tabú” quienes visiten al exhibición.

¿Qué es lo que más has disfrutado del proceso?

Hacer uso de símbolos reiterados que me permitieron entrar en la misma naturaleza de la cerámica. Un aliado del artista son las características propias del medio, vulnerar los aspectos formales de la naturaleza del material que se trabaja. Saber que si es un medio tridimensional debo tener presente por ejemplo, los altos y bajos relieves y no caer en la trampa de utilizar el color como pintor y no como ceramista. 

 

La muestra lleva unos quince días exhibiéndose, ¿cómo ha sido la receptividad quienes la han visto?

El público ha dialogado con las piezas más de lo que yo esperaba.

Una de las obras que más llamó la atención la noche inaugural fue “Dimes y diretes”, donde juego con el tema de las lenguas y las crisis de ese no ponernos de acuerdo: el “quiero y no quiero”; el “lo digo o no lo digo” o ese “se me enreda la lengua”, que no nos deja avanzar en el discurso.

Fotografías: Fuente externa

 

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