El acceso al crédito no necesita de rampas o sillas de ruedas, basta con voluntad política  

Por Yovanny A Díaz M sábado 26 de agosto, 2017

Hay un país en el mundo, que vive de buscar sentido a sus tantos contra sentidos. Allí donde su Presidente, todos los domingos brinca un charquito para llevar financiamiento y hablar del acceso al crédito. Muchas son las portadas “Presidente Otorga Créditos para Productores…”.

Con esos objetivos el presidente ordenó reformas a la banca pública especializada y a los diversos fondos para el desarrollo. Lamentablemente, de nada sirven si en otros organismos falta voluntad política para que el 10 % de la población dominicana, que vive con alguna discapacidad (según los datos oficiales que refleja el Consejo de Discapacidad), pueda acceder al crédito como un derecho humano visto por la Convención sobre Discapacidad.

La discapacidad aparece allí donde los funcionarios no hacen su trabajo, ahí donde la irresponsabilidad crea limitaciones e impide el libre desarrollo de una persona sin importar su condición. Sólo trate de imaginar lo que pasa una madre, un joven emprendedor o un profesional atrapado en las políticas y discursos discapacitantes.

Los funcionarios tienen que saber que en el siglo 21, el acceso al crédito es un derecho humano, una garantía fundamental de igualdad ante la Ley y una herramienta insustituible para el desarrollo humano. Un simple gesto de voluntad política, es más poderoso que cualquier discurso o entrevista. Bangladesh fue testigo del efecto positivo que puede causar el Acceso al Crédito con el llamado Banco de los Pobres, ahí el legado del Premio Nobel, Muhammad Yunus.

Véase la exclusión del crédito como un factor discapacitante que impone límites al Desarrollo Humano. Y esto no parece ser entendido, pues el reglamento 636-16 le ordena al Órgano rector en su artículo 41, la creación de un protocolo de acceso al crédito y capacitación para el manejo financiero y de proyectos para las personas condenadas a la discapacidad que impone el Estado.

Ese protocolo, debió estar listo y consensuado con la sociedad civil en la materia en los primeros seis meses del año en curso. Inexcusable que al día de hoy, ni siquiera un borrador de ese protocolo (al menos un copy page de otro país), se encuentre colgado en el portal de dicho Órgano rector. En esa situación se encuentran otros tantos.

La sociedad se ha cansado de las truculencias, chabacanería y politiquería de su liderazgo político. En este país parece mucho pedir que se cumplan las leyes.

¿Señor Presidente, cómo es posible que su gobierno no pueda mostrar un solo préstamo por el artículo 41 del reglamento 636-16?

La información que tenemos es que tanto Banca Solidaria, Banreservas, el Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) se encuentran a la espera de dicho protocolo. Increíble, pero lo cierto es que del protocolo de acceso al crédito, en la República Dominicana, nada de nada como dijo alguien.

Resulta indignante tener que solicitar de manera pública una visita sorpresa y, que sorprenda de verdad  a ese 10 % de la población con el cumpliendo la Convención sobre Discapacidad en su artículo 12, la Ley 5-13 y su reglamento 636-16.  ¿Qué importan las metas del Presidente, si el protocolo de acceso al crédito que es parte de ella siguen como letra muerta? ¿No sabemos si existen razones valederas para un emprendedor en Pedernales, tostados por el sol, pueda entender tal omisión reglamentaria?

Para el Acceso al Crédito lo fundamental es la voluntad política, no hay excusas, no hacen falta rampas, bastones o grandes inversiones y, mucho menos discursos. Con un poco de humildad de la que baja los sumos y permite abrir los ojos, se puede cumplir la Ley, sin inventos, ni excusas. El Despacho de la Primera Dama lo ha demostrado, la Vicepresidencia lo ha demostrado, ambas en múltiples sentidos y más allá de sus recursos materiales. No son el Órgano rector, pero su factor común es la voluntad de hacer que tiene todo emprendedor social.

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