A golpe de titulares periodísticos

Por Rolando Fernández martes 3 de septiembre, 2019

Es así como se trata de manejar todo en este país. A esa práctica recurren amplios sectores que aquí gravitan de manera sostenida, para mantener adormecida a una gran parte de la población; entretenida no cabe duda, a los fines de que no se repare en los innegables y acuciantes males que vienen acabando con esta nación.

Nos referimos a las publicaciones recurrentes que pagan los políticos, mayormente, y demás connotados actores nacionales, para que periodistas, y algunos comunicadores (bocinas), digan a través de los medios escritos de comunicación, solo cuántos ellos quieren que se exprese.

Y claro, todo con los pincelamientos, o retorcimientos interesados de estilos, como embaucadores requeridos por demás, según las circunstancias que prevalezcan de momento. Son de las cosas que más se pueden apreciar en esta República caribeña, y que, obviamente, surten sus efectos en favor de los sectores interesados.

“El caldo de cultivo” apropiados, como se dice, en el tenor de lo tratado, es una prensa local prácticamente vendida al mejor postor, casi en su totalidad, y capitaneada por directores afectos a determinados grupos económicos, políticos, y sociales, contando en adición tales jefes, con el concurso de subalternos, por igual comprometidos, respecto de esos intereses sectoriales.

Mientras la gente aquí tiene que enfrentar, sin la ayuda estatal imprescindible, necesidades que rayan con la desesperación, y que resultan impostergables, por supuesto, los titulares solapantes en los periódicos de este “solar”, obviamente, solo van en la dirección de todo lo que concierna al interés de los grupos antes señalados; tras lo de ellos y nada más; lo demás muy poco importa tratarlo.

Por consiguiente, se reportan tales los cantos que están de moda, si cabe el símil, repetición continua, para afianzar apetencias múltiples, bastante desaprensivas por cierto, en sus casos directos; y, cuando no, el fin es desviar la atención generalizada de la ciudadanía incauta, hacia donde se quiere fijar, siempre para beneficio de los que gobiernan, como de sus financiadores electorales.

No son extraños los mensajes noticiosos escritos en tal sentido. Para comprender esa práctica estratégica burlona, solo hay observar cómo se van sucediendo las publicaciones, cada vez que un escándalo cualquiera, que se considere lesivo, explota en este país.

El mismo puede ser de orden político; asociado con el narcotráfico, lo financiero, o el área económica. También, inseguridad ciudadana, afectación de la soberanía nacional, sobreprecios en los combustibles, por las gravosas cargas impositivas, etc., etc.

Notable es que, de inmediato aparecen, como por arte de magia, otras nuevas cuestiones, y las relativas a las problemáticas presentes tienden a desaparecer. ¡Qué no amerite atención lo concreto-fehaciente, es lo que se persigue!

Actualmente, los bobos sustitutivos a nivel nacional, son aquellos temas relacionados con la política partidarista, de cara al proceso electoral a celebrarse en el año 2020: precandidatos proclamados, primarias abiertas o cerradas. encuetas, acuerdos entre partidos, preferencias, propagandas y demás yerbas aromáticas.

En cambio, sobre problemáticas tan importantes como esa de la epidemia del dengue que viene afectando a esta República, es muy poco lo que se habla, en términos de erradicación y prevención; mejor se trata de ocultar en parte. Claro, los descuidos estatales, y las carencias hospitalarias que se verifican en esta nación, justifican los silencios, o solapamientos que se registran.

El desabastecimiento generalizado en los centros asistenciales públicos nuestros, es innegable, aunque se intente taparlo; como, por igual, la incapacidad física que se registra para recibir a los afectados. Ni camas se consiguen allí; mucho menos, los medicamentos imprescindibles. Tampoco, los materiales clínicos necesarios. ¡Qué país tenemos los dominicanos!

Otros asuntos adicionales sujetos al “olvido parlante oficial, o grupal interesado,” son: la inseguridad ciudadana; el caos en el transporte público; el desorden en el tránsito vehicular; los abusos impositivos en contra de la población; y, el pesado fardo de la deuda pública estatal contraída, entre otros males de consideración a nivel local.

Lo que sí, ¡siempre está presente en las páginas de los periódicos internos!, amén de los demás titulares desviantes directos de la atención ciudadana, es el “caramelo” del elefante blanco referente al crecimiento económico, que en todo momento está siendo cacareado hasta la saciedad, para condicionar mentalmente a los menos pensantes, en el sentido de que ¡vamos muy bien! Sabido es que, nadie crece económicamente cogiendo cuartos prestados; hipotecando alegremente la soberanía de una nación. ¡Qué se busquen otro cuento!

Política electorera comicial, y los desvíos de la atención pública, con los chupetes entretenedores de estilo, es lo predominante en esta sociedad. “Hasta por los codos se respiran”, como se dice en buen dominicano, las publicaciones relativas, en sus momentos, como es obvio.

¡Es lo que siempre va! ¿Se salvará de esa forma este país? ¡Nada se resolverá así! Y, por supuesto, todo habrá de continuar de mal en peor, mientras este pueblo siga “roncando”, y creyendo en las innúmeras sandeces, y falsas promesas con que se le bombardea desde las esferas internas de poder político-social, para mantenerle de ordinario confundido, como entretenido.

 

Autor: Rolando Fernández

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