Aprendamos a servir y a ser servidos

Por Ana Gabriela Rodríguez lunes 16 de septiembre, 2019

#Aquitosevebonito

Hoy quiero conversar con ustedes de un tema que ha sido determinante en mi experiencia profesional y personal, el servicio. Hace más de 3 años inicie mi carrera sirviendo a otros en redes sociales, para luego trasladarme al mundo corporativo y de comunicación.

En la complejidad que implica la interacción entre seres humanos, he estado reflexionando sobre la situación de ambas partes al momento de que se entrega o se recibe un servicio y les comparto aquí alguna de mis conclusiones:

Para Servir

A nadie le gusta sentir que molesta. A nadie le gusta verse reflejado con incomodidad en los ojos de la persona que nos va a atender o a ofrecer un servicio. En base a esto… si usted trabaja en servicio al cliente debe tener como manifiesto o regulación diaria, lo siguiente:

Contribuya para que la experiencia sea grata: usted debe construir un flujo de servicio que permita a esa persona sentirse cómodo con usted y a la vez realmente acompañado.

Deje a un lado sus problemas personales: a nadie debe afectarle que usted tenga temas emocionales o que en su casa no funcione la nevera… nadie tiene la culpa. Ese cliente tiene sus propios problemas y no viene a desquitarse con usted.

Brinde soluciones: quite el no de la punta de su lengua. Busque formas de resolver lo requerido por el cliente o de acercarlo a la solución. Que esa persona recuerde, que usted, aunque no pudo, lo intento.

Conviértase en un punto de consulta y apoyo: trabaje la confianza de sus clientes, aunque sea siendo el que atiende en un supermercado. Muéstrese dispuesto y abierto, sobre todo, a escuchar y a orientar.

Ahora me voy a la otra cara de la moneda, en la que pocos nos detenemos a pensar… ¿se necesitan reglas para ser cliente?  Creo que sí.

Para ser servido

Si bien es cierto que usted está pagando por un servicio, no es menos cierto que las personas que se lo brindarán son de carne y hueso. Muchas veces nos cubrimos en un ego inflado para exigir, solo porque pagamos, sin analizar varios puntos:

¿Estamos exigiendo de la mejor forma? ¿Estamos solicitando cosas logrables? ¿Estamos tratando de manera correcta a esta persona?

Siempre trato de cumplir con lo básico, como preguntar y saber los procesos para no pedir nada solo para facilitarme la vida. En ocasiones queremos que se apliquen las reglas para otros, pero para uno no. Cuando se tiene claro que el otro está haciendo su trabajo y que tú debes ser embajador de esto, comienzas a ser otro tipo de cliente, uno más agradable… y ahí se te dan las cosas de la mejor forma.

Al igual que la persona que nos brinda el servicio debe tener un perfil especifico orientado al cliente, nosotros como clientes debemos de ser realistas y humanos. Aprendamos a ponernos el sombrero cuando nos toque para ser la mejor versión siendo y dando.

No es solo ser cliente, es ser un buen cliente. No es solo trabajar en servicio al cliente, es dar un servicio de valor.

Por Ana Rodríguez

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