Amarga realidad local, de orden académico-docente

Por Rolando Fernández jueves 30 de abril, 2020

No son estudiantes, sino “ocupa butacas”, con los que de ordinario tienen que trabajar hoy los cuerpos docentes, a nivel de los diferentes grados de la educación local, incluido el considerado como la “fragua” para aquellos que se suponen el relevo generacional de los profesionales que actualmente ejercen como tales.

Y, así alguna gente que no piensa en este país de las improvisaciones, y las fachadas politiqueras, están hablando de enseñanza virtual, u “online” – a través de la red de la Internet -. ¡Qué bárbaros son!

Ahora están haciendo provecho de la cuarentena decretada a raíz del coronavirus, para promocionar ese propósito. “Cuarentena pone a prueba tecnología de la educación distancia” (Periódico “El Día”, del 26-3-20, página 5). ¡Qué buen viento los guíe!

Cualquiera diría en ese tenor, si presencial no sirven, en su gran mayoría, qué aprenderán de adoptarse ese sofisticado sistema, en el que participarían muchos seudo estudiantes, que a apenas saben leer y escribir.  Por nuestra experiencia en el área docente local, ¡no creemos que algo significativo se logre!

Evidentemente, son muy pocos los alumnos universitarios en el presente, por irnos a los de más arriba, que ostentan sentido de responsabilidad, como deseos de adquirir una real formación academia superior, cuyo desempeño futuro les permita vivir, económicamente hablando, en el mañana, amén de poder cumplir con las responsabilidades sociales que les corresponden.

Asisten a las universidades, después de cursar una deficiente enseñanza básica – cargados de lagunas -, solo en procura de obtener una cartulina, con un sello dorado, y una cinta de color – título – aunque se esté vacío, respecto de los conocimientos soportantes, imprescindibles, que se supone han logrado a través de cursar la carrera académica de que se trate.

Qué penosa se reporta esa displicencia tan marcada en estos muchachos, sin madurez mental alguna; muy escasa preparación base, cabe recalcar, para estar cursando estudios a nivel superior; y, más aún, el no querer reconocer sus deficiencias, y procurar superarlas, con la oportunidad debida.

Creen que, con ir a sentarse en una butaca a las aulas universitarias, y en las mismas de niveles inferiores, portando un celular en las manos, que por lo regular utilizan para fotocopiar apuntes que hacen los profesores en las pizarras; o, anotar explicaciones que reciban, su labor está cumplida. Ya ni siquiera tratan de copiar manualmente nada. Los que suelen andar con alguna libreta o mascota, la usan muy poco.

Luego, al momento de tener que impartirles alguna prueba, o disponer algún trabajo práctico, cuando no de investigación propiamente, sobre cualquier temática inherente a la asignatura que estén cursando, los resultados que se obtienen son desastrosos.

Se “queman” en los exámenes; y, con relación a investigar, lo que hacen es recurrir al “copy-paste” en la red de la Internet. Ni siquiera se preocupan por leer, y tratar de comprender los trabajos que allí aparecen. El asunto es salir del paso, como se dice popularmente.

La verdad es que, muy pocas esperanzas se tienen en este país, respecto del relevo generacional necesario en toda sociedad, con relación al grueso de las disciplinas del saber existentes. Cuando se van del planeta Tierra los preparados en verdad, desde ya, muy pocos sustitutos aparecen.

En lo concerniente a la nuestra, habrá que importarlo, dentro de un tiempo relativamente corto, pues nos quedaremos solamente aquí, con peloteros, megadivas, y políticos de poca monta, que son las mayores proclividades juveniles en estos tiempos.

 

Autor: Rolando Fernández

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