América Latina se une o muere I    

Por Ebert Gómez Guillermo miércoles 12 de febrero, 2020

La abismal desigualdad social que existe, es la madre y raíz de toda esta violencia que vemos y seguiremos viendo en todo el planeta; desde Chile hasta París, de Turquía a Bolivia, de China inclusive a Rusia. La nueva época está llena de expectativas y mucha sed por degollar.

En lo que concierne a Latinoamérica, los procesos sociales van a continuar. Toda la Región se enfrenta, ante este proceso, al dilema de unirse o perecer; deponiendo rivalidades políticas, económicas e incluso ideológicas.

Para poder equilibrar, por un lado, la prepotencia de Estados Unidos y por el otro, las pretensiones expansionistas de China. Será peor para toda la Región no intentarlo. Lo que quedaría entonces sería, entregarse a los intereses transnacionales representados por estas potencias.

Los líderes latinos que tengan la capacidad de asimilar esta realidad que se les viene encima, tendrán que accionar con el resto de los gobiernos de la Región, afinar políticas arancelarias comunes y fomentar inteligencias, a través de las universidades latinoamericanas, que promuevan los intereses comunes para lograr el desarrollo de nuestros países.

Dejar de fomentar inteligencias para las transnacionales (fuga de cerebros) y crear espacios para lograr afinidad con los intereses comunes de los latinos. Esta es una de las estrategias a seguir. Por obvias razones no conviene el enfrentamiento, de ningún tipo y si unir políticas fiscales, económicas y arancelarias.

Otra de las estrategias que muchos Estados han iniciado y deben seguir fomentando, es promover sociedades publico/privadas con empresas nacionales y extranjeras, con la finalidad de lograr un mayor arbitraje en las ganancias de los bienes comunes.

Una de estas desigualdades se refleja en el promedio de crecimiento de la Región, aproximadamente un 2%, en contraste con las empresas extranjeras que en esta misma Región supera el 15%.

Evidentemente, las empresas locales ni las burguesías tradicionales tienen o pueden desarrollar las mismas capacidades que estas transnacionales; fuerzan a los empresarios locales a unírsele, vender o perecer, llevándose el ingreso que podría contribuir con la prosperidad de estos países.

Sobre este tema de afinar estrategias, se han expresado el expresidente Pepe Mujica del Uruguay, Manuel López Obrador en México, el derrocado presidente de Bolivia Evo Morales, el nuevo presidente de Argentina Alberto Fernández al igual que Rafael Correa expresidente del Ecuador, entre otros.

Solos, no lograremos hacer frente a la prepotencia de Estados Unidos o a las nuevas pretensiones de China o Rusia. Sólo unidos, por encima de diferencias políticas e ideológicas, sólo unidos la Región consigue salir del nuevo colonialismo que representan las transnacionales…

II

Fue la lección aprendida por los europeos luego de la segunda guerra mundial, no fue fácil para ellos y no será fácil para nosotros. Tenemos la ventaja, en gran parte del idioma, en haber tenido un periplo histórico parecido y el mismo enemigo común.

No hemos sido colonizadores sino colonizados y en ese proceso de nacimiento de nuestros países, llegamos 200 años tarde a la Revolución Industrial y tuvimos que cambiar nuestra independencia política por dependencia económica para poder lograr una parte de ese “desarrollo” que se nos vendió, bastante caro debo agregar.

La Alianza Bolivariana para América (ALBA), es una iniciativa que hay que reforzar, no será sencillo, será con lucha, el cambio no se detendrá, falta que estemos a la altura y saber usar las herramientas para beneficiarnos y no lo contrario.

Las negociaciones sobre bases justas e igualitarias, deben ser la garante ideal, para preservar paz y progreso para todos. Allí es donde pesarán las voces, de quienes puedan arrojar luz en la conformación de un nuevo orden, más justo, más incluyente, más diverso.

 

Negociar no es de cobardes, la lucha debe ser política no militar, en la guerra nadie gana. Las armas son para destruir y nuestros pueblos quieren construir. Queremos colaboración, desarrollo no imposiciones.

 

Nadie debe ser tratado como un criminal, perseguido o encarcelado por reclamar o ejercer un derecho que le asista, dentro de lo justo. Por la vía democrática, con acuerdos, sin violencia, con dignidad.

 

Las elites de nuestros países, para seguir existiendo, tendrán que incluir a esas mayorías que dirigen, permitiéndoles compartir los frutos del avance y del progreso y convertirse en líderes y guías de esas masas.

 

El terror y la desconfianza deben dejar de ser impuesto por conveniencia o ambición. Los fantasmas de la inseguridad y la violencia tienen que ser desterrado de las relaciones entre estados. El “enemigo feroz” será en todo caso, la indiferencia de seguir permitiendo que el mal triunfe sobre lo justo y correcto.  No debemos seguir siendo indiferentes.

 

Estas naciones más avanzadas, tienen que entender y aceptar que, la forma de las personas ver y conocer la realidad ya no es la misma de hace tres o cuatro décadas. No pueden seguir desconociendo la deuda histórica que tienen con otras naciones.

Que Latinoamérica sea reconocida como una Región económica, con independencia política es una aspiración genuina y posible. 200 años son suficientes para aprehender que, o nos unimos para lograr este sueño posible o perecemos, tragados por los intereses transnacionales.

“Hay que deponer rivalidades, integrar inteligencias para desarrollar nuestros pueblos. Los negocios son buenos, pero más importante es priorizar la necesidad política de unirnos para sobrevivir” (Pepe Mujica expresidente del Uruguay). Manos a la obra xxx.

  Autor: Ebert Gómez Guillermo

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