Alimentación inteligente

Por Carlos Martínez Márquez lunes 5 de junio, 2017

’El mejor doctor, es el que menos medicinas receta’’. Benjamín Franklin

Nos gusta comer a plenitud en términos de cantidades, pero, muchas veces o casi siempre, no nos preocupamos por alimentarnos de manera inteligente. Aprovechar los recursos naturales, cien por ciento, nos brinda la oportunidad de elegir lo mejor de la tierra, sin mayores riesgos, como cuando ingerimos productos transgénicos, lo cual pueden modificar el comportamiento de las células, en detrimento a la salud.

Cosechar los productos de la tierra, es sinónimo de calidad de vida, para lograr una larga existencia, sin sobresaltos a posibles enfermedades, que están cobrando vidas a nivel global. Somos un país rico en alimentos diversos. Las frutas y vegetales, por ejemplo, nos brindan una gran cantidad de energías para  purificar nuestros órganos, que cuando los ingerimos, estamos desintoxicándonos por el exceso de carbohidratos que están siempre presente en la dieta diaria.

Yo, de modo personal, he incorporado a la dieta diaria la ingesta  de jugos de frutas y vegetales. La combinación de sus colores genera una molécula interesante, donde cada ingrediente produce un efecto favorable a la parte fisiológica de nuestra anatomía. Los antioxidantes que aportan cada uno de ellos, protegen, embellecen y atomizan la apariencia vital de nuestra piel. Eso da la sensación de que el efecto que producen los jugos, son la panacea para estar revitalizados.

Los trastornos de salud que hoy día se están generando, es por la poca ingesta del líquido más preciado de la naturaleza, el agua. Necesitamos la presencia del líquido en nuestro organismo. Ocho vasos diarios es lo  indicado para hidratarnos y producir energía. Esta isla caribeña es súper cálida todo el año. Una inmensa mayoría solo consume el mínimo: de ahí, los trastornos gastro-intestinales, problemas renales y cardiovasculares.

Es alarmante el número de gente que no consume agua por encima del promedio diario. Las enfermedades se generan por algo tan sencillo como eso, por no hacer caso a dicha recomendaciones. Llamo a la conciencia colectiva, de que podemos mejorar mucho en cuanto a la forma de alimentarnos. Los jóvenes que son llamados al relevo generacional, deben procurar desde ahora, empezar a crear ese hábito, de alimentarse inteligentemente, con bajo presupuesto y de calidad suprema. No hay que ser ‘’rico’’ para comer bien. La fuente de vida está a la vista. Las llamadas comidas ‘’chatarras ‘, deterioran nuestras células y energías. Y luego, las enfermedades vienen a nuestro sistema, a caballo.

Empecemos, desde ya, a alimentarnos de manera sencilla, bajo grasa y bajo sal.

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