Acuerdo de Libre Comercio “RCEP” abarcaría 30% de la población mundial

Por Miguel Lugo martes 4 de enero, 2022

Convenio firmado por 15 países, encabezado por China, entró en vigencia este mes

El NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Desde el primero de este mes entró el vigor el mayor pacto comercial mundial firmado por 15 países y encabezado por China, denominado Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), conformado por 10 estados miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), y cinco naciones de Asia y Oceanía, que abarca un mercado de unos 2,300 millones de personas, cerca del 30% de la población mundial.

Este pacto, según datos obtenidos de diferentes redes sociales, significa cerca del 25% del comercio mundial, en la región con mayor crecimiento económico del mundo.

RCEP es un acuerdo de libre comercio (TLC) entre los 10 miembros de la ASEAN (Myanmar, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam), y los cinco estados de Asia y Oceanía con los que la ASEAN tiene acuerdos de libre comercio existentes (Australia, China, Corea, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda).

Se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) combinado de los países firmantes asciende a unos 26.2 billones de dólares (22.14 billones de euros), lo que equivale al 30% del PIB global.

De acuerdo con el Banco Asiático de Desarrollo, este mega-tratado supondrá una ganancia de 174,000 millones de dólares (unos 153,000 millones de euros) para los países firmantes en el 2030.

El acuerdo RCEP comenzó a negociarse en el 2012 en el seno de la ASEAN con otros países con los que el bloque ya tenía tratados de libre comercio, o sea, los cinco ya mencionados.

De acuerdo con los datos de las redes sociales, la India, sin embargo, “decidió salirse en el 2019 para proteger su mercado y a sus trabajadores por el temor de verse inundada de productos más baratos, en especial de China”.

El tratado RCEP fue firmado en la Cumbre de la ASEAN del 15 de noviembre de 2020, Camboya.

El RCEP se considera una alternativa al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), un pacto comercial propuesto que incluye varias naciones de Asia y América, pero excluye a China y la India.

Es notable la ausencia de Estados Unidos, que en el 2017 se salió de otro mega-tratado comercial que también incluye a países de la región, el TPP, lo que puede generar ventajas comerciales a Beijing en Asia-Pacífico.

La RCEP, que incluye por primera vez a China, Japón y Corea del Sur en un mismo acuerdo comercial, aborda el comercio de bienes y servicios, la economía digital, la propiedad intelectual y disputas comerciales, entre otros asuntos, pero no contiene regulación sobre los derechos laborales y el impacto medioambiental.

De acuerdo con información de la agencia de noticias EFE, el tratado RCEP es efectivo en Australia, Brunéi, Camboya, China, Japón, Laos, Nueva Zelanda, Tailandia, Singapur y Vietnam, mientras que el  primero de febrero de 2021 lo hará en Corea del Sur y aún no lo han ratificado Birmania (Myanmar), Filipinas, Indonesia y Malasia.

“La entrada en vigor de la RCEP supondrá un revulsivo al comercio y los lazos comerciales entre Singapur y otros miembros de la RCEP”, indicó el ministro de Comercio e Industria singapurense, Gan Kim Yong, en un comunicado.

Agregó que “con normas de origen simplificadas y provisiones de acumulación regionales, las empresas tendrán una mayor flexibilidad para beneficiarse del acceso a los mercados y de las cadenas de suministro regionales”.

Los datos obtenidos de diferentes redes sociales, precisan que la RCEP es bienvenida por todos los líderes de la región y por muchos empresarios como una herramienta para aumentar el comercio y reactivar las economías de la región en medio del COVID-19.

Sin embargo, algunas organizaciones no gubernamentales han criticado la falta de transparencia y que beneficie supuestamente más a las grandes empresas que a los pequeños y medianos productores, principalmente en el sector agrícola.

“Los gobiernos han dado posiciones privilegiadas a los grupos de presión de las grandes empresas a expensas de los principios democráticos básicos”, criticó Sara Elago, parlamentaria filipina y miembro de Parlamentarios de la ASEAN para los derechos humanos (APHR, en inglés).

La parlamentaria filipina puntualizó que “no hubo una consulta popular seria, sin supervisión de los Parlamentos y ni siquiera el texto del acuerdo firmado ha estado disponible al público”.

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