Algunas puntualizaciones sobre los orígenes de las faltas ortográficas: factores que inciden (1 de 2)

Por José Santana Guzmán viernes 16 de septiembre, 2022

Las causas que han dado origen a las copiosas faltas ortográficas en la República Dominicana son muchas y de diversa índole. Sin embargo, aunque como contrariedad mayúscula viene siendo comentada desde diversas esferas sociales, lamentablemente parece que, como problema, no forma parte prioritaria de los órganos del Estado responsables de la educación nacional. Mientras tanto, lo cierto es que estamos frente a una problemática muy preocupante, la cual se manifiesta en una marcada y pobre competencia ortográfica que se refleja tanto en alumnos y alumnas como en profesionales, tal como afirma la experimentada maestra Miriam Gutiérrez Pérez.

En ese sentido, García Molina (2017) afirma que, con frecuencia, la gente inquiere sobre el por qué se cometen faltas ortográficas. Destaca, además, que la respuesta a esa inquietud es digna de tomarse en consideración al momento de elaborar estrategias para usar la lengua escrita con la menor frecuencia posible de comisión de faltas ortográficas. Sin embargo, el lingüista asegura que, ningún método ortográfico puede garantizar la superación total del problema, pero si se atacan todos los factores que lo producen, las posibilidades de errar se reducen considerablemente. (Molina, 2017: 25).

En consecuencia, para el propio autor, los factores que inciden en las posibilidades de que se cometan errores ortográficos son, a saber:

  • la falta de correspondencia biunívoca entre fonemas y letras.
  • el poco sentido de observación.
  • el poco hábito lector.
  • la pobreza lexical.
  • la pérdida de la mística docente.
  • la diferencia entre la lengua oral y la lengua escrita.
  • la homofonía.
  • la analogía o cruces analógicos.

En ese orden, el maestro del discurso considera que, en el caso de la falta de correspondencia biunívoca entre fonemas y letras (opacidad ortográfica), esta se produce debido al hecho de que el alfabeto español posee 29 letras para representar 22 fonemas. Por tanto, prosigue Molina, esta biunivocidad entre fonemas y letras se manifiesta de cuatro maneras:

1) letras que representan más de un fonema.

2) fonemas que son representados por letras distintas o letras agrupadas.

3) letras que no representan ningún fonema.

4) letras que representan dos fonemas en contacto.

Asimismo, el autor explica que, el caso de este primer ejemplo, son las letras C, Y. Donde la C puede ser un sonido oclusivo velar sordo como en las sílabas CA, CO, CU, y además posee la capacidad de ser un sonido alveolar fricativo sordo, como en las sílabas CE y CI. La letra Y, dice el maestro, puede ser representación de la consonante palatal, fricativa sonora, en las sílabas YA, YO, YU, o bien, puede ser la forma ortográfica de la vocal /I/. Ejemplo, tres y dos (siempre que sea conjunción) aclara.

Según el autor, una ilustración del segundo caso lo encontramos en el fonema bilabial, oclusivo, sonoro /B/, el cual se puede escribir como B o como V; y la fricativa sorda alveolar /S/, la cual puede escribirse con S-C-Z-X-SC. Asimismo, considera Molina que la tercera situación es ejemplificada por la letra H, la cual no representa ningún sonido, ejemplo, moho. La cuarta situación ocurre con la letra X que puede representar los sonidos agrupados [KS-TS] (…) (Molina, 2017: 26).

Finalmente, es bueno señalar que, de los ocho factores enumerados por el autor, los cuales, a su juicio, inciden en la comisión de faltas ortográficas, sólo citamos el número uno en esta primera entrega de tan importante asunto. Sin embargo, en la próxima entrega presentaremos los siete restantes, como una forma de facilitar la comprensión del problema planteado.

Como de costumbre, las gracias al maestro José Joaquín Colomé Reyes (Keuris), por sus aportes a esta noble causa.

 

Fuente:

Molina García, Bartolo. 2017. ORTOGRAFÍA: Inferencial y Operativa. Novena edición. Surco. Santo Domingo, República Dominicana.

 

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