Algunas puntualizaciones sobre los orígenes de las faltas ortográficas: factores que inciden (2 de 2)

Por José Santana Guzmán viernes 23 de septiembre, 2022

“…LO QUE SE APRENDE EN UNA DISCIPLINA NO SE APLICA EN LA OTRA, POR LO QUE LOS ESTUDIANTES NO SE ENTUSIASMAN CON APRENDER, RETENER Y APLICAR LOS APRENDIZAJES DE LA ESCUELA.”

En el artículo anterior, citamos los cuatro casos donde se centran las causas primarias de los errores ortográficos, según advierte el doctor Bartolo García Molina. Sin embargo, en esta entrega, trataré de resumir los restantes casos que de manera eficaz y detallada esgrime el lingüista y catedrático universitario en su libro (Ortografía: Inferencial y Operativa. Novena edición. Surco. 2017).

Un segundo motivo por los que, según García Molina (2017), se cometen tantos errores ortográficos en la escritura, radica en el poco sentido de la observación. Por consiguiente, para el polígloto e investigador, si a los niños (y las niñas) se les acostumbra desde pequeños a observar y registrar mentalmente la forma cómo se escriben las palabras que van aprendiendo o simplemente leyendo, sería innecesario el estudio de la ortografía, esto revela que el sentido de la observación es necesario incentivarlo en el ser humano a temprana edad.

Asimismo, considera Molina, que, otra de las causas que provocan la comisión de errores ortográficos es la carencia de hábito lector. En consecuencia, la lectura, dice Molina, constituye una excelente oportunidad para desarrollar y aplicar el sentido de la observación e incrementar y precisar el léxico. Asegura que, hay más: la lectura permite hacer diversos tipos de inferencias, entre ellas; la ortografía.

La pobreza lexical. Se trata de otro de los factores primarios, de los cuales advierte Molina. Quien establece, que, mientras más amplio es el léxico de una persona, menores son sus posibilidades de errar. En ese sentido, recomienda la lectura permanente para incrementar el número de palabras cuyo significado y escritura se conozcan con precisión. (Estúdiese: método Procesual de Adquisición Lexical (PAL): García Molina, Bartolo. 2012. REDACCIÓN: Métodos de organización y expresión del pensamiento. Décima edición. Surco. Santo Domingo. *(pág. 73))

La pérdida de la mística docente. Este problema, lo describe el autor, desde el ambiente escolar, que invita al estudio, que estimula, que contagia, que refuerza. En ese sentido, establece Molina, que, cuando en la escuela se le señalan al estudiantado los desaciertos ortográficos y/o léxicos; se les reconoce la corrección en el uso de la lengua escrita (y por qué no, también en la oral) sin importar que la asignatura sea Historia, Geografía, Naturales, Matemáticas o Español y se organizan olimpíadas ortográficas, se crea un ambiente en el que el educando siente que sus conocimientos de la lengua son útiles, significativos. Sin embargo, Molina se queja de que lamentablemente, cada asignatura es un coto cerrado, un compartimento estanco. O sea, que no existe relación ni colaboración interdisciplinaria. Asegura que esto trae como resultado, que lo que se aprende en una disciplina no se aplica en la otra, por lo que los estudiantes no se entusiasman con aprender, retener y aplicar los aprendizajes de la escuela. (Molina: 2017, 30)

Cuando dos o más palabras tienen la misma realización fonética, pero diferente escritura (homofonía) se corre el riesgo de confundirlas en la lengua escrita. Esta posibilidad, explica el autor, aumenta, si los términos, además de semejanza fonética poseen afinidad semántica. Esa es la situación de palabras tales como lasitud y laxitud, hojear y ojear, extático y estático, injerir e ingerir, ballenato y vallenato, etc. Explica, (yo añado, anegar y abnegar) además, que la homofonía representa una razón más para reforzar el léxico y la observación en la enseñanza ortográfica. (Molina: 2017, 31)

La analogía y el cruce analógico. En cuanto a este problema, el autor establece que, a menudo sucede que se escriben mal algunas palabras, porque se les asocia con otras con las que tienen proximidad semántica, pero no morfológica. En otras ocasiones, se las deriva de un lexema con el que no guardan relación etimológica, o que el étimo o raíz ha sufrido transformaciones morfológicas. Cita como ejemplo los siguientes casos: banal (se asocia con vano porque tienen algunas acepciones en común); lechosa (no lechoza) se asocia a algunos sustantivos terminados en oza, (carroza); polifacético, de faceta (no polifasético) se asocia con fase; consiente, de consentir (se asocia con consciente. (…), entre otros casos. (Molina: 2017, 31).

Finalmente, con la finalidad de contribuir a mejorar la calidad de la escritura, el doctor García Molina propone un método ortográfico, el cual está estructurado en siete componentes principales, a saber:

  • La lectura
  • La observación-automatización
  • La construcción de inferencias
  • La adquisición lexical
  • Las reglas ortográficas
  • La morfosintaxis
  • El uso del diccionario

 

Fuentes:

  • Molina García, Bartolo. 2017. ORTOGRAFÍA: Inferencial y Operativa. Novena edición. Surco. Santo Domingo.
  • García Molina, Bartolo. 2012. REDACCIÓN: Métodos de organización y expresión del pensamiento. Décima edición. Surco. Santo Domingo.

 

Por José Santana-Guzmán

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