¿A quiénes han envenenado? (y II)

Por Oscar Lopez Reyes lunes 26 de septiembre, 2022

(Datos preliminares sobre República Dominicana para investigaciones periodísticas más acabadas, forenses e históricas).

Desde épocas ancestrales -Antigua, Media y Moderna- el suministro subrepticio de compuestos letales a rivales y críticos ha sido un cañón político, para el trasvase sin tapujos post mortem. ¿Cuáles periodistas han sido víctimas de dosis de tóxicos mortales?, y desde el presidente provisional dominicano (1965-1966) Héctor García Godoy (Moca 1921-Sto.Dgo. 1970), ¿cuántos políticos…?

En 1959, el periodistaTeófilo Guerrero del Rosario dejó el plano terrenal por una intoxicación intencional (ahora se estampa como un mártir); en 1997 el productor radiotelevisivo Rafael Corporán de los Santos estuvo a punto de ser liquidado por una sustancia venenosa, similar que otro periodista, que también sobrevivió y que desde el 2015 -en el gobierno de Danilo Medina Sánchez- sufre un penoso achaque.

 

En la etapa contemporánea se encaraman en este zaguán agentes de los servicios secretos e inteligencia – como la CIA y KGB y/o Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia. Andan a la caza del crimen cuasi perfecto, en el siniestro propósito de complicar el hallazgo de rastros por forenses, peritos criminalistas y áreas genéticas de oficios periciales.

Con cicuta, cianuro, ricina, agua Tofana (ácido arsénico, plomo y extracto de belladona) y otros legendarios brebajes, químicos y biológicos, elaborados en fábricas artesanales, fueron intoxicados el filósofo de la antigua Grecia Sócrates (399 a. C); el emperador Tiberio Claudio (Roma, en el año 54 d. C.), el genio musical Wolfgang Amedeus Mozart (1791, Austria), el monje místico y brujo ruso Grigori Rasputín (1916), el presidente de la Unión Soviética José Stalin (1953) y en El Vaticano los papas Benedicto XIII (1423), Alejandro VI (1503) y Clemente XIV (1791).

Operativos arteros a la eñe. En la Santa Sede el papa Juan Pablo I (1978, infectado con Valium y cianuro); el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat (Francia, 2004, con polonio), y el presidente de Venezuela Hugo Chávez (2013, envenenado con un fármaco especial que provoca enfermedades crónicas e induce a un cáncer, que le fue suministrado por la enfermera de su cuerpo de seguridad Claudia Patricia Díaz Guillén -quien ahora está protegida en Estados Unidos-, conforme un examen forense y testimonios de médicos cubanos, así como del área radiológica, química y biológica de las Fuerzas Armadas Rusas).

Hachas se empotran en los pechos como maqueñaque de mil uñas. El jefe del movimiento islamista Hamás Jaled Meshal (en Jerusalén, en 1997, sobreviviente de una inyección con una sustancia venenosa en el cuello); el candidato presidencial de Ucrania Viktor Yúshchenko (en el 2004, la cara le quedó desfigurada por la dioxina; el disidente ruso Alexander Litvinenko (en 2006,  asesinado en Londres con en un té con polonio-210 radioactivo), Kim Jong-nam, hermano de padre del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un (en Malasia, asesinado en 2017 con el agente neurotóxico VX), y el más prominente opositor ruso Alexéi Navalng (en Rusia, en 2020, con el radioactivo “Novichok”), y luego sentenciado a nueve años de cárcel.

Acometidas con batoncillos diabólicos para silenciar a reporteros en los homicidios: el periodista de la BBC y disidente búlgaro Georgi Markov (Londres, en 1987, murió de un pinchazo con un paraguas con ricino); a la corresponsal ruso-estadounidense Anna Politkóvskaya le dieron a beber polonio-210; sobrevivió, pero fue arrestada, torturada y abatida a tiros en Moscú en 2006, y el periodista y activista Vladimir Kara-Murza Jr. (en Moscú, en 2015 y 2017, fue contagiado, casi fallece de insuficiencia renal) y posteriormente condenado a 15 años de prisión.

El lance más trascendente e icónico rota en derredor del líder histórico de la revolución cubana, símbolo de la tenacidad revolucionaria, y el más rastreado de la humanidad, Fidel Castro (1926-Cuba-2016), a quien desde 1960 los gobiernos de Estados Unidos planificaron y pusieron en marcha 638 atentados abortados o desistidos, por lo cual se inmortalizó en el libro de Récords Guinness. Sin descartar las armas portátiles de infantería, francotiradores y aviones teledirigidos, su Agencia Central de Inteligencia (CIA) privilegió los productos químicos malsanos.

Utilizando a agentes doble, camareros y mujeres fatales, los dispositivos fueron, conforme documentos desclasificados de Estados Unidos, revelaciones de prensa y autores de libros, introducirle bacterias nocivas en un pañuelo y en una batida de chocolate; forrarle un traje con esporas y bacterias, inyectarle toxina botulínica en un puro para volar su cabeza por los aires, y bacilos de tuberculosis y hongos en un traje de buzo.

También, otra virulencia fue colocada en un bolígrafo con una jeringuilla hipodérmica; esparcirle en un aerosol la droga alucinógena LSD, en un estudio de televisión; mandarle a una mujer alemana -su ex novia Marita Lorenz June- para que le administrara píldoras letales en el dormitorio, y que testificó contra la CIA en un proceso judicial por el asesinado de John F. Kennedy. A Castro le pusieron, insólito, sal de talio en los zapatos, a fin de destrozarle las barbas y así quitarle el poder que ella irradiaba.

Desde el ocaso del régimen absolutista de Rafael Leónidas Trujillo Molina, ¿cuáles periodistas han sido víctimas de dosis de tóxicos mortales? Y, desde el presidente provisional (1965-1966) Héctor García Godoy (Moca 1921-Sto.Dgo. 1970), ¿cuántos políticos…?

No desesperéis. Vayamos con pausas….

Primer drama. Teófilo Guerrero del Rosario (Higuey 1925-Sto. Dgo. 1959) laboró como periodista de El Caribe y la Nación. Fue intoxicado y hallado sin vida la mañanita del 21 de enero de 1959, cerca de La Voz Dominicana (Radio Televisión Dominicana), con espanto y curiosidad. Estaba en la mirilla del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) por una información que difundió por la agencia de prensa norteamericana United Press Internacional (UPI) sobre el apresamiento y tortura del periodista Tirso A. Valdez hijo, y por otra que reportó para la revista extranjera Visión en torno a la campaña oficial para donar zapatos a estudiantes de escuelas públicas y personas de muy bajos recursos económicos. Los datos fueron alterados en Nueva York por el colombiano Alberto Llenas Camargo.

El primer certificado del médico legista especificó la defunción de “asfixia por estrangulación” -y se propaló que fue con una cinta de nylon”, pero la necropsia realizada por el médico patólogo Miguel Angel Logroño Batlle demostró que la muerte se produjo por “la administración de una sustancia tóxica”. Las miradas se dirigieron hacia el ex secretario de Estado de Salud Pública y Previsión Social (1956-1957), el médico José G. Sobá, quien apresuradamente abandonó el país.

Segundo drama. El ex síndico de la capital, Rafael Corporán de los Santos (1939-Sto. Dgo.- 2012), en 1997 sacó una botella de agua de una nevera de su oficina de la emisora de su propiedad, Radio Popular, en la avenida Charles Summer número 33, en el ensanche Los Prados, y cuando se la pasó cerca de los labios, sintió un calor y alergia. Acudió en seguidas a un centro médico y luego llamó por teléfono a un alto oficial de la Dirección Nacional de Investigación (DNI). La botella fue depositada en el laboratorio de la Policía Nacional, y el inspector Raúl Hernández Cuevas y otro agente del DNI (pidió reserva de su nombre desde Estados Unidos) que interrogaron a De los Santos y este les señaló, curioso e intranquilo, que estaba seguro que se había producido un intento de asesinato, pero que no quería que trascendiera públicamente en vista de que podrían incriminar a parientes o a íntimos. Una mujer policía encubierta supervisó muy de acerca, durante un tiempo, los alimentos y líquidos que le suministraban. ¿Se actuó por intereses  económico-financieros, celos amorosos o por afectación política?

Tercer drama. En el 2015, un periodista de más de 40 años de ejercicio profesional y catedrático universitario fungía como director general de una instancia del Estado y, por oponerse a una transacción en contra del patrimonio público, fue embestido con una sustancia tóxica. Como señalamos en la primera parte de este artículo, “Corruptos de RD, ¿envenenaron a periodista?”, este confrontó “serias dificultades de salud”: “Se le debilitaron las cuerdas vocales, tuvo descamaciones cutáneas y se le cayó parte del cabello, como pueden atestiguar dos conocidos periodistas, un locutor en el mando de estaciones radiales y un ciudadano común. Perecía que tenía vitíligo”.

Cuando el colega se rehabilite física y emocionalmente, formalmente será presentada una denuncia por ante la Procuraduría General de la República, a fin de que sea abierta una investigación, que urge en la raíz y en el fondo de la conjura. Aguardemos.

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*El autor ha publicado los tomos I (483 páginas) y II (698 páginas) de “Crímenes contra la prensa. Atentados y censuras en República Dominicana 1844-2007”; “Poblada y matanza (1984). Tres días de protestas y otros relatos” (129 páginas), “Estragos de la infidelidad. Una novela recostada en un asesinato espantoso” (107 páginas), y otras 20 obras más. ……………………………….

 

Por Oscar López Reyes

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