Arrepiéntete y apártate del pecado de idolatría y de otros

Por Enrique Aquino Acosta jueves 21 de enero, 2021

 Dios  sabía que los israelitas andaban tras dioses ajenos y les servían. Por eso, envió  a sus profetas  a decirles que  se arrepintieran y  abandonaran  esas  prácticas religiosas. Además, prometió  darles la tierra que  había  dado a sus padres, si obedecían sus mandamientos. Sin embargo,  se negaron a oírlos y a obedecerlos (Jeremías 35:15)

¿A caso  conoce  usted  una iglesia  que asuma  el mismo  comportamiento espiritual?  Por lo menos, yo  conozco una y es la Iglesia Católica. Esta iglesia es  sorda, ciega y muda frente  a las prohibiciones que Dios hace sobre los ídolos. ¿Por qué lo digo?  Porque permite y tolera que se  construyan, en todo el mundo,  estatuas e imágenes que representan a dioses  y diosas  ajenos a Dios, que nada tienen que ver con Dios, para  violar  el mandamiento de Dios que dice:  no uses ningún material ni nada  semejante  que haya sobre  o debajo del cielo, la tierra o las aguas  para hacer  imagen de mí (Éxodo 20:4)

Dios no solo prohíbe que se hagan estatuas e imágenes que lo  representen a ÉL, sino, también para los ídolos. Prohíbe,  además, que  nos arrodillemos  delante de los ídolos y  los    honremos   y veneremos. Prohíbe  cantarle, pedirle y confiar en ellos.  ¿Por qué lo prohíbe? Dios lo prohíbe, porque los ídolos que hay en  nuestro país y el resto del mundo son hechos de metales, madera, yeso, cemento y barro. Son obras  inventadas  y  hechas por  los hombres.

Otras razones por las que Dios  prohíbe los ídolos son, porque tienen boca y no hablan, porque tienen ojos y no ven y  porque  tienen orejas y no oyen.  También los prohíbe porque  tienen narices y no huelen,  porque  tienen manos y no palpan y porque  tienen pies y no andan. Por eso, Dios considera  semejantes a ellos, a quienes los fabrican  y  a  cualquiera que confía en ellos (Salmo 115:4-8)

Pueblo dominicano,  llegó la hora de renunciar a los ídolos, ya que donde están ellos no está Dios.  Niégate a  seguir creyendo en una diosa falsa como la Virgen de la Altagracia y otros ídolos.  Niégate a participar  en la fiesta que la Iglesia Católica  le celebra mañana  21 de Enero.  Renuncia a lo prohibido por Dios. Renuncia  a seguir creyendo en falsas doctrinas  como esa  y  a  repeticiones vanas como la Letanía.

En lugar de ello, saca tiempo, en el día de mañana y los demás para  leer, meditar, comprender y obedecer  lo que enseña  la Biblia. Ella enseña el mensaje que contienen  las Palabras  que inspiró el Espíritu Santo.  Lee, particularmente,  el  Libro Éxodo,  capitulo 20 y el Salmo 115. Hablan de la inutilidad espiritual de ídolos como la Virgen de la Altagracia y otros. Quita tus ojos de  los ídolos y  ponlos en Jesucristo, nuestro único Mediador  y Salvador. Solo Dios  te ayuda y  protege.  Confía  y esperas  que EL cumpla sus promesas en tu vida.

Renuncia a toda forma de idolatría espiritual y material. Renuncia a fabricar, vender, poseer, venerar,  adorar y creer  en los ídolos.  Destrúyelos, bótalos o quémalos. No te arrodilles  más delante de ellos para adorarlos, venerarlos, pedirles y  encenderles velas. No les  hagas ni les celebres  fiestas jamás, porque  Dios los aborrece y desprecia. Imítalo.

Por último,  te exhorto a compartir y obedecer estas  recomendaciones con  tus familiares y amigos. Invítalos a que se arrepientan de practicar el pecado de idolatría otros para  que Dios los  borre. Conviértete  al Evangelio y  experimenta  el Nuevo Nacimiento del que habló  Jesús a Nicodemo. Serás adoptado(a) como hijo(a) de Dios  y te convertirás  en nueva criatura.

 Sin embargo,  podrías acarrear  consecuencias eternas graves, si te niegas a  tomar esta trascendente  decisión. Recuerda que los idólatras y otros pecadores  no heredarán  el reino de los cielos.  Por tanto, arrepiéntete y apártate del pecado de idolatría y  de cualquier otro.

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