Algunos apuntes sobre la exigibilidad en derecho penal

Por Gregory Castellanos Ruano lunes 7 de diciembre, 2020

La normalidad es lo contrario a lo que describe cada tipo penal.

La normalidad que lleva a exigirle a una persona una conducta contraria a la descripta en el tipo penal se trata de una normalidad concebida `in abstracto`. Cada tipo penal parte del supuesto de que `en condiciones normales de convivencia o inter relación` la persona destinataria de dicho tipo penal debe conducirse sin incurrir en la conducta anormal descripta por el tipo penal en cuestión.

La exigencia y el deber jurídico de conducirse sin incurrir en la conducta anormal descripta por el tipo penal en cuestión parten del supuesto de que aquél a quien se le exige esté en condiciones normales que le permitan satisfacer esa exigencia y cumplir con ese deber jurídico; es decir, en condiciones en que ésa persona `pueda cumplir` dicha exigencia.

Paralelamente o dentro de esa normalidad se puede dar la situación de que exista una circunstancia o varias circunstancias que crean el contexto en que se produce el actuar del agente activo, al cual hay que ponderarlo en la concreta situación en que actuó.

Hay circunstancias que llevan a la razón a moderar la aplicación de la penalidad en principio aplicable al acto punible en cuestión. Si se da una o se dan algunas de esas circunstancias hay que moderar la penalidad en principio aplicable al acto punible en cuestión.

Otras veces la circunstancia es tan extrema que lleva a la razón a impedir la aplicación de la penalidad en principio aplicable al acto punible en cuestión.

Así, pues, dependiendo de la existencia o no de una o unas circunstancias generadoras de ese contexto hay tres tipos de exigibilidad:

  1. a) la exigibilidad ordinaria: es la exigibilidad normal producto del acto cometerse en ausencia de alguna circunstancia que obligue razonablemente sea a moderar la pena aplicable, sea a anular la posibilidad de aplicar la pena aplicable.
  2. b) la “exigibilidad disminuida”: es la que existe cuando de por medio hay alguna circunstancia específica que lleva a moderar, a atenuar la penalidad aplicable al caso; ello lleva a crear, por un lado, las denominadas `excusas legales atenuantes` y, por el otro lado, las denominadas `circunstancias atenuantes`, las cuales operan porque se considera que la existencia de alguna de esas circunstancias genera la necesaria disminución de la exigibilidad; la exigibilidad es disminuida; el exigible es un exigible disminuido; y
  3. c) la exigibilidad anulada: es la exigibilidad que deja de ser tal exigibilidad por la intervención de una circunstancia tan poderosa que impide, que bloquea que al autor del acto le sea aplicada la pena que la ley contempla. Se trata de las denominadas causas de inculpabilidad o inexigibilidad de otra conducta.

Hay, pues, una gradualidad dentro del mal, del mal que refleja el tipo penal que es el lesionar o poner en peligro un bien jurídico penal. Todo ello implica que puede haber una especie de `normalidad dentro de lo anormal`: es lo que ocurre cuando se produce la intervención de una de esas circunstancias: a) sea simplemente moderadora y por ello conduzca a que la penalidad simplemente sea moderada (caso de las excusas legales atenuantes y de las circunstancias atenuantes); b) sea tan poderosa que le impide al autor del acto dejar de cometer este y, por lo tanto, impide,  bloquea que al autor del acto le sea aplicada la pena que la ley contempla (caso de las denominadas causas de inculpabilidad o inexigibilidad de otra conducta). En este segundo caso, ello es así porque por oposición desprendida de cada tipo penal este le dice al destinatario del tipo penal cuál es `su deber jurídico` y ese `deber jurídico`, `le obliga a hacer lo posible`, pero `sólo lo posible`.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

Comenta