ADP y el Proceso Educativo

Por Ebert Gómez Guillermo miércoles 8 de febrero, 2017

Sin duda alguna, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), debe actualizarse y ponerse a tono con los nuevos tiempos. Es innegable que, el sistema educativo dominicano ha comenzado una nueva etapa, a partir de la puesta en ejecución del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) destinado a la Educación Dominicana.

 

Más aún, con el inicio de la gestión, en ese Ministerio, del arquitecto y por demás maestro, Andrés Navarro, quien desde su llegada a esa Institución, no ha hecho otra cosa que no sea, promover acercamientos, entre el Ministerio y el gremio profesoral en busca de soluciones a antiguos problemas y carencias, tanto de los maestros como del ministerio que dirige.

 

Acaso no es importante para la ADP, la implementación de los curriculum de acuerdo a la competencia de los maestros, la incorporación de tecnologías a los procesos de enseñanza y aprendizaje, la universalización de la jornada extendida, la ampliación de la atención integral a la primera infancia, en fin hacer realidad el derecho de una educación pública con calidad.

 

Es indiscutible que, los maestros tienen derecho a un mejor salario, eso no está en discusión, no obstante, ese derecho se debe afianzar y merecer de acuerdo a la competencia y calidad del maestro y en ese proceso, auspiciado por el actual ministro, es donde deben darse los reclamos salariales.

 

Cabe decir que, en los últimos 3 años, el salario por tanda de un maestro se ha elevado en más de un 50%, logro alcanzado sin la necesidad de realizar una sola huelga, privilegiando al sector educativo, por encima de otros gremios profesionales.

 

Nunca antes en la historia reciente, de pasadas administraciones en el sector educación, el gremio profesoral ha tenido tan buena recepción a sus demandas, como en la encabezada por el actual ministro.

 

Entonces, y es lo que no se entiende, por qué, el proceso huelgario, en estos momentos, donde realmente se está iniciando un levantamiento y revisión de todo el proceso educativo, como nunca antes se había podido hacer.

 

Por estas y otras muchas razones es que la ADP, tiene que revisarse, reencauzar sus demandas y más que nada, no abandonar, ni las oportunidades que se le está dando a los profesores y al sistema de educación pública en nuestro país, mucho menos abandonar las aulas en esta coyuntura tan crucial, a no ser que la motivación sea meramente politiquera.

 

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