Hay anuncios que irritan a la población dominicana

Por Rolando Fernández viernes 15 de septiembre, 2017

Los dueños, y directores de medios de comunicación, deberían ponderar la colocación de algunas cuñas comerciales, o propagandas específicas, que no resulten del total agrado de la gran mayoría de sus receptores, al margen de los beneficios económicos que puedan representar. ¡Qué no les ciegue la ambición!

No siempre el factor mercurial debe prevalecer a nivel empresarial; pues si bien es cierto que permite la obtención de dineros, no es menos cierto que, puede afectar grandemente la imagen ante la sociedad de las organizaciones empresariales de que se trate.

Sabido es que, lo monetario perdido bien se puede recuperar en el tiempo; pero, lo segundo – imagen pública lesionada -, al igual que buena se puede lograr crearla, cuando se deja caer, muy difícil resulta su recuperación después.

En ese sentido, se puede ver en la televisión nacional, que tras la presentación de ciertos programas, o en medio de ellos, en que participan políticos, analistas y comunicadores diversos, donde se aborda la indeseable temática sobre la realización de las plantas de Punta Catalina, obras cuestionadas hasta la saciedad por la gente pensante en este país, y consideradas como pruebas de delitos por tantos abogados duchos nuestros, debido a los actos de corrupción atribuibles con respecto a las mismas, se pasan cuñas alusivas recomendatorias, como si el qué dirán nada importara.

También se habla con fuertes reproches, sobre los sobornos otorgados para conseguir su asignación; sobrevaluaciones de costos; impunidad alegre; como, lenidad judicial. Y, todo se relaciona con el sonado escándalo internacional patrocinado por la mafiosa, confesa, empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado por completo a casi todo el funcionariado oficial presente, y con respecto al cual muchos procesos se han abierto en otras latitudes también “infectadas” por el mal, con encarcelamientos de personas incluso, mientras en Dominicana esas cosas se vienen apañando como siempre, y no causan rubor alguno.

Sin embargo, se procede de forma concomitante aquí, con el pase de anuncios loatorios a todo dar, y en pos de vender la idea de obligatoriedad de su terminación por parte del Gobierno, algo que algunos interpretan hasta como una burla. También, para hacer mención con ahínco de los supuestos beneficios energéticos para la nación que se obtendrán, cuyas diligencias se creen impostergables. ¡Cuántas falacias en tal sentido se oyen decir!

Entre las tantas argucias: ¡se acabarán los apagones!; y, ¡habrá energía eléctrica durante las 24 horas del día, con una facturación más baja para la población! Una sola pregunta bastaría para refutar los engaños que se pretenden, ¿sirven las redes actuales de distribución? Y otra para completar, ¿habrá cuartos en el Estado para compensar a las “altruistas” distribuidoras por las pérdidas de energía eléctrica, que de seguro continuará produciéndose, probablemente en mayor grado?

Es obvio que, tremendo contraste, de muy mal gusto por cierto, ese que se da entre algunos programas de análisis, comentarios, y severas críticas,  por un lado, y por  el otro, las loas y recomendaciones con respecto a la “Gran Obra” de referencia que trata de exhibir el actual Gobierno, cuya efectividad aún se desconoce, amén de todos los factores en contra que se le atribuyen, asociados directamente con la enorme corruptela en que se dice se ha incurrido para la construcción de las plantas a carbón incluidas, como también el enorme endeudamiento relativo que se habrá de legar a la posterioridad.

Pero, de la misma forma en que “hay amores que matan”, como dice un refrán popular, y se continúa con ellos, así también hay anuncios, o cuñas pagadas que pueden afectar negativamente la imagen de cualquier empresa del sector televisivo, o radial, y sin embargo se prosigue pasándolos, debido a los ingresos que los mismos permiten.

Por tanto, nada más queda desearles, ¡buena suerte!, a todos aquellos medios que solo vean hoy por los cuartos de momento. Ya se verá qué les depara el futuro.