Antonio Guzmán: Un Hombre Atrevido

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 17 de junio, 2019

La valentía y a veces -por qué no- el atrevimiento, osadía o audacia, son valores o condiciones que deben estar presentes en todo hombre o mujer que aspira a dirigir lo público. Así debe ser el político o quien aspire a ser político. Antonio Guzmán Fernández, Don Antonio como le llamaron, fue ese hombre que reunía esas condiciones. Pero no pensemos en que reunía esas condiciones porque llegó a ser presidente y que además lo era porque si no se hubiera suicidado, como se dijo que lo hizo, unos días antes de cumplir los 4 años hubiese completado su período sin ser derrocado.

Trujillo, Balaguer, Juan Rodríguez, Jimenes Moya, Bosch, Peña Gómez, Tavárez Justo y otros también han tenido esas condiciones, pero hay diferencias en los políticos hasta por razones axiológicas, valorativas. Esto es de lo más importante, porque cuando los valores morales no son tomados en cuenta para nada y se colocan las ambiciones de poder sin contar para nada la moral, es cuestionable ese disfrute del poder, como si este fuera un fin en sí mismo.

De ese modo el constituir la cabeza o las fauces del Leviatán (Hobbes) convierte al líder en un discípulo de Maquiavelo, o bien, de un José Fouché, el gran simulador en tiempos de la Revolución Francesa. Todo parece indicar que un ex-presidente de la República (hoy fallecido) que tuvo por residencia la casa de la Avenida Máximo Gómez # 25,  creía en el poder no importa lo que hubiese que hacer para conquistarlo y para mantenerse en él, pero además que el poder era como un fin en sí mismo para él términos personales. Hay que llamarle hombre de Estado a los hombres como Balaguer, porque en realidad lo son y disfrutan del poder como un fin en sí mismo. Sin embargo, lo hizo de manera indecorosa.

Ese no es el caso de Bosch, pero tampoco de Antonio Guzmán, a pesar de la posición de clase que tenía y defendía este último. Fue comerciante de productos agropecuarios y llegó a tener varias fincas en diferentes lugares, después de haber trabajado en la Curacao Trading Company.  Probablemente su posición de clase oscilaba entre la clase burguesa y la clase terrateniente, la primera que vive de la extracción de la plusvalía y la última que vive de la renta de la tierra. Sin embargo, durante su gobierno no se opuso a algunas tímidas reformas y medidas políticas de corte liberal, entre ellas: la reforma agraria convencional, la ley de amnistía de los presos políticos y retorno de los exiliados y nacionalización de la compañía Rosario Mining Company.

Hay que reconocer que Antonio Guzmán no aceptó la fórmula que lo convertiría a él en presidente provisional para poner fin a la contienda bélica que vivía el país, bajo las condiciones que querían imponerle los norteamericanos, las cuales eran que se aislara, reprimiera y deportara a los constitucionalistas. En ese tenor, Guzmán y Balaguer eran dos hombres de Estado muy diferentes; Guzmán no estaba dispuesto a ser un hombre de Estado sin la tolerancia hacia los constitucionalistas, Balaguer estaba dispuesto a ser hombre de Estado para ejercer el poder aunque fuera gobernando en un clima de represión y así fue como se mantuvo en el poder, sobre todo en el período llamado: Los 12 Años. Fue una represión planificada a los opositores, aparentemente con asesoría extranjera. El no merece que se le siga llamando Padre de la Democracia, porque él no lo es, más bien fue el padre de la contrarrevolución y el discípulo más aventajado de Trujillo en las enseñanzas  aprendidas de este maestro con sus prédicas hacia el odio tan visceral y enfermizo hacia  al comunismo. Balaguer no sacó al país de la miseria y el analfabetismo en que se encontraba, aunque construyera algunas escuelas, más bien propicio un proceso de acumulación originaria de capitales para que se enriqueciera un grupo muy reducido.

Ahora bien,  el título de este artículo es: Antonio Guzmán: Un Hombre Atrevido. En realidad él era un hombre atrevido. El autor para sustentar lo que acaba de decir y al mismo tiempo el título de este artículo  va a reproducir una carta  que salió en la columna El Foro Público, en el diario El Caribe, el día 12 del mes enero de 1954. Esa carta fue escrita por alguien que quería delatar a Don Antonio Guzmán, como si este fuera un enemigo del gobierno o un conspirador, con el propósito de ganar algún favor del régimen a cambio de la delación. Decir lo que supuestamente dijo Antonio Guzmán, de acuerdo al forista, era muy atrevido en un régimen de terror, donde el miedo de casi todos los ciudadanos era un estado de la conciencia social. Veamos:

Debiera Investigarse

Villa Isabel,

10 de enero de 1954.

Señor Jefe de Redacción:

“Por considerarlo de interés para

el gobierno y sus buenos amigos,

me permito informarle que estando

en un bar  de esta población oí una

conversación que sostenía el señor

Antonio Guzmán, de Santiago, quien

se ocupa del negocio de arroz. La

conversación de Guzmán, mientras

bebía tragos, fue con una mujer que

tiene en estos alrededores.

“Decía Guzmán que en el viaje que

hizo a Cuba pudo darse cuenta de

lo mal que trata el gobierno

dominicano al pueblo y que por eso

era que muchos dominicanos se

habían ido al extranjero. Dijo que él

estaba en la república por que está

trabajando con un extranjero de

nombre Oquet a quien hay que

respetarlo.

“Señaló que en una ocasión quisieron

molestar a Oquet y éste se dirigió

a su gobierno y todo se arregló

inmediatamente. En medio de sus

tragos se expresó en términos

hirientes para nuestro gobierno

que tantos esfuerzos está haciendo

por el progreso del país y por

aumentar el nivel de vida  de sus

compatriotas.

“Este sujeto debería ser vigilado

porque seguramente que en su

viaje contactó con algunos malos

dominicanos que en el extranjero

se dan a la tarea de querer

desacreditar al gobierno y sus

instituciones”.

Marcelo Quezada Guillén

No sólo lo dicho en ese foro, de ser verdad la afirmación de ese supuesto calié de Trujillo, es el único indicador de atrevimiento si no muchos otros eventos que protagonizó o en que se vio envuelto Don Antonio. No me cabe ninguna duda de que lo contado en la columna El  Foro público por ese servidor de los Trujillo fuera  Don Antonio, aunque pongo en duda lo de la amante, el que fue elegido 1978 Presidente de la República, siendo el candidato en la boleta del PRD y de la Alianza socialdemócrata de Luis Abinader, el que como candidato venció a Balaguer.

Por más de una razón su nombre fue barajado en más de una ocasión, no sólo en la fórmula del 1965 para que fuera presidente provisional y poner fin a la contienda bélica. El Grupo de Santiago, como se le ha denominado a ese grupo corporativo de las llamadas “fuerzas vivas” Santiago de los Caballeros -hoy día es un grupo en picada con el proceso de globalización que deslocaliza las  inversiones de los  capitales “capitalismo flexible”, que viene siendo un capitalismo salvaje para los sectores populares-  en el 1965 pero antes de estallar la guerra, con los planes de convocar a  elecciones del Triunvirato quería dicho grupo incluirlo en la candidatura vicepresidencial con Héctor García Godoy. Desde luego, ese grupo corporativo estaba compuesto  por diferentes personas: empresarios, religiosos, profesionales y profesores de la UCAMAIMA, algunos de los cuales tenían ideas más conservadoras que Antonio Guzmán.  En 1970, año de la trágica muerte de su hijo Iván, quien era decano de Agronomía y Veterinaria en la UASD, según divulgó  un medio periodístico, Don Antonio  al abstenerse su partido en las elecciones de ese año quería debilitar a Balaguer por lo que sostenía vínculos con el MIDA de Augusto Lora. El sospecharía que el MIDA no podía derrotar a Balaguer, pero aparentemente quería que Balaguer sacara los menos votos posibles para que quedara débil.

Ya en una coyuntura tan difícil, con las fuerzas de ocupación norteamericanas ocupando el país y bajo un clima de represión política creado por estas y las Fuerzas Armadas Dominicanas que querían un gobierno conservador, aceptó ser el candidato a la vicepresidencia del PRD, con Juan Bosch de candidato a la presidencia. Hay otras versiones de diferentes en diferentes coyunturas en las que el demostró ser audaz, pero lo dejo para otros artículos.

 

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

 

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