Ante la falaz mentira del nieto de Trujillo

Por Giovanna Bonnelly de Dipino martes 13 de febrero, 2018

“La injuria  deshonra a quien la infiere, no a quien la recibe”

Diógenes

“Y ese que habla tanto está completamente hueco; ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena”

Rabindranath Tagore

El pasado domingo visitando a mis padres surgió una conversación, de la cual entendí que era de justicia llevar luz a la opinión pública y de manera especial,  no sólo a mis hijos y a la generación joven de nuestra familia Bonnelly sino a todo el país.

El mundo digital, la comunicación y los medios en general, se han convertido en espacios abiertos a toda persona; muchos la aprovechan para  hacer de ellos   grandes plazas de valiosas reflexiones y aportaciones de mucha trascendencia y otros lamentablemente sólo buscan dañar y enlodar reputaciones simplemente porque les place o les conviene.

Hago esta introducción, pues no es mi forma, mi estilo ni aún menos mi ánimo polemizar en prensa ni en la red de temas de carácter político. Sin embargo, no es menos cierto, que nuestras generaciones jóvenes se encuentran muy ajenas y hasta perdidas acerca de las verdades sobre temas de índole histórica reciente; por lo que me veo en la responsabilidad, en mi calidad de descendiente directa del Lic. Rafael F. Bonnelly de quien me honro ser nieta de aportar algunos  datos de relevancia histórica que iluminan la trayectoria de mi difunto abuelo y salvaguardan su  memoria,  dignidad y sus dotes de hombre de bien.

De forma malediciosa, ha trascendido en la prensa y los medios en general, la falaz mentira que el Lic. Rafael F. Bonnelly fue quien por órdenes del extinto dictador Trujillo,  llevó a ciudad Trujillo la  “silla eléctrica”.

En su libro  “Movimiento 14 de Junio Historia y Documentos”, Tony Raful confirma que esa falsa información, fue orquestada  por círculos trujillistas con el ulterior propósito de dañar al Lic. Bonnelly por su postura antitrujillista durante los  últimos años de la tiranía y por haber  encabezado  el Consejo de Estado que fue un gobierno de transición democrática, que preparó las primeras elecciones libres y que promulgó las leyes de persecución del trujillismo y sus símbolos en el país.

En el Archivo General de la Nación reposa en su Boletín  del Año LXXV, Volumen XXXVIII , Número 135 de Enero- Abril 2013,  una historia oral (Entrevista a Guillermo Rivas Díaz)cuyo título reza  “Esa Monstruosidad” que está al alcance de todo público;donde claramente,éste señor revela su protagonismo en la confección  de la famosa silla eléctrica de la cárcel conocida como la 40.

El  dictador Trujillo, le había concedido millones de dólares al coronel Jhonny Abbes, a la sazón jefe del llamado SIM para que modernizara y expandiera sus servicios  de espionaje y tortura y como parte de ese proyecto, Abbes viajó primero a Nueva York en busca de una silla eléctrica usada en el departamento de correcciones de esa ciudad. Cuando le dijeron que esa silla no fallaba y que mataba al instante, Jhonny Abbes perdió el interés en comprarla, puesto que a él le interesaba la silla como instrumento de tortura.

Finalmente, un técnico del SIM, entrenado en Inglaterra, Guillermo Rivas Díaz, y otros fabricaron una silla para propósitos de tortura: la famosa silla eléctrica de La 40. Según las declaraciones de Rivas Díaz, en una extensa entrevista, Trujillo fue quien dio la orden directamente de que se construyera la silla eléctrica (Ver págs.153-187 de Boletín del Archivo General de la Nación).

Creo que con esta aclaración y los datos que en ella apunto, hago justicia a la memoria de mi querido abuelo y desmonto por completo el entramado injurioso con el cual  han querido enlodarle.

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