Abril en primavera

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 19 de abril, 2021

Por motivos de domicilio y generacionales no pudimos vivir en el escenario de la Guerra de Abril y no vivimos la experiencia de una gran epopeya, las mismas letras y notas musicales del himno de la Revolución de Abril describen lo que fue esa gesta, pero vivir la experiencia directa no es posible si no se está en el escenario de la misma. Sin embargo, aun siendo pequeño y viviendo lejos de la ciudad capital de la Republica, además de escuchar las noticias, podíamos ver hasta flotillas de aviones de guerra moverse. Los que todavía éramos niño y vivía en campos del Cibao  podíamos enterarnos de conatos o intentos de conseguir armas, por parte de algunos jóvenes constitucionalistas, en la Fortaleza San Luis de Santiago. Recibieron la negativa de los militares, a dicha negativa según los rumores les respondieron lanzándoles una bomba, desde el camión de Manolo Peralta (hombre que fue solidario con las mejores causas). Según el rumor, los que fueron a pedir armas a Santiago fueron, entre otros, Rafael Hiciano, Héctor Balcácer y Amado Bencosme, fallecidos. Es posible que hubiese algún herido entre ellos, pero el autor no tiene eso confirmado.

 

Lo lamentable de la Epopeya de Abril fue la traición de la rama militar del grupo del poderoso Grupo de Santiago, el cual propicio la llegada del PRD al poder en 1978, colocando (con el voto popular) Antonio Guzmán en la Presidencia. De no haber traicionado la rama militar del Grupo de Santiago, sobre todo la alta oficialidad localizada la fuerza aérea de la base General Ramón Antonio Minaya Fernández de Santiago, la cual traiciono al movimiento popular constitucionalista, al general FAD Ramón Santiago Rodríguez Echavarría y a algunos miembros que seguían queriendo apoyar la constitución del 63 -al apresar y torturar a estos últimos-, la suerte de los constitucionalistas y del pueblo dominicano hubiese sido otra. Si la epopeya no se hubiese concentrado prácticamente en La Capital, la misma hubiese tomado otra dimensión y la intervención extranjera hubiese tenido un rechazo moral más grande en la comunidad internacional. El general Santiago Rodríguez Echavarría estuvo preso en la base de San Isidro, ya que estaba con los constitucionalistas y quería que la fuerza aérea de Santiago bombardeara la  base donde estaba Elías Wessin y Wessin dirigiendo todas las operaciones de las fuerzas de aire.

 

Sin embargo, a todo esto hay que agregar, por las informaciones recogidas por el periódico Patria, ya que Listín Diario –el de mayor circulación para ese entonces- dejó de circular por mucho tiempo desde los días de La Batalla del Puente, el hecho de que hubo varios ataques a pequeños cuarteles policiales y del ejército, sobre todo en el Nordeste y el sangriento intento de asalto a la fortaleza Duarte del heroico pueblo de San Francisco de Macorís. En otra entrega nos referiremos a esos hechos.

 

La epopeya de Abril tiene su himno, su canto épico, muy bonito, si no más bonito que la Rapsodia Sueca de Percy Faith, que es una de la melodía musicales más grata al oído de los seres humanos, debería serlo o ser tan grato como esa melodía de ese artista. Abril del 65 es una página llena de gloria para el pueblo, con los constitucionalistas llenos de valores morales: honestidad e las actuaciones, honradez y pulcritud a la hora del manejo de los recursos materiales, justicia social, democracia en las decisiones, templanza y solidaridad.

 

Si Caamaño tenia arrojo, líder militar indiscutido de la Guerra de Abril, aunque Fernández Domínguez fue el ideólogo Militar de la gesta heroica, mientras que Bosch (el presidente derrocado y desterrado) dio el ejemplo de pulcritud y dejó un legado para los constitucionalistas, como maestro que enseñó a sus discípulos  y ellos asimilaron sus enseñanzas y las que les dieron en los hogares.

 

A un hombre joven en el Cibao, pero ya entrando en la vida adulta, quien fuera víctima de desaparición en los nefastos años del balaguerismo, le escuché  decir que una de la causa del fracaso de la guerra fue que algunos constitucionalistas querían apropiarse de bienes materiales. No me parece exacto. Todavía en 1970 y un poco más tarde había valores que se han ido perdiendo y que abundaban hasta esos años, como consecuencias de la reminiscencias del Mayo Francés, el Vietnam y la Guerra de Abril. La Juventud necesita recuperar valores que se han ido perdiendo, no todo pude ser mal uso de la tecnología y adicción a ella.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar