Aquí cualquier persona aspira a gobernar

Por Rolando Fernández

No importa que reúna o no condiciones para ello. Logra el propósito a base de cuartos, que permiten dar las dádivas electoreras de estilo, u ofrecer limosnas pírricas a la población ingenua y hambrienta entre nosotros, que por necesidad vende su consciencia.

Claro, los lambones pagados también ayudan en ese orden, pues tratan de promocionar, y solapar siempre el prontuario delictuoso o cuestionable que se tenga; venden al aspirante de que se trate como “salvador”; y, el que viene a resolver. ¡La misma canción de siempre!

Algo que llama poderosamente la atención es que, para llevar a cabo actividades políticas en esta nación se hacen necesarias grandes cantidades de dineros (millonadas de pesos y dólares), que no siempre sé tienen); pues, no todos aquellos que se ofertan para ser presidente de los dominicanos, “han nacido en cuna”, como dice la gente, cuando se viene de “extracción humilde”.

Luego, la gran pregunta que asalta a los pensantes aquí, cuando se enteran de ciertas aspiraciones de personas hechas públicas, a dirigir los destinos nacionales, es: ¿y dónde consiguieron aquellos esos cuantiosos recursos económicos?; pues, en su mayoría, es gente que ayer pertenecía a la clase media baja de esta nación, y que hoy se presenta como sólida potentada.

La percepción casi generalizada que se tiene es, los extrajeron de las “ubres de la vaca del Estado nacional”, por donde ya pasaron, y lo están haciendo ahora, esos nuevos que se encuentran ordeñando dichas tetas hoy, en perjuicio de las grandes mayorías locales, desposeídas, como hambrientas a la vez entre nosotros; y que han sido víctimas de los despropósitos gubernamentales recurrentes en esta República.

También, podría ser que los estén recibiendo de oscuros sectores del narco, u otros, algo que aparentemente se ha venido tratando de combatir aquí, pero que en realidad no se cree, haya sido logrado en el fondo, según es lo que se advierte.

En el tenor de lo abordado, también se dan los casos a interno nuestro de algunos adinerados que invierten en la política, no con fines de trabajar por el país, sino en post de luego ir al poder, en procura de recuperar sus cuartos, y aumentarlos con creces; hacerse más ricos.

Vale recordar que, el ejercicio de la actividad política en esta nación, lo han convertido en un vulgar negocio, siendo esa razón una de las causales, probablemente la principal, de los grandes males que, en todos los sentidos, han venido afectando a esta nación durante las últimas tres décadas pasadas se podría decir, sin temor a equivoco.

Yo quiero ser presidente, o presidenta del país. No importa si reúno o no condiciones para ello; pero, sí tengo cuartos para comprar a quien sea; y, estoy en disposición de pactar acuerdos reciprocatorios con los poderosos sectores económicos respaldantes, de esos que lo hacen, y gravitan entre nosotros.

¡Nada impide! “Es pa´lante que vamos”, como diría un político de los nuestros. ¡Aquí todo se puede! Es el parecer de gente sin perfil presidencial, e incapaz a todas luces, como hasta boca dura también, creyéndose que eso vende, y que osa ofertarse ante la población alegremente, para dirigir los destinos del país.

Y, amén de la osadía, tampoco al parecer, se respetan las leyes, normas y reglamentos que rigen en materia electoral, mediante los cuales se procura regular y controlar el ejercicio político a nivel nacional, En esos, se establecen como parte importante, entre otras cosas, los plazos pertinentes para la realización de las actividades relativas.

Ahora mismo, se vienen observando las que se pueden considerar violaciones en ese sentido, y a las que nos referimos aquí. Lógico, en ese marco jurídico vigente, debido al tiempo que falta para la celebración de las próximas elecciones generales en el país; y, en razón de que, ya muchos políticos del patio, andan promoviendo candidaturas a la presidencia de la República, sin reparo.  ¡No hay que esperar nada se entiende!

Sin embargo, otros opinan que esa última concepción es admisible, en razón de que, en el ámbito de la política propiamente, los actores que participan pueden comenzar a promover sus candidaturas en cualquier momento que lo consideren prudente; que se tiene esa libertad de acción. Y, qué se deben aquellos aprovechar las oportunidades que se presenten para sus proselitismos.

¡Bueeeno!  Como es obvio entender, eso no luce aconsejable así. Y, es que, por alguna razón de valía, se normaron las actividades de ese tipo, lo cual entendemos se debe observar siempre.

No obstante, la disparidad de criterios en tal orden, es entendible que, en este caso la prudencia se debe imponer actualmente, por encontrarnos ante un nuevo gobierno, que está prácticamente comenzando; y, que debe haber un espacio de respiro para la población, cansada ya de tanta politiquería.

Qué se aguanten esos verdugos, cuyo propósito luce ser solo el de “subirse al palo” en el próximo año 2024; y, que muy poco les está importando el clima de crisis en todos los sentidos que viene afectando a la nación.

Qué mejor procuren aportar su granito de arena para ir resolviendo, antes de que concluya la presente gestión de gobierno, ya que, de alcanzarse el poder, el que logre llegar, también le va a tocar enfrentar parte de los problemas presentes. ¡Recuérdese la continuidad del Estado!

 

Autor: Rolando Fernández

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