Afirman que el boom desarrollista está transformando a Gascue

Por El Nuevo Diario viernes 22 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-El arquitecto Omar Rancier expresó que el corrupto maridaje entre ediles y promotores inescrupulosos, han descalificado las propuestas consensuadas entre la Oficina de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento del Distrito Nacional y la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, para tratar de preservar la calidad ambiental que ha definido a Gascue.

Durante una charla  dictada en la Academia Dominicana de la Historia, titulada  “La transformación post trujillista de Gascue. La paradoja Gascue”, como parte de la serie de conferencias “Miércoles de Gascue”, auspiciada por el Comité Dominicano del ICOMOS, dijo que la zona ha sido idealizada, definida, promovida y valorizada como un jardín urbano.

Manifestó que pese a  esa valoración, juntamente con su situación dentro de la ciudad, se ha desatado  un boom inmobiliario desarrollista que está transformando la zona.

Agregó que  mientras ofertan a Gascue  como “ciudad jardín” o como una zona con unas especiales características ambientales, al mismo tiempo destruyen, con los proyectos que se realizan, esas características que ofertan.

“Algunos despistados funcionarios municipales entienden que, dado la limitación de terrenos que se le confirió al nuevo Distrito Nacional, producto de la irracional atomización territorial a que se ha sometido la ciudad de Santo Domingo desde el 2000, el mismo debe densificarse permitiendo edificios en altura de una manera indiscriminada, sin entender que existen condiciones que deben evaluarse en términos de permitir o no mas densidad en una determinada zona”, agregó.

Rancier, quien es decano de la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), afirmó  que algunos promotores enarbolan la bandera del progreso y  miden en números de pisos un progreso que algunos  llaman “desarrollismo”  y cuya característica principal es que coloca las ganancias sobre cualquier otro criterio, incluyendo la equidad social y la preservación cultural, para justificar sus acciones en Gascue y en toda la ciudad.

Afirmó  que esos promotores   tratan de justificar torres de hasta 20 niveles en zonas que hasta hace poco eran zonas de casa unifamiliar, y  en algunas ocasiones  demuelen, sin el menor escrúpulo, obras de gran valor arquitectónico, histórico y ambiental y que han sido clasificadas como “ a preservar” en un inventario que se ha realizado para cualificar las propiedades de este agredido sector.

Dijo que estos promotores, defensores de su “derecho” a depredar la ciudad, “verdaderos urbanófagos, son los autores de la paradoja de Gascue: ¿Como promocionar para la venta un sector de la ciudad a partir de unos valores que estamos desmontando?”.

Rancier enfatizó  que gobiernos que ha tenido el país han agredido a Gascue, con la presencia de diferentes oficinas públicas, situación  acompañada de un proceso de densificación habitacional en la zona residencial de Santo Domingo.

Aseguró que el fenecido arquitecto Emilio Brea afirmó  en uno de sus escritos sobre Gascue que los gobiernos de turno habían estado propiciando suplantaciones y demoliciones en el sector.

Dijo  que en la segunda década del pasado siglo XX la transformación del sector se inició con el establecimiento de la Receptoría de Aduanas entre 1916 y 1924, la llamada Mansión Presidencial, en La Generala, marcando la transición entre San Carlos y Gascue, en sitio donde en 1944 se inicia la construcción del Palacio Nacional.

Añadió que la verdadera transformación de Gascue se produjo entre 1961 y 1965, tras el ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo, que provocó que una apreciable cantidad de familiares y relacionados del dictador, residentes en Gascue, abandonaran el país y dejaran detrás sus viviendas, que fueron ocupadas por familias indigentes o por otras instituciones del Estado.

Recordó  que entre estas residencias estaban la casa del dictador en la Máximo Gómez, donde actualmente se halla el Teatro Nacional, la morada de la familia Trujillo-McLaughlin, donde se encuentra actualmente la Biblioteca Infantil, la casa donde se ubica la Escuela Nacional de la Judicatura, antigua residencia de Virgilio Trujillo, y donde está localizada la DGODT, antigua residencia de Julieta Trujillo.

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