Abinader defensor y representante de la gran burguesía: Más Neoliberal que Danilo y Leonel

Por Francisco Rafael Guzmán

No trato de justificar a Danilo y a Leonel al escribir este artículo con  ese título, creo que ninguno de los dos debieron ser jefes de Estado, porque sus gobiernos no fueron buenos y lo que si supieron hacer mucho fue enajenar al Estado de su patrimonio. Entregaron empresas y activos del Estado al sector privado; entregaron a particulares obras que fueron producto de inversiones públicas; entregaron terrenos propiedad del Estado, ya fuera sin hacer ninguna inversión, ya fuera por algún tipo de permuta desventajosa para este último (se sabe de lo que ha pasado los terrenos muelle de Sains Soucí y la base naval 27 de Febrero de Armada Dominicana) o fuera por venta desventajosa por parte del Estado. También Balaguer administró el Estado siempre no de la mejor manera, permitiendo la corrupción en algunas de las entidades públicas o empresas del grupo CORDE, para después, como el Dr. Mario Ramos en la novela: Los Que Falsificaron la Firma de Dios, decir que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho. A mí no me cabe ninguna duda que fue fruto de las denuncias de corrupción en algunas de las entidades del patrimonio público que se produjo el asesinato en el 1973 del periodista Gregorio García Castro, tal vez el más grande de los amigos de Balaguer y si no el más grande entre los admiradores del Dr. Joaquín Amparo Balaguer Ricardo. Ese jefe de Estado, que gobernó el país como un dictador llega a utilizar la relación clientelar con  sus acólitos; él que quiso disfrutar del poder como un fin en sí mismo, para lo que se valió al perpetuarse y aferrarse al gobierno de corromper y tolerar la corrupción de quienes le servían de sostén, para gobernar usando el poder fáctico y nunca ejerció el gobierno basándolo en lo fundamental en la voluntad de sus súbditos; nunca dio muestra de querer mantenerse en el gobierno ejerciendo lo que se define como la gobernanza.

 

Pues en el caso de Abinader, como en los de Danilo y Leonel, hay un interés de utilizar algunas prácticas que se le asemejan a las del Balaguer ismo, sobre todo lo de poner el Estado al servicio del capital privado; en los casos de Abinader, Danilo y Leonel, más que en Balaguer, ponerlo al servicio del gran capital privado. Es sobre todo en el actual gobierno de Abinader que esto último está a la orden del día. Sin embargo, esto no puede ser sostenible y no puede continuar así. La existencia del CEA, aunque hace mucho tiempo fueron desmantelados y vendido algunos de sus ingenios, suponía que el Estado tenia activos en tierras que otrora estaban sembradas de caña, pero además debe suponerse que tenía vehículos de motor.

 

Abinader recientemente, amparado en leyes, desmanteló el CEA y el Instituto Nacional del azúcar fue eliminado, el edificio que servía de oficinas de este último ahora sirve de Oficinas a las llamadas Alianzas Público-Privadas. Abinader ha culminado el proceso de privatización de casi todo lo que represente emporio estatal u hontanar  de generación de recursos pecuniarios o riquezas. Hay que hacerse las siguientes preguntas: ¿De dónde  va a sacar  el gobierno este u otro que venga el dinero necesario para pagar la deuda pública? ¿Lo hará cobrando más impuestos a los ciudadanos que menos pueden pagarlos, a los asalariados (proletarios), a la pequeña burguesía, a las capas medias y los llamados chiriperos,  provocando un incremento mayor de las pobrezas relativa y absoluta? ¿Va a cobrarles a las grandes fortunas con mayores impuestos, a los que representa? Otra alternativa seria que el gobierno expropie parcial o totalmente los paraísos fiscales, pero: ¿Estaría Abinader dispuesto a expropiar tales paraísos?

 

La deuda ha crecido mucho, ya que se ha calculado que el equivalente en pesos de lo que ha tomado prestado el gobierno de Abinader se acerca al billón de pesos dominicanos, que en promedio ha tomado prestado más de mil millones de pesos diariamente, según video grabado por Mariasela Álvarez. Este gobierno está propiciando la desigualdad social en grado sumo. Con campañas mediáticas en los medios de comunicación y con tener a muchos comunicadores elogiando al presidente  presentando al jefe del Estado como un gran estadista, para este tenga una buena imagen ante los dominicanos que tienen voz,  no se combate la pobreza. Este país vive en un Estado de malestar, porque muchos de sus ciudadanos viven con muchas limitaciones, carentes de servicios básicos.

 

Para Abinader terminar de coronarse y colocarse la diadema de abanderado del neoliberalismo y defensor de la gran burguesía nada más le faltaría que termine de entregarle al gran capital los pocos activos que le quedan al Estado, entre los que estarían los hospitales que no son privados, la planta Punta Catalina, algunas tierras que todavía dispone el Estado y el patrimonio de la UASD. Dios nos libre (en el lenguaje del confeso creyente) si esto ocurre y las protestas de fuerzas sociales importantes no lo detienen.

 

El partido de gobierno tiene de nombre el de Revolucionario Moderno, pero por moderno no puede entenderse lo que genera pobreza y él no solamente le ha dado continuidad al neoliberalismo, si no que ha llevado al modelo neoliberal a su grado sumo al dar continuidad al proceso de privatización de casi todo el patrimonio público,  con lo que provocará lo que Marcos Villaman ha llamado Reproducción Ampliada de la Pobreza. La modernidad o lo moderno se refiere a ruptura con las normas que se practicaban por una tradición duradera, en el siglo XVI, pero sobre todo en el XVIII y XIX, era romper con lo medieval, romper con la autoridad de la iglesia, romper con las normas morales de la iglesia de Roma, romper con el Estado basado en  Monarquía Absoluta y romper con las normas respecto a la obra de arte, pero si el neoliberalismo implicó romper con normas fue romper con normas que no generaban malestar y crear nuevos hábitos que generan malestar: Desempleos, capitalismo flexible inflación, delincuencia, falta de control en el orden público, individualismo, deficiencia de servicios públicos, desaparición de grupos de referencia (sindicatos, clubes, etc.) y mayor adicción al alcohol y las drogas. El neoliberalismo hoy día resultaría anacrónico, porque resulta intolerante al crear caldo de cultivo para la desaparición de grupos sociales secundarios o asociaciones intermedias importantes para  la integración y la cohesión social,  por lo tanto no es moderno en sentido clásico.

El neoliberalismo podría ser moderno en el sentido de lo que Zygmunt Bauman llama: Modernidad Líquida. Lo sólido es lo consistente, lo duro, lo que no cambia tan fácil o lo que es más estable; lo líquido no está fijo, se desplaza fácilmente y genera la inestabilidad. La modernidad líquida genera inestabilidad y malestar, en ella el trabajador no está seguro en ningún trabajo, ni tiene asegurada su alimentación y los servicios básicos, mucho menos participación en la toma de decisiones de asuntos importantes. Sí propicia el modelo neoliberal la emergencia de un capitalismo flexible para extracción de la plusvalía, llevando nuevamente a la extracción  de la plusvalía absoluta en algunas áreas de la economía, favoreciendo al capital y empobreciendo al proletariado. Eso está propiciándolo Abinader.

 

Por  Francisco Rafael Guzmán F.

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar