Agosto

Por Joel Díaz martes 22 de agosto, 2017

Agosto, que aún no termina, nos ha dado mucho para meditar y reflexionar. Le dimos inicio al año escolar de nuestros hijos, vimos cumplir los 5 años del gobierno del presidente Danilo Medina y nos preparamos para recibir lo que parece ser nuestra temporada ciclónica más activa en mucho tiempo. Lamentablemente, en otras partes del mundo, agosto ha sido un mes calamitoso.

En el continente Africano, en la capital de Sierra Leone, Freetown, aproximadamente 500 personas han muerto debido a un trágico desliz de tierra del costado del Monte Sugar Loaf. El mismo colapsó después de lluvia extrema e inundaciones en áreas devastadas por la deforestación. Miles de personas marginadas han sido desplazadas de sus hogares, y muchas más permanecen desaparecidas.

En la ciudad de Barcelona, España, un atentado terrorista, en el cual una van atropelló a cientos de peatones, dejó a 13 muertos y a por lo menos 130 personas heridas. Es una tragedia que ha conmovido a toda Europa y preocupa que esta táctica yihadi se vuelva más y más común.

En Charlottesville, Virginia (Estados Unidos), una persona fue asesinada y otras 19 fueron heridas cuando un carro embistió a un grupo que protestaba en contra de la marcha racista de supremacistas blancos y otros grupos de la derecha extrema. Peor aún, el presidente Donald Trump, quién debería ser la voz unificadora, falló en condenar explícitamente a los neo-nazis y supremacistas blancos, dividiendo aún más a un país que no termina de sanar las heridas de su pasado racista.

Sí, agosto sin duda nos ha dado mucho para meditar y reflexionar. Debemos unirnos en solidaridad, acompañar a nuestros hermanos del mundo en su duelo, y seguir luchando por un futuro mejor.

Aquí desde nuestra media isla, debemos volvernos un ejemplo de la igualdad y de la justicia para combatir tanto odio en el mundo. Debemos tener el valor de dejar atrás ideas desactualizadas, de poder escuchar a todos y de asumir el manto de la innovación. Es un compromiso que todos como dominicanos debemos asumir y como bien dice la Biblia, “no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.”

 

 

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