Abinader, la reelección y la oposición 

Por Fernando Peña viernes 24 de junio, 2022

Luis Abinader surgió sobre el hastío que produjo 20 años de gobernanza peledeista, base a la que se montó el movimiento social Marcha Verde creando una percepción de derrota contra el gobierno de turno y sobre todo por la división que produjo la lucha interna en el PLD entre Leonel Fernández y Danilo Medina que hizo que el primero tomara tienda a parte y tácticamente se alió a Abinader dándole el empuje necesario para ganar la presidencia.

La gente creyó en el Cambio de Gobierno, en las promesas que, pese a la crisis de la pandemia, Luis Abinader prometía.

Al parecer se trataba de un viejo truco para ganar y tomar el Poder.

Hoy la gente observa el fomento desde el gobierno a los privilegios que se procuran para los poderosos y adinerados.

 Los pobres no son los primeros en el reparto del gobierno.

Los ideales y principios del presidente Luis Abinader no están acorde con lo que vendió y prometió desde la oposición.

A dos años de gobierno no es certero afirmar que está a la cabeza de las preferencias rumbo a las elecciones de 2024 para su reelección y ser nueva vez Presidente de la República.

Se pensó que asumiría el rumbo de seguir la consolidación de nuestra democracia e impulsar el desarrollo del país.

Que equilibraría la justicia social con el desarrollo económico.

Sus ministros y funcionarios no han acogido como prioridad la atención a la población más pobre y vulnerable.

Se han vuelto arrogante y retaliativo.

Además, todo pensaban que reorientaría el presupuesto nacional, en su gran mayoría, para desarrollo social.

En medio del incumplimiento, a dos años de gobierno, grave error, de nada servirá culpar a gobiernos anteriores por obras no realizadas, del alto costo de la vida, del auge de la delincuencia, de la falta de trabajo, de la corrupción.

Porque si se le dio la oportunidad para gobernar es para corregir y hacer las cosas bien.

El un balance general entre lo positivo y negativo de la gestión a la hora de profundizar y ver el contexto y sus móviles el gobierno desaprueba el examen.

La gente de a pie, el pueblo así lo expresa en el día a día.

¿Qué tipo de gobierno tenemos? El tipo de gobierno que ha ido configurando Luis Abinader en estos dos años la gente lo ubica de empresarios, ricos y popis.

El consenso general apunta a que estamos ante un gobierno de los ricos y empresarios.

El respaldo del pueblo lo va perdiendo…

Sin duda el mayor logro de la administración de Luis Abinader ha sido la llamada lucha anticorrupción que lamentablemente se ha visto empañada por lo selectiva, donde incluso no ha llegado a estamento político verdadero de gobiernos anteriores ni de este que él dirige.

 A dos años de gobierno Luis Abinader no goza del respaldo mayoritario de la población.

La situación es de tal magnitud que a pesar la inversión millonaria en la estrategia de comunicación en los medios tradicionales y digitales, de asesores y equipo especiales de marketing político, su estrategia no ha dado resultado.

No obstante, a todo esto, el gobierno, Luis Abinader sabes que tiene brecha, que se puede colar, por la división de los partidos y porque la oposición política partidaria, además de ser irrelevante en la aritmética política del día a día, está desarticulada y sin una voz que haga contrapeso a la narrativa oficial.

Hasta ahora lo que vemos es que la dinámica política y la narrativa del país la define el gobierno y, por tanto, va desapareciendo en la práctica la pluralidad política.

El objetivo desde el gobierno de debilitar a los partidos, de compra de dirigentes y funcionarios electos de oposición nos encamina hacia un pensamiento único, hacia una figura salvadora: Luis Abinader.

Ahora, para completar intenta el gobierno eliminar el derecho a la información pública, los derechos a la libertad de prensa están siendo atacados y amenazados.

Montado en la reelección, el presidente Luis Abinader tendrá, para lograr respaldo social, que montarse en la ejecución de una estrategia de clientelismo político.

 Porque como lo plantea Maquiavelo, los seres humanos no se mueven por ideales abstractos, sino por necesidades e intereses muy concretos y materiales.

 “Conociendo las fuerzas que le mueven, sabremos cómo organizarlos, manejarlos y gobernarlos de un modo adecuado”, sentenció el filósofo y político italiano. Esto, hasta ahora, no lo entiende el presidente y su equipo.

Aumentar las transferencias económicas a las familias pobres, desarrollar una política de sus funcionarios acercarse a la población, realizar obras prioritarias podrían en estos dos años que quedan ayudar a conseguir el l respaldo social para su relección.

Por Fernando Peña

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