A veces simplemente no es tu momento

Por Alfredo García

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad” – Winston Churchill

Lo que llamamos fracaso como tal, es en realidad aprendizaje pues en la vida para ser feliz y alcanzar cualquier meta hay que desarrollar resiliencia y sólo con los fracasos la podemos conseguir. Por ello cuando las cosas no resultan como esperamos en modo alguno podemos pensar que se fracasó, sino que simplemente es el momento de aprender.

Los fracasos no existen porque si, tienen un propósito muy claro que es enseñarnos a ser mejores, a madurar y a lograr el “know-how” necesario para vivir en paz y armonía con nosotros mismos, pero también la capacidad para saber mantener en el tiempo lo alcanzado y así cumplir con aquello de que lo importante no es solamente llegar, sino mantenerse.

Hay que decir que de todo intento surgen cosas buenas como son los saberes invaluables que nos perfeccionan como seres humanos, pero para detectarlos hay que tener una predisposición permanente al aprendizaje, bajo el entendido de que de todo en la vida se aprende.

Winston Churchill lo dijo de esta manera “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”, era su manera de decir de que en todo lo que parece malo, hay algo bueno y sustraerlo como aprendizaje.

Los jugadores de baloncesto, por ejemplo, aprenden es fracasando e insisten tirando aun sabiendo que van a fallar más tiros de lo que encestarán, pues tienen claro que es su consistencia lo que les llevará a mejorar, crecer y mantenerse cuando lleguen a la profesionalidad.

Y es que además con los fallos o “fracasos” van perfeccionando y aprendiendo como hacer los ajustes que necesita su mecánica de tiro para mejorar. Este mismo principio se aplica en todo quehacer de la vida, pues los intentos fallidos no son fracasos sino conocimientos que se nos van dando para forjar un mejor carácter sobre la base de la paciencia, perseverancia y resiliencia.

En ese orden también hay que decir que simplemente a veces no es el momento de encestar, sino que es el momento de aprender, pues cuando se logra una meta o llega una bendición, lo más importante es mantenerla por lo que para ello se necesita ciertas capacidades que solamente los mal llamados fracasos, te pueden dar.

Asi que cuando fracases, aún en tu dolor, alégrate, pues significa que vas a triunfar si perseveras, dado que, de no tener el éxito garantizado, no te dieran el conocimiento que ese fracaso te está proporcionando para que cuando alcances lo deseado, sepas sacarle provecho, valorarlo y mantenerlo para tu bienestar y el de los tuyos.

Es importante saber que el éxito que no viene precedido de varios fracasos, es efímero y no da el mismo gozo, ya que no cuenta con la estructura necesaria que garanticen su permanencia en el tiempo y deviniendo en ocasiones en un gran dolor por su pérdida.

Acuérdate del refrán que dice que “No hay mal que por bien no venga”, alineado con el versículo bíblico en el pasaje de Romanos 8:28, que reza “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para su bien, para los que conforme a su propósito son llamados.”

Por Alfredo García

Estratega de Comunicación

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