“Arbitrariedad congénita” del director de la Policía Nacional

Por Ángel Moreta

Introducción

El 20 de octubre del corriente año 2021 publicamos en este medio Debate Plural un artículo con el título “un mal comienzo del director de la Policía Nacional”, publicación que se hizo en ocasión del nombramiento que hiciera el presidente de la República del mayor general Eduardo Alberto Then como director de dicha institución.

Ese trabajo, que se publica hoy nueva vez conjuntamente con el presente artículo, trata sobre un pronunciamiento que hiciera en la ciudad de Santiago, a raíz de su nombramiento mediante decreto. En esa ocasión prometió como futura joya de su gestión, “dar palos a los delincuentes”, como promesa de los trabajos que llevaría a cabo el mencionado General.

Como lo han hecho todos cuando reciben su designación como directores de la Policía Nacional, prometió “mano dura” contra presumibles delincuentes, aunque no hayan sido sometidos mediante expedientes fundados a la justicia dominicana. Es decir, que la estrella principal prometida fue la violencia indiscriminada, inflexible, dura e inquebrantable contra el delito y el crimen.

 

Vestido de militar del Ejército Nacional

 

Ahora la Policía Nacional utiliza de manera exclusiva uniformes militares del Ejército Nacional.

Vestido bajo esa modalidad, y abandonando el uniforme institucional, trae en las manos su fabulosa propuesta como es la de aplicar la fuerza desmedida contra la ciudadanía sospechosa, en vez de venir el mencionado mayor general con un manual de pedagogía en las manos, lo que hace es prometer macana.

Creo que lo más importante es la pedagogía, comenzando por el mismo nuevo director, pues un sabio de la humanidad reconocido universalmente, declaró que todo maestro a su vez debe ser “enseñado”, es decir, que todo maestro también tiene que aprender porque no lo sabe todo.

En el mundo contemporáneo unos aprendemos de otros y viceversa; no con la macana embrutecedora y trujillista de Belisario Peguero ni de la “banda colorá”, sino con la escuela, con la cooperación y la intercomunicación.

Pues lo primero en toda función pública es la pedagogía, la educación y las técnicas de comunicación y de investigación. El mundo hoy no puede vivir sin intercomunicación, sin organización de las ideas, sin el aprendizaje y la tecnología.

Pero el pensamiento del señor Then es el pensamiento policial dominicano desde mucho antes de la dictadura de Trujillo. El policía es un agente del ejército, su uniforme ahora es de guardia, vestido de fajina, botas y fusil. Ahora el policía es un miembro del ejército nacional, cuya presencia impregna de terror a la ciudadanía, en vez de experiencia y enseñanza. Ahora el agente policial tiene complejo de inferioridad con respecto al ejército nacional. Ahora el policía vale si tiene uniforme del ejército.

Cerrar el paso a los hijos de madres solteras

El mayor general mencionado, profundizando su actitud sobre la seguridad en manos de la Policía Nacional, aplicó su pensamiento atrasado afirmando que los hijos de madres solteras no podrán ser policías o miembros de esa institución porque supuestamente adquieren malas costumbres de sus madres porque son solteras.

Una teoría totalmente equivocada que no resiste el menor análisis lógico y que no comprende que el hecho de ser madre soltera no implica malos hijos. Tampoco por ser hijos de esas madres pueden ser declarados futuros delincuentes o pueden ser excluidos y marginados sociales.

Se trata de un mayúsculo disparate sin fundamentos, una afirmación surgida de la Caverna de Platón, que ignora la intercomunicación socrática y las características del mundo contemporáneo en el cual predomina las técnicas de aprendizaje como fuente de experiencia y sabiduría y como canal para la organización de las ideas y de las técnicas de investigación.

Ahora se han puesto de moda las promesas de violencia, la Policía Nacional abandona su uniforme para vestirse con uniformes militares, reflejando un complejo de inferioridad y la actitud de que “nosotros los miembros de la policía somos militares y estamos dispuestos a matar”. Bajo este autoengaño, violatorio de la ley y de los reglamentos de esa institución, el nuevo incumbente asume que “somos ejército y estamos dispuestos a la violencia” en las calles, ciudades, caminos de este país.

El mayor general al parecer desconoce lo que es una sociedad regida por normas democráticas. Establece una contradicción entre justicia e igualdad, pues los hijos de las madres solteras pierden ciudadanía, que es un derecho constitucional; pierden su libertad que es también de carácter constitucional, y son hombres maleducados, portadores de vicios presumiblemente, y enemigos de la paz y la tranquilidad porque son sujetos que debido a su mala formación deben ser arrojados al mundo de la exclusión social y de la marginalidad y la pobreza.

Se trata de una errática mentalidad que debe ser educada

 En el mundo del mayor general no hay sistema educativo, no hay democracia sino prejuicios de mala formación lógica e histórica.

En ese mundo lo que hay son uniformes de la guardia, uniformes de guerra, cachuchas del ejercito   botas de la guardia, camisas del ejército, uniformes militares, órdenes militares, recintos policiales pero que parecen recintos militares.

De modo que ha tenido un mal comienzo y una continuación desabrida y disparatada, pues se expresó como un “jefe” de la policía trujillista y no como un director educador de la institución, pues según los cambios que emanarán de la comisión de reforma podrá ser un civil profesional, al igual que el Ministerio de Interior, del cual depende la llamada Policía Nacional.

Nota: sobre el tema de los uniformes Debate Plural publicó un artículo de Ángel Moreta insistiendo en que los uniformes militares representan una irreverencia disciplinaria, una desnaturalización de la función policial y una permisividad de la cual son responsables las autoridades de Interior y Policía.

 

Por: Ángel Moreta

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar