A palabras necias oídos sordos – el ¿discurso? de Luis adivi-nader

Por Humberto Salazar Viernes 24 de Febrero, 2017

En una sorpresiva disertación pública, suponemos que para seguir compitiendo con su compañero Hipólito Mejía por el título de líder de la oposición, el ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno Luis Adivi-nader, anunció su posición frente al discurso que pronunciará el Presidente de la República Danilo Medina el próximo 27 de febrero.

Como ya lo habrán notado hemos cometido el error gramatical de cambiarle el apellido a Luis, porque en vez de Abinader debe ser llamado a partir de ahora Adivi-nader, porque es la primera vez que en la República Dominicana un dirigente político madruga tratando de fijar posición ante una pieza oratoria que todavía no ha sido conocida por el público.

Ahora, el principal problema del señor Adivi-nader, es que parece no haber leído la Constitución de la República, en cuando al objeto que tiene el Presidente Medina, y todos los que han encabezado el Poder Ejecutivo en nuestra democracia, al asistir cada 27 de febrero ante la reunión conjunta del Congreso Nacional, que no es precisamente un discurso de contenido político.

El articulo 121 de la Constitución vigente cuando describe las facultades del Jefe de Gobierno, en su numeral 2, literal f) dice que le corresponde ¨Depositar ante el Congreso Nacional, al iniciarse la primera legislatura ordinaria el 27 de febrero de cada año, las memorias de los ministerios y rendir cuentas de su administración del año anterior¨.

Y en cuanto al contenido de esta rendición de cuentas, esta claramente explicado en el artículo 114 de la Carta Magna donde dice:¨Rendición de cuentas del Presidente de la República. Es responsabilidad del Presidente de la República rendir cuentas anualmente, ante el Congreso Nacional, de la administración presupuestaria, financiera y de gestión ocurrida en el año anterior, según lo establece el artículo 128 numeral, 2, literal f) de esta Constitución, acompañada de un mensaje explicativo de las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos y financieros esperados y las principales prioridades que el gobierno se propone ejecutar dentro de la Ley General de Presupuesto aprobada para el año en curso¨.

Esto por supuesto no significa que el presidente de la República, no pueda aprovechar este escenario para tratar los temas que considere puedan interesar a la Nación, solo que la Constitución marca de forma clara el propósito de su visita al primer poder del Estado, que lo es el Legislativo porque dentro de el existe una mayor representatividad y pluralidad.

En cuanto a los dos pedidos que hace Adivi-nader en su presentación del día de ayer, tenemos la mala noticia que ninguna de las dos cae dentro del ámbito de los deberes y atribuciones del Presidente de la República Danilo Medina, no porque el no quiera o no tenga los mismos deseos de que se castigue la corrupción administrativa y se lleven a la cárcel a los que infrinjan la ley, es que no puede hacer lo que le pide el ex candidato del PRM porque entonces sería el, Medina, el que estaría violando la Constitución.

El primero que es un reclamo de que el Presidente de la República ¨someta a la justicia a los corruptos¨, debemos informarle a Adivi-nader, que esta es una atribución que le confiere la Constitución al Ministerio Público en el artículo 169 cuando dice: ¨El Ministerio Público es el órgano del sistema de justicia responsable de la formulación e implementación de la política del Estado contra la criminalidad, dirige la investigación penal y ejerce la acción pública en representación de la sociedad¨.

Es decir, ni que lo quiera, puede una persona que ejerza el poder ejecutivo de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico, dirigir una investigación o someter a la justicia a un ciudadano, pues en caso de que tenga la voluntad de hacerlo, deberá entregar toda la información que tiene al ministerio público, quien es el que tendrá que llevar las pruebas ante la justicia y si hay mérito hacer el reclamo en un juicio público, oral y contradictorio a nombre de la sociedad.

Ahora, si el señor Adivi-nader tiene tantos deseos de llevar a las personas que el dice son corruptas a la justicia, tiene en sus manos la oportunidad histórica de hacerlo a nombre personal, porque cualquier ciudadano puede presentar una querella en contra de un funcionario público ante el ministerio público o en forma directa ante un juez, claro aportando las pruebas correspondientes.

Y el cuanto al reclamo del señor Adivi-nader, de que el presidente de la República designe fiscales especiales para tratar el caso de los sobornos de Odebretch, esto tampoco es atribución del poder ejecutivo, y en caso de hacerlo, violaría la Constitución de la República por arrogarse un derecho que no está dentro de sus atribuciones, que se limitan a designar al Procurador General de la República y a la mitad de los fiscales adjuntos.

Lo que si podría hacer el señor Adivi-nader, es dar un ejemplo al país, por la enorme preocupación que expresa por el tema de las plantas de Odebretch, es llevar el mismo el caso, junto a sus abogados ante los tribunales de la República, cosa que puede hacer como un ciudadano cualquiera, de modo que pueda suspender las operaciones de Odebretch en el país, y sobretodo le haga un servicio inestimable a los que conspiran contra las plantas de Punta Catalina y eternice el problema eléctrico que padecemos los dominicanos.

Suponemos que el es un experto en el tema, ya que fue miembro del Consejo de Dirección de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), designado en el decreto 684-02 en los años en que se cercenó el proceso de capitalización, se negociaron los funestos acuerdos de Madrid y se re-estatizaron las distribuidoras, todas operaciones que han sido gravosas para los bolsillos de todos los dominicanos.

A palabras necias de Adivi-nader oídos sordos, es que definitivamente la desesperación y el mundo de irrealidades donde vive, parece que lo lleva a creerse con poderes sobrenaturales que le permiten adivinar el contenido de un texto que hasta este momento, por razones mas que obvias, nadie conoce.