Apocalipsis  presente

Por Manuel Hernández Villeta lunes 21 de octubre, 2019

Trosky y la Bíblia no tienen nada en común. Salvo que se utilicen en un discurso de rompimiento. Trosky como si fuera un carnicero político levantando una cabeza ensangrentada, y  el recodatorio de que Jehová es mi Pastor. Hace tiempo un verdi-negro que cambió la lucha armada, por los votos.

Comienza el camino en la recomposición de las fuerzas políticas nacionales. Se termina con el bipartidismo, y se estudian  las alianzas. Se abre el sendero de la segunda vuelta electoral y la incertidumbre  en unos comicios a futuro luego  de  los problemas  de las primarias.

La división en el Partido de la Liberación Dominicana estaba en el tapete desde hace mucho tiempo. Pudo pasar con la lucha por la reelección, pero fue en las primarias que estalló. Tienen que reagruparse los que se quedan y los que se van.

Tienen que hacer nuevos cálculos sobre alianzas y militancia. Ya no se va a discutir por unas primarias internas, sino por las elecciones presidenciales. Antes estarán las municipales, donde se podrá exhibir  músculos con tratar de ganar alcaldías y regidurías.

Pero lo importante es triunfar en  las presidenciales. Ahora solo hay números de militantes internos, pero la lucha tiene que ir al corazón del pueblo, y será entre tres candidatos fuertes. El Estado tiene una ventaja; es difícil poder derrotar al gobierno, aunque ya hay precedentes en el país.

Ha Joaquín Balaguer se le sacó del poder  en los doce años, y luego se le recortó el periodo en dos, y no pudo volver al Palacio en forma física. Si dio el apoyo que necesitaba el PLD y Leonel Fernández para que derrotaran a José Francisco Peña Gómez.

Es demasiado temprano para determinar fuerzas y favoritismo popular. La lucha está a punto de comenzar. Es bueno recordar que  no son suficientes los votos de un partido  para ganar unas elecciones  nacionales. Se tiene que llevar el mensaje al corazón del pueblo, conseguir el apoyo de los empresarios, los profesionales, los chiriperos y la gran mayoría silenciosa.

En el mundo político dominicano no hay ideología pendiente. Es la lucha ciega y activa por el poder. Hay que ver los músculos que se presenten de aquí en adelante. Será una lucha sin cuartel, sin márgenes de tropezones.

Lo que no pueden olvidar los tres candidatos es que en política los amigos y los enemigos son circunstanciales. En una segunda vuelta, uno le dará la victoria a quien quiera. Siempre hay que guardar pruritos para poder tender la mano a un enemigo que puede ser aliado coyuntural  en un momento de crisis.

A propósito de una cita. Trosky se confió en que era el heredero político de Lenin, en base a que fue el forjador del ejército rojo y estandarte de la clase obrera, pero la historia de la revolución roja  se escribió bajo el sable de Stalin. Nada está escrito cuando se desatan las furias del infierno de las divisiones. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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