Agua y vida cuatro letras en dos palabra para hacer oraciones por ellas y un poco más

Por Dario Nin viernes 6 de septiembre, 2019

Hace unos meses pude escucha al ingeniero Algo Fernández, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) impartir una charla en las Oficinas del Defensor   del Pueblo invitado por su titular, para hablar de sobre los recursos hídricos que tenemos en la República Dominicana y sus reservas.

Aunque en sentido general se dijo allí que las reservas de agua son “más halagüeña” para nosotros como país, que para muchos otros lugares del continentemente.  Se nos advirtió, sin embargo, que también muchas afluentes, arroyos y ríos han desaparecido y que esta tendencia es progresiva y lo que aún nos quedan no eran aprovechados eficazmente, por lo que debíamos tomar las medidas para preservar el agua que aún tenemos, para poder administrarla de tal forma que nos llegue a todo con la calidad debida.

En el momento de la charla, el país atravesaba por una gran sequía, sobre todo para la línea noroeste, lo que preocupaba sobremanera a la titular del Defensor del Pueblo doña Zoila Martínez Guante, quien había solicitado la construcción de pozos u otras alternativas para mitigar lo que esa región estaba pasando en esos momentos.

De esa fecha a la que escribo, hubo un periodo de alivio, o sea cayeron algunos aguaceros que mitigaron la terrible sequia que atravesaba el país y más profundamente la región noroeste.

La Defensora del Pueblo había empezado a recolectar alguna frase sobre el agua y su ahorro, que pretendía socializar para crear conciencia en la ciudadanía.  Este interés hizo que el suscrito le suministra algunas que la situación crítica   por la que atravesábamos ya descrita, habían hecho surgir desde el manantial interno.

En este episodio y con el propósito de que la reflexionemos, quiero compartirlas con usted, que ha sacado unos minutos para leer esto.

Le transcribo:

“Tragarás en seco cuando descubras que se agotó el agua”.

“Agua que no has de beber no la dejes perder”.

Al cerrar la llave abre la vida. El agua es vida líquida”.

“Para cepillarte basta mojar el cepillo, no vaciar tu cisterna”

‘Reflexiona:  que sería de tu casa con un día sin una gota de agua”.

“Con hielo refresca más…, pero sin agua, jamás habrá hielo”

¿Cuánto pagarías por una botella de buen vino en un supermercado después de un año sin tomarlo? ¿Cuánto pagarías por una botella de agua en el desierto después de un día sin tomarla?

El agua nos enfría la vida cuando hace calor. El agua nos calienta la vida cuando hace frio”

“Si te deshidrata simplemente despareces”

“Sin agua todo vuelve a ser polvo. Sin agua el polvo te asfixia”

“Nota curiosa: sabias que sin oxígeno no hay agua y sin agua no hay oxígeno y si faltare uno de los dos no hay vida”

“Si estás leyendo esto, es porque tienes vida… todavía hay agua. Todavía…”

“El ganado y la agricultura muren en el campo por falta de agua, para que tú sobrevivas con ella en la ciudad”.

“En el campo necesitan el agua que tu desperdicias en la ciudad.”

“El agua en fotos y videos no quitan la sed, no bajan los inodoros, ni te pueden asear. y muy pronto el agua sólo correrá en los videos o la verás en las fotos”.

“Es tiempo de extrema sequía, es tiempo de extremo ahorro; recicla el agua, báñate en un recipiente que recoja el agua, para bajar los inodoros. así de extremos estamos…”

“Si al accionar la palanca nada sucede en tu inodoro, no está dañado, simplemente no hay agua”.

“El agua lamenta su ausencia…, dice que no tiene fuerzas para llegar a tu casa.”

Tu vehículo puede estar un mes sin lavarse, ¡tu inodoro no aguanta un día sin descarga!

“Si sólo saca aire…, no hay que sangrar la bomba…, sólo de eso está llena tu cisterna”.

“Aun con toda el agua del mar, sin la del río, mueres de sed.

“Hoy ríes porque aún hay río, mañana el único río que verás correr  si no conciencias hoy,es el de tus lágrimas al llorar”.

“Te gusta nadar… nada, mientras tengas agua, porque sin ella, nada podrás hacer”

Hagamos conciencia antes que la vida se nos escape como agua entre los dedos. Hasta la próxima.

 

Por Darío Nin

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