30 mayo: Muerte del Tirano no del Trujillismo

Por Francisco Rafael Guzmán

Con la muerte del megalómano  Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien gobernó el país durante 31 años, en algunos de los cuales nominalmente no era el presidente de la Republica Dominicana pero ejercía el poder como un jefe de Estado, pues se imponía su propia voluntad con la fuerza y se hacía lo que el dijera o quería que se hiciera. Pobre de aquel que no hiciera lo que emanaba de Trujillo, el sátrapa, por ello pagó con su vida Juan Morales, ya que incluso se ha dicho que  “El Jefe”  mismo fue quien ejecutó el crimen de quien fuera un alto funcionario de su gobierno en el Banco de Reservas; al igual que ese caso fue la desaparición del egregio intelectual Servio Tulio Castaños Espaillat, quien también ocupara funciones durante la dictadura, sin se encontrara jamás su cadáver.

El primero, es decir, Juan Morales, no tuvo reparo en negarse a entregar un dinero de una cuenta de Fulgencio Batista al gángster y servidor de este Policarpo Soler, lo que al parecer era una orden de Trujillo que Morales no satisfizo. Durante la dictadura de Trujillo si había en una familia un desafecto al régimen era motivo suficiente, casi siempre, para que todo el que perteneciera a esa familia fuera considerado un desafecto de dicha dictadura.

Fue uno de los rasgos del régimen de Trujillo el control casi absoluto del país, lo que no encontraríamos en ninguna otra dictadura latinoamericana; al parecer, Trujillo entendió que se había formado y estaba apto para ejercer el poder, el cual  se basa en la fuerza. No le interesaba el prestigio moral y entendía que en el país no estaban dadas las condiciones para ello, ya que tampoco era portador de una conciencia para producir un cambio que se pudiera considerar revolucionario, más bien era un ambicioso de poder para disfrutar de este junto a su clan familiar y a un grupo reducido de cercanos colaboradores.

La acumulación originaria de capitales quitándoles tierras a otros particulares, como ocurrió con algunos jefes militares que hoy están muertos de Los 12 Años de Balaguer, valiéndose del poder, fue una de las características del clan trujillista. Otra de las maniobras de Trujillo y su régimen para favorecer a este y a su clan fue usar el ordenamiento jurídico a su favor, creando leyes que imponían obligaciones en sus hábitos o cargas fiscales para favorecer el emporio de la familia Trujillo.

Por denunciar situaciones dolosas morirían Juan Morales y Servio Tulio Castaños Espaillat, como le pasó a Gregorio García Castro, en los Doce Años, quien era  balaguerista y había sido del Partido Reformista fundado en 1964. Balaguer fue la continuidad del Trujillismo, su régimen vino a ser un trujillismo sin Trujillo, con una ampliación del grupo de ricos que usaron el Estado para enriquecerse, con la acumulación originaria de capitales, algo a lo que nunca se prestó Bosch, ya para enriquecerse él  o para contribuir al enriquecimiento de sus seguidores o allegados.

Sin embargo, muchos discípulos de Bosch, al parecer sobre todo en el gobierno de Danilo Medina querían seguir las enseñanzas de Balaguer. Habría pensar en Alberto Cortés: “…pobrecito mi patrón piensa que el pobre soy yo…” Podríamos decir: Pobre Mente, pero no “Domini quini quini pobremente iba cantando… y lo alegre de su canto solamente habla de Dios de la palabra de Dios. Juan sin tierra de Inglaterra era rey….”, como la canción de la religiosa Belga.

Trujillo enfrentó a los gamonales (caudillos locales), propietarios de grandes extensiones de tierras y vivían  de la renta de la tierra con ciertos liderazgos locales en algunas provincias, en algunos casos absentistas que viven en villas o cabeceras de las provincias y en otros casos vivían en las mismas zonas rurales. Se enfrentó con algunos de ellos en enfrentamientos armados, despojándolos de sus propiedades y matándolos y en  otros casos solo quitándoles la tierra.  Esos fueron los casos de Ramón (Mamón) Henríquez, Cipriano Bencosme, Juan (Juancito) Rodríguez y el padre de José Daniel Ariza Cabral.

Algunos de esos gamonales se hicieron de sus tierras cercando tierras y depredando los recursos forestales en terrenos comuneros, lo cual ocurrió tanto en los tiempos de Trujillo como de Balaguer. Algunos terratenientes les quitaron por la fuerza tierras a pequeños propietarios que ya las cultivaban.

Así como Trujillo utilizó la acumulación originaria, despojando violentamente a esos terratenientes, también estos casi siempre adquirieron sus propiedades en un proceso de acumulación originaria. Incluso algunos terratenientes que no tuvieron grandes problemas con Trujillo o fueron terratenientes después que cayó su régimen se hicieron de sus propiedades por medio de la acumulación originaria, valiéndose del fraude, la fuerza y la extorsión, como pudieron haber sido los casos de Jacobo de Lara y de Moro Ovalles.

Trujillo sembró el miedo en la población, este fue un estado de conciencia social durante los 31 de Trujillo y todavía pesa en sectores de la población. Una de los consejos que el Dr. Manuel Aurelio Tavares Justo les daba a sus hijos pequeñitos  era el de que no sintieran miedo nunca y de que no creyeran esos cuentos del cuco que el cuco no existe.

Pasado mañana se cumplen 60 del magnicidio del 30 de Mayo, pero todavía el trujillismo gravita en la conciencia social del dominicano, gravitó en los tiempos del Triunvirato, en los 12 Años de Balaguer y posteriormente en los gobiernos del PRD, PLD y todavía gravita, lo que se expresa en los manejos dolosos de algunos funcionarios públicos, en el chantaje en el manejo de los asuntos políticos y en la prepotencia y ostentación de algunos funcionarios.  Todavía hay gente que quiere vivir sembrando miedo, miedo al poder.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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