Al pueblo dominicano a la militancia peledeista

Por Melanio Paredes miércoles 17 de julio, 2019

El poder, el dinero e incluso la vida son cosas pasajeras, en cambio las ideas permanecen. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aún ante la crisis institucional del presente no desaparecerá ni  se extinguirá ante una disputa que aniquila el proyecto colectivo, siembra  la desconfianza que destruye las relaciones armónicas de su principal liderazgo y de su Comité Político, minando el tradicional espíritu de cuerpo que caracterizó a la organización, pues a pesar de todo lo acontecido, el rechazo casi generalizado a las viejas prácticas que dividieron a otras organizaciones políticas, evidencian la presencia de las ideas de Bosch en una buena parte de la militancia peledeísta y del pueblo dominicano.

Fue Juan Bosch quien nos recordó lo que escribió Thomas Fuller en 1650: “Nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer”. Amanecerá y surgirá la luz, porque las crisis por más agudas también nos ofrecen oportunidades.  En uno de los primeros conflictos surgidos en la etapa de creación del PLD, cuando no siempre las ideas de Juan Bosch se asimilaban correctamente, un compañero de Santiago tuvo la genial certeza de pronunciar estas palabras: “al colar el café siempre queda una zurrapa que hay que tirar”.

En el PLD, el grupismo, cáncer que corroe las organizaciones en la visión de Bosch, ha tomado tanto cuerpo que se ha roto la cadena de mando, ha desaparecido la discusión democrática, la unificación de criterios y se ha resquebrajado la disciplina consciente que siempre caracterizó al Partido de Juan Bosch, dejándolo como un barco a la deriva; al tratarse de la entidad política gobernante, tal deterioro está tocando los poderes públicos y poniendo en peligro el Estado Social y Democrático de Derecho que está obligado a garantizar las libertades ciudadanas.

Hay una buena parte de la militancia peledeísta que se mantiene alejada e indiferente de las pugnas intergrupales y se muestran poco dispuestos al trabajo político en medio de la incertidumbre reinante, otra parte se resigna y acomoda a su condición de empleado del Estado, mientras otras que guardan un prudente silencio constituyen una reserva importante dispuesta a levantarse en procura de la preservación del PLD como instrumento idóneo en las luchas del pueblo dominicano.

Con esos peledeístas de corazón y conciencia ha venido trabajando la Corriente Institucionalista del PLD (CIPEL) desde hace algún tiempo, llevando nuestra demanda de convocatoria al IX Congreso, desoída por su dirección, por ante el Tribunal Superior Electoral, pues entendimos que era la vía para blindar al Partido en su legalidad e institucionalidad y enfrentar fortalecido la disputa interna que hoy lo pone al borde de la división. Por tecnicismos legales no fue conocido el fondo del recurso y toda la cúpula partidaria se unificó para asegurar su rechazo, hoy se cosechan las consecuencias de esa imprevisión y el PLD se ve afectado actualmente ante el deterioro de su ya frágil institucionalidad.

CIPEL llama a los peledeístas a retomar su naturaleza institucionalmente orgánica, rechazando la práctica del grupismo, la violación de los estatutos  y los métodos de trabajo que desnaturalizan la organización; a que empoderemos a su bases exigiendo a la dirección la rectificación y el reencauzamiento institucional que asegure su unidad, la escogencia de sus candidatos y candidatas con las reglas de juego establecidas por la Constitución y las leyes, a fin de recuperar el favor popular y retener el poder en las elecciones del 2020.

Hoy el pueblo dominicano requiere del patriotismo de todos los hombres y mujeres que se respetan y que sienten correr por sus venas la sangre y por sus conciencias las ideas de Duarte y Los Trinitarios, de Gaspar Polanco y los Restauradores, de los expedicionarios del 14 de junio y los constitucionalistas de abril del 65 y más cercano aún, demanda que emulemos el ejemplo excepcional del Prof. Juan Bosch en su ejercicio ético de la política y de gobernante que en su paso por el poder no delinquió ni lo permitió y respetó escrupulosamente las libertades y derechos ciudadanos; por nuestros próceres y por nuestro maestro y fundador, los peledeístas debemos no solo pedir perdón, sino demostrar con hechos a los dominicanos y dominicanas que estamos dispuestos a enmendar nuestros errores y malas prácticas, que dejamos atrás las inconductas y que quienes tengan que cargar con sus culpas paguen por ellas, pues solo el reencuentro con nuestras esencias originales nos permitirá recuperar la confianza y el favor de la población!!

¡¡¡Demandamos absoluto respeto el orden institucional que dimana de la Constitución y las leyes que amparan el Estado Social y Democrático de Derecho y todas sus prerrogativas ciudadanas!!!

¡¡¡Llamamos a rechazar y decirles no a quienes han traicionado las ideas y enseñanzas de Juan Bosch!!!

¡¡¡Llamamos a decir sí a la unidad del partido de la bandera morada y la estrella amarilla!!!

Peledeístas, es momento de defender el legado boschista. ¡¡¡Es una obligación de conciencia luchar por rescatar y poner a disposición del pueblo dominicano al Partido de la Liberación Dominicana!!!

 

Por Melanio Paredes

 

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