“Aquaman”: Héroe de plástico en un mar de basura

Por Yasser Medina viernes 11 de enero, 2019

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-Parece una costumbre que, en las películas de superhéroes del Universo Extendido de DC, se produzca una fórmula muy genérica que, con cada estreno, sentarme a verlas con su metraje excesivo es una especie de tortura medieval para mis retinas. Voy al cine entusiasmado y salgo aburrido. Me resulta difícil entretenerme con ellas. Se vuelven planas, trilladas, previsibles. Están inundadas de una holgazanería narrativa en la que la trama es un resorte para la insustancialidad y la falta de cohesión, de personajes muy icónicos convertidos en figuras de acción de masilla que solo quieren ser héroes al servicio de la ingenuidad, de una fatigante pirotecnia en la que uno no sabe ni qué está pasando entre tanto caos. De su línea en solitario ya han estropeado a la Mujer Maravilla y ahora, recientemente, también al icónico Aquaman, el último superhéroe en su catálogo de productos de segunda mano.

“Aquaman” la dirige James Wan, director acostumbrado al género del terror que, por primera vez, incursiona en el género fantástico, con una fantasía submarina que me produce una sensación que solo encuentro cuando veo a los peces en la pecera o en el acuario, donde no pasa nada relevante durante dos horas y media eternamente largas y los peces se transforman en personajes (incluyendo al héroe de la portada) de plástico desechable. Sus efectos visuales son decentes, pero la trama luce reciclada de otras películas que no valen la pena mencionar. El génesis de Aquaman se hunde en las aguas más profundas del hastío con la historia de Arthur Curry/Aquaman (Jason Momoa), el príncipe mestizo que tiene la difícil tarea de unificar a unos reinos acuáticos que, para su mala suerte, son parte de una sociedad sofisticada, intolerante y autoritaria que está en medio de una guerra subacuática.

La historia de la película, narrada por el mismo Arthur, comienza contando un romance muy precipitado entre sus padres, Atlanna (Nicole Kidman), Reina de la nación subacuática de Atlantis y, Tom Curry (Temuera Morrison), el guardián de un faro, y lo que ellos hacen para protegerlo. Un par de años después en la adultez, Arthur, que es mitad humano y mitad atlante, regresa a visitar a su padre luego de un viaje largo en el que pelea con piratas submarinos y algunos tipos malos. Y allí inician unos problemas que me importan muy poco cuando conoce a la Princesa Mera (Amber Heard) y ella acude a su ayuda para buscar un tridente legendario por el globo e impedir que el rey de Atlantis declare la guerra al mundo terrestre que tanto ha contaminado los mares, algo que el mismo tráiler de la película revela.

Todas las secuencias de la película están fabricadas para que el héroe, Aquaman, recurra a los subterfugios más artificiosos y pueda salir triunfante con el tridente en la mano derecha y con la muchacha [Mera] que es su interés romántico en la mano izquierda, en una aventura ininteligible que los pasea por tierra, mar y aire con el fin de consumir la interminable duración de la forma más fácil posible: dando vueltas. Las pistas que siguen a Arthur y Mera (con una química muy pobre entre Jason Momoa y Amber Heard) se colocan para que se agudicen las contrariedades causadas por villanos como David Kane/Black Manta (Yahya Abdul-Mateen II) o como el hermano de Aquaman, Orm Marius/Ocean Master (Patrick Wilson), enemigos con motivaciones muy cuestionables e innecesarias.

Con esta película, Wan comunica ideas soterradas que son interesantes como la protección del medio ambiente, el cuidado de los océanos y la metáfora de la tolerancia en la diversidad étnica, pero que son enterradas en el agua para favorecer un espectáculo visual muy pomposo y trivial saturado de criaturas computarizadas y enfrentamientos acuáticos con unos personajes que parecen marionetas tendiendo de un arrecife de coral. Consigue que Momoa tenga un carisma calculado que termina tambaleándose entre lo desabrido y lo automatizado, con una presencia que casi no se siente porque no hay ninguna escena memorable que tatúe su personalidad. Su película es aburrida, estrepitosa, novelesca, con un tercer acto agotador en el que casi me ahogo de tanto bostezar.

Ficha técnica

Año: 2018

Duración: 2 hr 23 min

País: Estados Unidos

Director: James Wan

Guión: David Johnson, Will Beall

Música: Rupert Gregson-Williams

Fotografía: Don Burgess

Reparto: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman,

Calificación: 4/10

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