Armando Almánzar-Botello

Por Ramón Saba jueves 28 de marzo, 2019

Nació en Higüey, provincia La Altagracia, el 29 de agosto de 1956.

Poeta, ensayista y relatista. Completó estudios de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y en la Universidad Mundial Dominicana. Ha realizado diversos cursos de Filosofía, Psicología, Literatura y Lingüística en múltiples instituciones nacionales de Altos Estudios. Fue productor de programas culturales en la Onda internacional de Radio Televisión Dominicana; durante casi veinte años fue Jefe de la División de Publicaciones y Editor general en el Centro Dominicano de Promoción de Exportaciones (CEDOPEX), hoy Centro de Exportaciones e Inversión de la República Dominicana (CEI-rd); desde el 2005 se ha desempeñado en diferentes cargos en el Ministerio de Cultura de la República Dominicana (Asistente técnico de la Dirección General del Libro y la Lectura; parte del equipo técnico que articuló el primer Plan Quinquenal del Libro y la Lectura; coordinador, moderador y expositor en el Corredor Cultural [Programa Nacional de Conferencias dictadas por figuras relevantes de la intelectualidad dominicana, organizado por el Ministerio de Cultura]); se desempeñó como Corrector de Estilo en la Editora Nacional y actualmente es subdirector de la misma.

En el haber bibliográfico de Armando Almánzar-Botello se encuentran los títulos “Cazador de agua y otros textos mutantes. Antología poética 1977-2002” (Poesía); “Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse’s crucifixion” (Poesía); “Entre un músico Tang y un jarro de Oaxaca. La influencia de la India, China y Japón en la poética de Octavio Paz” (Ensayo); “La ciudad prestada. Poesía latinoamericana postmoderna en Nueva York” (Ensayo) … esta obra ha sido publicado también en la prestigiosa publicación académica norteamericana Hispanic Poetry Review; “La máquina olandera y deseante de Alexis Gómez-Rosa” (Ensayo); además de estas publicaciones tiene inéditos varios libros de poesía, ensayo y relatos que planea publicar más adelante. Son muchas las antologías, por igual que revistas y periódicos de corte cultural, que han recogido decenas de sus producciones literarias.

Armando Almánzar-Botello ha participado en infinidad eventos en calidad de conferencista, panelista, charlista, expositor y disertante, tales como “El Nombre Unigénito de Dominicana”; en Casa de Francia, institución dependiente de la Embajada de Francia en la República Dominicana, junto a un grupo de reconocidos intelectuales dominicanos y extranjeros, leyó su ponencia “Roland Barthes, el pensamiento de Jacques Lacan y el placer del texto”;  en la Casa de la Cultura Universitaria de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la exposición titulada “Lo femenino neutro. Reflexiones metapsicoanalíticas”; en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, dictó la conferencia “Samuel Beckett o la creación como catástrofe”; y así como estás, muchas más. Forma parte del “Movimiento Contextualista”, creado por el poeta Cayo Claudio Espinal.

A pesar de que nunca ha concursado en los Premios Anuales que realiza el Ministerio de Cultura, sí ha sido jurado en varios de ellos.

El escritor Marcio Veloz Maggiolo considera que las visiones del mundo orillan, en la post-modernidad, las de un Bosco caribeño que recrea el universo con el que intenta dejar de soñar. En su soledad y en su atasco de pasiones, Almánzar-Botello incluye a políticos, a poetas, a una fauna esotérica y mistérica que en la realidad es solo materia prima para su justificación de la metáfora.

El poeta Alexis Gómez Rosa opina que en “Francis Bacon, vuelve. Slaughterhouse’s crucifixión”, el poeta Almánzar-Botello instaura un nuevo código discursivo que hace de su dicción un entramado de sólidas arquitecturas verbales e insólitos hallazgos expresivos.

El poeta y articulista José Mármol estima que en “Cazador de agua y otros textos mutantes” de su admirado amigo Armando Almánzar-Botello, es para él una revelación, un síntoma de cuánto podría este libro cambiar, tornar interesante y fértil el panorama poético, no sólo de República Dominicana, sino en Hispanoamérica.

Finalmente, el escritor Pedro Granados asegura que la poesía de León Félix Batista junto con la de Armando Almánzar-Botello, debería ser el auténtico ícono de la generación dominicana de los años 80. Ambos son, a su modo de ver, complementariamente neobarrocos: más culterana la de Almánzar-Botello (analógica y llena de referencias eruditas), más conceptista la de Félix Batista (analógica y centrada en la elipsis de la frase y el cultismo del vocabulario).

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Armando Almánzar-Botello:

¡Oh certero corazón, más que la flecha! 

¡Al fin ahora comprendo, cazadora mía danzante!
Precioso y turbulento caos donde alcanzo
mi estatura más humilde,
 mi caída más limpia
en lo profundo.

Si miro jadeante hacia el recuerdo de tu sombra
—donde bebe mi memoria un agua pura y fresca—
¡sin cesar muero y renazco en el disturbio
de tu ausencia!

Y hoy la geometría de Euclides me resulta 

—si pienso en el secreto de tu aljaba misteriosa—
tardía y precaria emergencia de lo informe,

simple intento del pudor para vestir el desconcierto…

Contemplo aquí tu espejo sin mí ya para siempre,
las marcas tumultuosas de tus dientes
en mi pecho…
Y me digo, cazadora,
aterrado de silencio:

¡Oh certero corazón, más que la flecha!…

Por Ramón Saba

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