Abinader y la Cumbre de las Américas 

Por Alfredo de la Cruz

La Cumbre de las Américas es la reunión de jefes de Estado del continente americano en donde se discuten temas comunes que atañen a toda la población y se busca llegar a acuerdos y soluciones en conjunto. Este año ha tomado un rumbo diferente en comparación con otros momentos en la historia de este mecanismo desde su creación en 1994.  

 

Este año, este evento se llevará a cabo en Los Ángeles, California, en Estados Unidos del 6 al 10 de junio. El asunto es que Estados Unidos está utilizando la declaración fundacional de las cumbres de la Américas, en la que dice que solo los presidentes elegidos democráticamente se reúnen en este tipo de cumbres. 

 

Y todos sabemos que en Cuba, Nicaragua y Venezuela hay alegatos internacionales de que no ha habido elecciones limpias y que ha asistido un solo candidato sin oposición y una serie de criticas que cada país deberá resolver por sí mismo. 

 

Desde Cuba y Nicaragua han expresado que no tienen necesidad de ir a Estados Unidos y mucho menos ganas de ir a escuchar lo que se va a decir en la cumbre de las Américas. Mientras que Kerri Hannan, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado dijo que aquellos que no vinieran se perderían la oportunidad de trabajar con Estados Unidos.  

 

La cuestión es que el presidente de México Andrés Manuel López Obrador ha generado polémica con su postura de no asistir a la próxima Cumbre si no son invitados todos los mandatarios del continente. Desde Chile, Argentina y otros países latinoamericanos, han expresado interés en que todos los países sean invitados y que sea decisión de cada país participar o no. 

 

En medio de esta guerra diplomática, el presidente dominicano Luis Abinader aseguró ayer que asistiría más contento si el país anfitrión acepta incluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua en el evento. 

 

Abinader ha tenido una salida genial pues plantea una apertura en medio de una crisis global y deja claro que hay países con deseos de asistir para hablar de los que une a las naciones americanas. Dejando claro en todo momento que respetará la decisión del gobierno de Estados Unidos al respecto que como país anfitrión puede invitar o no a quienes ellos consideren. 

 

Pero pone de ejemplo que para la Cumbre Iberoamericana que se realizará el próximo año en nuestro país no será excluida ninguna nación. Les recuerdo que, en este esquema de la Cumbre Iberoamericana, además de los países Latinoamericano se incluye también a España, Andorra y Portugal. 

 

El gobierno de Estados Unidos ha confirmado que no invitó a Venezuela ni a Nicaragua a la Cumbre de las Américas, y se ha mostrado más ambiguo sobre Cuba al señalar que “todavía” no ha cursado una convocatoria para este país. 

 

El 18 de mayo pasado, el mandatario dominicano fue invitado a participar en esta IX Cumbre y algunas voces aquí en el patio han criticado las declaraciones del presidente Luis Abinader acusándoles de tomar partido en favor de estos regímenes no democráticos latinoamericanos. 

 

Sin embargo, nosotros no lo vemos así. Y por el contrario vemos como muy estratégica esta declaración del presidente Luis Abinader. 

 

Porque debemos recordar que con el expresidente estadounidense Donald Trump el mundo avanzó hacia un sistema de bloques y proteccionismos. Ahora, la guerra rusa en Ucrania ha acelerado todo esto. Entonces las declaraciones que hizo Abinader hace un tiempo sobre el tipo de relación que llevaría con Estados Unidos, deben entenderse en este sentido como una acción que responde a la conciencia del momento actual.  

 

Parecería ser que, en ese ámbito, actualmente el presidente Luis Abinader no está mal asesorado. Lo que queda demostrado con esta declaración que no lo comprometen, aunque tira un ramo de olivo a los tres parias latinoamericanos (Venezuela, Cuba y Nicaragua).  

 

Independientemente de lo que se pueda ver ahora, esa declaración pudiera ser efectivamente parte de una estrategia futura que podría situar a República Dominicana como un interlocutor válido antes posibles negociaciones futuras de Estados Unidos con estos regímenes parias latinoamericanos.  

Por Alfredo De la Cruz

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