Abrumadoramente tarde ya

Por Gregory Castellanos Ruano

¿Más monstruoso que todas las monstruosidades que hemos nombrado?

Más monstruoso.

(James, Henry: La bestia en la jungla (The beast in the jungle))

El comentario hecho por el Dr. Jesús Colón a través de un programa en la televisión digital de El Nuevo Diario de que se sacara a la Procuraduría General de la República del Consejo Nacional de la Magistratura y, en su lugar, se insertara al Colegio de Abogados es una propuesta abrumadoramente tarde ya.

Tarde porque con las lamentables y tristemente célebres gestiones de los Dres. Diego José García y Miguel Alberto Surún Hernández al frente del Colegio de Abogados se lanza una alarma de lo dañino, pernicioso y más destructor que sería que ese Colegio de Abogados estando en manos equivocadas participe en decidir quiénes pueden ser jueces y quiénes no. Cuando ellos mismos nunca debieron siquiera ser presidentes de esa entidad, a la cual han sumido en una pérdida total de credibilidad y de prestigio.

El manejo que ésos dos personajes le han dado al Colegio de Abogados es un ejemplo de lo que no debe ser. Es un manejo modélico de lo no correcto.

Esas dos gestiones desastrosas desmeritan toda posibilidad de que esa propuesta pueda tener éxito alguno, pues el sólo hecho de ponderar la posibilidad de que un colegio de abogados colocado en manos incorrectas tenga que ver con darle luz verde o luz roja a aspirantes a miembros de las Altas Cortes impugna toda posibilidad de que los seleccionados sean personas serias. No se puede esperar otra cosa de personajes para quienes la seriedad tan sólo es una máscara griega colocable con una mano sobre el rostro para simplemente actuar.

Integrar al Colegio de Abogados en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) sería el peor error de los experimentos e inventos institucionales y sería la señal final de que la Administración de Justicia tocó fondo en lo que respecta a los errores en que se ha incurrido en muchas ocasiones al seleccionar jueces. A partir de ahí eso sería levantar totalmente el dique de contención hasta el extremo de perder la vergüenza de manera absoluta.

Eso sería perder toda esperanza de mejorar la Administración de Justicia. Sería acelerar el naufragio total de la credibilidad en la Justicia.

Nos ha sorprendido sobremanera que una persona como el Dr. Jesús  Colón, no obstante estar él consciente del daño irreparable causado al Colegio de Abogados por el pulular de personajes como los expresados, proponga semejante cosa en medio de la más pésima administración del Colegio de Abogados como lo es la actual, seguida muy de cerca por la de su predecesor Diego José García. Creo que esas expresiones del Dr. Jesús Colón son totalmente erradas.

Aquello que fue concebido por su fundador, el Dr. Fernando Hernández Díaz, con un espíritu prácticamente idílico, tomó el rumbo equivocado y se convirtió en una extraña madriguera. La revelación de lo que ha ocurrido ahí dentro ha sido una revelación espantosa, demasiado espantosa.

El profundo descrédito en que se sumergió a esa entidad fue una obra que fue materializada desde dentro. Esa entidad fue implosionada por las dos últimas gestiones que ha tenido. Es inentendible que a algo que se sumergió en las profundidades del descrédito irremontable se le dé la facultad de formar parte de alto tan delicado y tan serio como se supone que lo debe de ser el Consejo Nacional de la Magistratura.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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