Ahora sí hay motivos para votar en el Exterior

Por Rolando Robles miércoles 1 de julio, 2020

A escasamente una semana de las elecciones dominicanas en el Exterior, conviene pasar revista al proceso que, aunque accidentado por el COVID, se llevará a cabo según lo “mal planeado” por la JCE. Todo parece indicar que las dificultades -aun con precariedad- serán salvadas y que en Julio 5, la comunidad podrá cumplir su preciado anhelo.

Digo “preciado anhelo” porque fueron tantas las demandas hechas y tan filosas las críticas contra el gobierno y el organismo encargado de montar el evento que, hay que convenir en que se tienen cifradas muchas esperanzas en estas votaciones, la quinta vez que las celebramos.

En particular, yo no alcanzo a entender tanto entusiasmo por un hecho que, en sus versiones anteriores, no ha dejado beneficio alguno para la comunidad residente fuera de la isla. Y digo ésto porque he consultado a los activistas más aguerridos en la defensa del voto a distancia y ninguno me ha podido explicar en qué radica la devoción por el asunto éste de, participar masivamente, aunque se corra el riesgo de -Dios no lo permita- escalonar la epidemia.

Compartí un café virtual con mi amigo Ricardo Viloria, un agudo observador y mucho mejor analista social y “tallereamos” el asunto al detalle. Le pasamos balance a los logros adquiridos en las anteriores elecciones, a partir de 2004, cuando empezamos a ejercer este derecho ciudadano.

Hicimos esfuerzos por encontrar -aunque fuere a modo de consolación- uno solo de los premios sorteados en esa especie de lotería ingrata que, fin de cuentas, han sido las elecciones para nosotros. Pero todo resultó inútil, ni siquiera “colita” hemos alcanzamos a cobrar.

En el primer sorteo (2004) nos inscribimos tímidamente, pero, participamos en masa (67%). Supongo que el entusiasmo se explica por la novedad, ya que, en los restantes eventos, la abstención ha ido creciendo, como nuestra clara del desinterés de la comunidad al no tener beneficios tangibles derivados del voto a distancia. En el 2016, menos del 50% de los votantes participó en los comicios.

Para esta ocasión, tenemos casi 600,000 ciudadanos registrados para votar, pero se espera que la abstención forzada por la epidemia rebase el 60%; lo que resulta irónico, pues, es la primera vez que vamos a las urnas con por lo menos, un candidato que tiene planes bien definidos y realizables.

Mi propósito, por lo tanto, no es resaltar el desencanto que tenemos por el voto en el Exterior sino, más bien, incentivar la participación masiva -aun y cuando- sigo sin favorecerlo plenamente. Sin embargo, será necesario aclarar algunos falsos conceptos relacionados con las elecciones; por ejemplo, ese de que “nosotros podemos decidir quién gana las elecciones en el país”. Que no es más que un cuento chino de los politicastros locales; y me explicaré.

En las cuatro ocasiones previas que hemos votado a distancia, si todos los participantes hubiéramos votado por un solo candidato -algo absurdo hasta de pensar- no hubiéramos provocado la derrota del ganador; demostrando con ésto que, ese cliché de los encantadores de serpientes, entiéndase, los activistas políticos nuestros, es tan falso como un billete de siete dólares.

Ahora, lo que, si es cierto, es que en Julio 5, tendremos la oportunidad de despedir como se merece a esa triada de “buenos para nada” que son los diputados del Exterior elegidos hasta hoy en la Circunscripción #1. De los “tres mosqueteros”, ya hay dos que están fuera de combate y el tercero, ni haciendo la misma “magia” que hizo en el 2012 se salva; confirmándose el viejo dicho de que “a la tercera es la vencida”.

Una nueva camada de diputados surgirá -cuando menos en el nordeste de USA, encabezada por el doctor Yomare Polanco, que ha demostrado tener la voluntad política para convertir un terreno árido y seco en un campo que sea capaz de producir alimentos. Él debe asumir el liderazgo de estos legisladores y constituir un frente común, para empezar a reducir la deuda social del Estado dominicano con su comunidad de Ultramar.

Sus novedosos y funcionales proyectos del “Banco Dominicano en USA”, “traer el Estado a la Comunidad y llevar la Comunidad al Estado”, “aplicar un porciento del dinero que mandamos en remesas para convertirlo en cotizaciones de un plan de retiro”, “promover y legislar para reducir los impuestos de los pasajes y  el costo de los servicios consulares”, además de otras veinte propuestas que sometió a la consideración de los votantes, hacen de su candidatura, la más genuina representación para nosotros.

Su decisión de establecer una oficina tripartita de enlace permanente entre el Estado dominicano, nuestros oficiales electos y la comunidad residente fuera del país, es el instrumento ideal para integrar nuestra gente en este país y lograr que sus familiares avancen en la isla. Sin dudas, Polanco tiene la más aguda visión de desarrollo para los dominicanos que vivimos fuera de nuestra patria primera.

Respaldemos con el voto a este valeroso dominicano que hace suyo los más preciados planes y proyectos nuestros. A votar masivamente, por el doctor Yomare Polanco, en la casilla #1 del PLD, aunque no seamos peledeístas.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

POR ROLANDO ROBLES

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