Andrés L. Mateo y el Vengoechea que calló

Por Francisco S. Cruz lunes 20 de julio, 2020

La historia de la incursión, en la política tradicional o del sistema, de los intelectuales dominicanos seudos izquierdistas será un claroscuro cuya gráfica-exhaustiva ya que quedó grabada en la conciencia colectiva y en el vestuario de nuestro diarismo nacional: a) unos de “izquierda burra”, b) otros “izquierdista-teóricos de derecha (“saltarines”); y c) unos últimos, forjadores de una escuela de la fijación y la amargura que tiene como gerente-fundador a Andrés L. Mateo y una retahíla de “hacedores de opinión publica” o “político de la secreta” cuyo “redentor”, jefe y guía es Juan Bolívar Díaz -todos, juntos, se hicieron periferia periodística-mediática -de los partidos- conformado un coro de megáfonos o bocinas que se bifurcaron en dos alas-bandos: pro-gobiernista y pro-oposición.

Sin embargo, el vate Andrés L. Mateo se merece una mención aparte por dos actos de histrionismo-desdoblamiento que logró: 1) entrevistar a un expresidente de quien dijo y requeté escribió que era la máxima expresión de la “degradación de la política”, entre otros adjetivos-calificativos; y 2) en 2008 escribió diablura sobre el consultor político Mauricio De Vengoechea (un personaje siniestro, entonces para Mateo); pero ahora, como fue el asesor de su candidato-partido hizo mutis. Vengoechea, para Mateo, de seguro, ahora, es un padre de la patria o un arcángel-milagroso del marketing político.

Dio gusto nacional, ver al expresidente haciendo tabla rasa de la historia (de su propia historia política); pero más, al entrevistador desdoblarse e irse en politiquería y simulación barata frente a quien descalificó, detractó y llamó la suma de la “degradación política”. Eso, dio vergüenza ajena; y mas si sabemos que hasta los jueces se inhiben. ¡Que cachaza!

 

Y es que, en nuestro país, hace rato que, con contadas excepciones, el periodismo de apego deontológico paso a mejor vida o fue asaltado por una claque de mercenarios de la pluma. Esa profesión está cooptada-secuestrada, en minoría, por una caterva de megáfonos y de resentidos generacionales (voceros de oligopolios y poderes fácticos, o cuando no, de asalariados de líderes políticos y de agencias-agendas supranacionales). Repito, con sus contadas excepciones y aquella legión de jóvenes promesas que, ojalá, tomen distancia, ética-deontológica, de esa escuela de políticos y chamanes disfrazados de “hacedores de opinión pública”.

 

Ahora (esos “redentores” y una oenegé-partido), están presionando y abogando por sendos adecentamientos “éticos” de la vida pública y el ejercicio del poder: a) que nombren a una exjueza como procuradora -para que sirva de retaliadora de políticos bajo el predicamento “corrupción e impunidad”; pero de una sola vía (Made in-PLD)-; y b) atizando y amenazando con un circo romano, a partir de enero-2021; si, de aquí allá, no están preso fulano y mengano.

 

Me da, como dice un caro amigo, “Tres pitos y la flauta de Bartolo” que metan preso a fulano o mengano (¡o a toda la clase política!); pero no creo que, pretender y presionar que designen una exjueza para judicializar o politizar aún más la justicia le haría bien al país.

 

Por último, que quede claro dos cosas: el presidente Danilo Medina -con una obra de gobierno sin precedentes- si tiene quien le escriba y defienda; y al PLD no lo van a inhabilitar “moralistas de hojalatas”. ¡Sépanlo!

 

Francisco S. Cruz

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