¿Ahora sabemos quien paga las campañas? ¡cuanta hipocresía!

Por Humberto Salazar lunes 5 de junio, 2017

Cuando escuchamos desgañitarse en los medios electrónicos o leemos el embarre de cuartillas de algunos voceros de políticos y otros que son conspicuos analistas en la radio y la televisión, pareciera que ahora es que se dan cuenta de quienes son los que pagan las campañas electorales, tanto aquí como en todas partes del mundo, que son una verdadera industria tanto de producción de ideas como de uso extenso de bienes materiales.

Es ahora con el denominado caso Odebrecht que parecen enterarse de una parte importante, probablemente la mayor cantidad del dinero que corre a raudales en las campañas, en la República Dominicana y donde quiera que se realizan elecciones, sale del bolsillo de los empresarios que usan el aporte económico como una forma de granjearse algunos privilegios, si es que su candidato gana las elecciones.

Las elecciones son torneos cívicos mediante los cuales se decide quien o quienes serán los que ostentarán el poder político durante un periodo determinado de tiempo, que convoca a la emisión de un voto para decidir quienes ocupan los espacios de representación política, esto a su vez determinará el tipo de políticas públicas, que pueden beneficiar o no al sector privado, a implementarse en el estado.

Si alguien tuviera dudas de lo que hablamos, examinemos lo que ha ocurrido en el financiamiento de las elecciones en los Estados Unidos, cuando por sentencia del Tribunal Supremo de ese país, desde el año 2010 se abrió las puertas a los denominados Super Pacs y con ello al dinero de las grandes corporaciones y empresas para los candidatos a cargos de todo tipo, desde la presidencia, pasando por el congreso, las alcaldías y las gobernaciones.

Hasta el año antes mencionado, las campañas electorales estadounidenses eran financiadas por pequeños donantes que se agrupaban en los llamados PAC (Political Action Commite) que tenían restricciones muy claras como la prohibición a las empresas y a los sindicatos de entregar dinero a candidatos de cualquiera de los partidos en el sistema político de ese país.

Solo que después de la sentencia se quitó el limite a las donaciones de campaña, modelo que existe en nuestro país, y se formaron los llamados Super Pacs, que como ustedes se imaginaran son agrupaciones de grandes empresas y grupos con gran poder económico, que han copado la financiación de los candidatos en las elecciones de los Estados Unidos.

Según un estudio del Brennan Center for Justice de New York University (NYU) el 60% de todas las donaciones de campaña en la ultima campaña electoral ha sido colectada por los Super Pacs, donde solo 100 multimillonarios han conseguido un enorme poder político, algunos dicen que han comprado el poder de senadores y representantes con el dinero que entregan para hacer política.

En la República Dominicana, donde la ley electoral 275-97 solo limita el financiamiento político a compañías extranjeras que caen dentro leyes de incentivo, es de todos sabido que las campañas electorales, cada vez mas largas y costosas, son financiadas por una parte del dinero público, que se entrega como fracción del presupuesto nacional, y otra por dinero privado entregado por empresarios y comerciantes, casi siempre a las manos del mismo candidato, su jefe de campaña o quien maneje los fondos.

En cada proceso electoral, los candidatos a presidentes en nuestro país, invierten gran parte de su tiempo, eso mismo ocurre en otros países similares al nuestro, asistiendo a actividades de recaudación de fondos de diversos tipos; que incluyen cenas o almuerzos, reuniones privadas y visitas a oficinas de empresarios, comerciantes e industriales, que tienen como objetivo el recaudar los fondos para las actividades de campaña.

Esto no está limitado por la ley a una cantidad de dinero o pago en especie determinado, por lo que cada quien aporta dependiendo muchas veces del posicionamiento en las encuestas de los que participan en las elecciones, es mas, hay algunos que hablan de que este dinero es usado como si fuera una apuesta a favor de determinado candidato o agrupación política.

Uno de los axiomas que existen y se manejan en la actividad política, es que los candidatos a la presidencia solo tienen que invertir su tiempo en dos actividades en una campaña electoral, en apariciones públicas de diversa Indole de cara a los electores y en recaudar el dinero necesario para mantener andando la campaña, teniendo ambas cosas una importancia que las equilibra, ya que de dice que ¨el combustible de la política es el dinero¨.

Entonces a nadie puede sorprender que uno o varios empresarios hayan confesado públicamente de que aportan dinero para las campañas electorales en la República Dominicana, ya que esto es algo normal, y como la ley no lo impide, legal y tradicional en nuestro país, ¿de donde viene las sorpresa o crítica entonces?, pues de la hipocresía santurrona de algunos que en este medio de ser tan puros e inmaculados nos imaginamos serán elevados a los altares cuando dejen de ser seres vivientes en este plantea.

Una cosa es financiamiento privado de campaña, y otra totalmente diferente la entrega de dinero para sobornar funcionarios públicos para lograr un fin determinado, la primera no es una ilegalidad y como no existe un límite, nadie comete un delito cuando entrega determinada suma a uno o varios candidatos en una campaña electoral.

Mientras que el soborno si esta sancionado por la ley 448-06, por lo que en cuanto al caso Odebrecht, que es lo que trae este tema del financiamiento político a la discusión, habrá que deslindar una cosa de la otra porque quien dice haber entregado dinero desde los años 70 para las mas diversas campañas electorales, es el acusado principal del caso en su condición de intermediario comercial de la empresa brasileña.

Diferenciar y demostrar que es cada cosa, financiamiento de campaña o soborno, será la tarea mas difícil a la que se tendrá que enfrentar el ministerio público en el caso Odebrecht, ahí si es donde ¨a la puerca le va a torcer el rabo¨ .

 

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