A Pleno sol: Anarquía de los choferes

Por Manuel Hernández Villeta martes 6 de junio, 2017
 Cientos de miles de personas utilizan todos los días los servicios públicos de transporte. Nadie le da garantía al pueblo de a pie de que se van a proteger sus derechos. Los jefe de   ruta maltratan a los pasajeros, y al mismo tiempo se hacen dueños de las calles.
El sector oficial tiene una política muy blanda ante la situación del transporte. Es un caos total. Los choferes de lo que llamamos concho establecen rutas a como les viene en gana, y nadie les controla.
Al pasajero le suben los pasajes y le recortan la ruta y a nadie le importa.
Da la impresión de que el papel de las autoridades es cruzarse de brazo y dejar que los choferes de carros y guaguas públicas hagan lo que les venga en gana. Nadie controla las rutas, ni el perfil de los choferes que van a trabajar en las mismas.
Lo menos que se puede hacer es obligar a los conductores y cobradores de las guaguas a que hagan un curso de higiene y de cortesía. Los choferes en ocasiones van sin camisa, con zapatos deportivos mal olientes y vociferando palabras impublicables cuando un pasajero protesta.
Es hora de que haya un rescate del transporte público. Millones de personas tienen que usar carros y guaguas porque no tienen los recursos para  comprar un vehículo propio, y el caos los obliga a llegar tarde a su trabajo, al médico o a los centros de estudios.
Sería interesante que alguna institucional nacional realice una investigación sobre las hora-día, traducido  a pérdida de dinero, que diariamente se esfuman por los empleados llegar tarde a sus centros laborales, por la irresponsabilidad de los choferes.
Está pasando lo mismo con los taxis.
Hace un tiempo era un estupendo servicio, ahora mismo no hay sola compañía de taxis que actúe con respeto a los clientes. Nunca hay una tarifa establecida, sino que el chofer la fija de acuerdo a la impresión que le dé el cliente.
Si se toma un carro para cruzar la ciudad, el chofer le dice que no va y lo desmonta del vehículo. Lo puede reportar a su compañía y nadie le hará caso. Hay un grito desesperado de los miles de dominicanos que diariamente se tienen que montar en los carros de concho o las guaguas.
El pésimo servicio y la anarquía no pueden seguir así. La Autoridad Metropolitana del Transporte –AMET– tiene que actuar con todas las de la ley, para sancionar a los choferes violadores de los reglamentos, que no respetan las luces rojas, que taponan el tránsito para montar un pasajero, que sacan un machete al usuario que les llama la atención .
Sanciones radicales a esos choferes irresponsables, que juegan con la tranquilidad de la familia dominicana. Si es necesario que se cancele el permiso de operación de  una ruta determinada. La mayoría de esos choferes carecen de la correspondiente licencia, por lo que sería de fácil solución, si hay los pantalones para enfrentarlo. ¡Ay!, se me acabó la tinta

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