Algunas inquietudes sobre el cambio de dirección de la Lincoln y Churchill

Por Jose Espinosa Feliz

El Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) se disponen a cambiar las orientaciones de las Av. Winston Churchill (sur-norte) y Abraham Lincoln (norte-sur), llamada par vial. Por tal razón, están realizando vistas públicas para conocer el parecer de los actores sociales. Es de pensar, que ha sido fruto de un amplio razonamiento basado en estudios y simulación de tráfico.

El objetivo de este artículo no es estar en contra, al contrario, es loable que las instituciones se dispongan a trabajar en ideas revolucionarias con el objetivo de mejorar el tránsito. El interés es de enumerar algunas inquietudes que nos surgen.

Es un axioma, que cuando se cambia una vía en una dirección afecta otra u otras en sentido perpendicular. Es evidente que en las avenidas mencionadas estos cambios tendrían una leve mejoría en el flujo vehicular, aunque, si se toman dos carriles para autobuses, el aumento sería de uno solo para el resto del flujo. Esta decisión, en cierto sentido, vendría a beneficiar de manera especial al transporte público.

 La forma en que fue creciendo la ciudad no ha favorecido para estructural cuadrículas organizadas y poder tener desahogos perpendiculares a las calles principales. Si transita por la Av. Kennedy después de la av. Núñez de Cáceres, encontrará pocas calles trasversales a esta avenida que lleguen a calles intermedias o la 27 de febrero y puedan desahogar la av. Kennedy, porque   la calle Defilló está truncada. Lo que indica, que prácticamente todo el tránsito que va hacia el sur lo acoge la Av. Churchill. Con el posible cambio todo ese flujo tendrá que ir a la Av. Lincoln para doblar en dirección sur.

Según un estudio del INTRANT, la demanda diaria de vehículos que bajan por la Churchill es de 23,845 unidades. Si se cambia el sentido a esta avenida, se adicionará al tapón normal del tramo de la av.  Kennedy entre Churchill-Lincoln y que luego irán a sumarse a la demanda diaria de la Lincoln (13,289).

Preguntas.

  1. ¿Qué se ha pensado realizar en este tramo para no empeorar la situación actual?

 2- ¿Qué pasará en la Churchill cuando el elevado de dos carriles, que, en giro hacia la Kennedy oeste, recibirá cuatro carriles? ¿qué solución está prevista en este punto?

La mejoría o no de las calles transversales a la Churchill y Lincoln se puede medir observando su funcionamiento en la actualidad. A parte de un mayor recorrido, con el cambio trabajarían un poco más cargadas, debido a que va implicar un movimiento obligado de todo el que viaja por la Kennedy y va a la Churchill y viceversa. Es inevitable que, en algunos tramos, solo para salir del lugar, se produzca un flujo redundante.

Si miramos hacia la Av. 27 de febrero, lo mismo se puede decir en la dirección este-oeste del tramo Churchill-Lincoln de la Avenida 27 de febrero, que tendrá un flujo adicional de vehículos a los 16,624 que transitan por dicho tramo. En la dirección Oeste-Este por la Av. 27 de febrero, desde la Núñez de Cáceres hasta la Lincoln en giro hacia el sur habrá un aumento del flujo vehicular del tramo Churchill-Lincoln. Se supone, que muchos conductores optarían por tomar la Calle Defilló hasta la Av. Sarasota, impactando ese tramo hasta la Av. Lincoln.

Si las autoridades en estos tramos no tienen soluciones alternativas, parece que en un eventual cambio de vía de estas dos importantes avenidas de la ciudad capital (sur-norte), las más afectadas serían las Kennedy y la 27 de febrero (norte-sur). Todo va a depender de cómo se eficienticen las intercepciones, sino los tapones se recrudecerían y las colas serían interminables.

La situación del tránsito es imperante y para lograr el amortiguamiento se necesita un plan general de posibles soluciones integradas, que incluya tiempo de inicio, conclusión y los recursos económicos. Si se toman acciones y no se continúan con otras soluciones, lo logrado puede volver a su estado original.

Esperamos que se tomen las medidas que mejor resulten para la solución del tránsito en el gran Santo Domingo y en nuestras principales ciudades.

Por José Espinosa Feliz

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