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22/4/2013
Los Preámbulos Constitucionales entre los Valores: Normativo, Hermenéutico y Político

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Al iniciar este artículo sobre las diferentes vertientes, donde nos interesa dar respuesta a las siguientes inquietudes: ¿Tienen los preámbulos valor normativo?, ¿Cuál es su valor en la interpretación de la Constitución?, ¿Por qué se dice que los preámbulos tienen valor político?  Antes de dar respuestas a estas interrogantes, consideramos oportuno y necesario realizar algunas precisiones en torno a dos aspectos fundamentales, el primero tiene que ver con la estructuración de los textos constitucionales y el segundo, con la definición o significado de la palabra preámbulo.

La mayoría de las Constituciones modernas están configuradas sobre la base de tres elementos esenciales, estas partes o componentes están integradas por los preámbulos, la parte dogmática y la parte institucional u orgánica. En ese sentido, haremos una descripción sucinta del significado de cada una estas partes o elementos, sobre los cuales se erige la estructura de las Constituciones que se enmarcan dentro del constitucionalismo moderno.

El Preámbulo:

En Derecho, se denomina preámbulo a la parte expositiva que antecede a la normativa de una Constitución, Ley, Reglamento, etc., desde donde se recogen las decisiones políticas más importantes contenidas en el texto de la norma en forma de principios o reglas, en las que prima el criterio interpretativo de dar unidad y coherencia al articulado que recoge la norma aprobada. Desde él, se describen de forma solemne la titularidad del poder constituyente y se detallan de manera concisa  las líneas generales ideológicas, los principios y valores a los cuales se aspiran desde la Constitución.

Javier Tajadura Tejada, elaborando un concepto de la palabra preámbulo, expresa lo siguiente: (Tajadura, 2003-2004), “El preámbulo es un instrumento extraordinariamente útil para la transmisión del sentimiento constitucional, y, sin embargo, hasta la fecha se ha prescindido por completo de él, p.32”.

Desde la obra colectiva, donde varios juristas internacionales y nacionales comentan la Constitución Dominicana, se define el preámbulo de la siguiente manera: “…Texto breve que asume una declaración de intenciones, y que, sin estar dotado de carácter vinculante, señala  una serie de principios destacables a efectos interpretativos de la norma constitucional, p. 114”.

Parte Dogmática: En esta parte, es donde se establecen los derechos fundamentales, las garantías fundamentales de los mismos y de las libertades públicas. También esta parte es llamada desde un amplio sector de la doctrina comparada, como la parte “axiológica”.

Parte Institucional u Orgánica: En ésta, es donde se establece la estructuración y configuración de los distintos órganos que conforman el Estado Aquí se describen la estructura, su funcionamiento y las relaciones interroganticas entre los diferentes entes. Ahora bien, esta parte orgánica de la Constitución, está configurada como elemento material de aplicación y puesta en práctica, los principios, derechos y garantías postulados en la parte dogmática.

El Tribunal Constitucional de Colombia, desarrollando esa dupla o binomio indisoluble entre la parte dogmática y la parte institucional u orgánica de la Constitución, en la sentencia No. T-406-1996, ha externado las siguientes consideraciones:

“La Constitución está concebida de tal manera, que la parte orgánica de la misma solo adquiere sentido y razón de ser como aplicación y puesta en obra de los principios y de los derechos inscritos en la parte dogmática de la misma. La carta de derechos, la nacionalidad, la participación ciudadana, la estructura del Estado, las funciones de los poderes, los mecanismos de control, las elecciones, la organización territorial y los mecanismos de reforma, se comprenden y justifican como transmisión instrumental de los principios y valores constitucionales. No es posible, entonces, interpretar una institución o un procedimiento previsto por la Constitución por fuera de los contenidos materiales plasmados en los principios y derechos fundamentales”.

Valor Normativo.

En relación a si los preámbulos tienen un valor normativo, no hay un criterio unificado ni en la doctrina comparada ni en la jurisprudencia, ya que como veremos más adelante, hay un gran sector de la doctrina y de la jurisprudencia, dentro de las cuales se encuentra el Tribunal Constitucional de España, desde donde se establece que el preámbulo  en las Constituciones, carece de valor normativo. Sin embargo, ubicándonos en el mismo Continente de Europa, nos encontramos que desde el Consejo Constitucional de Francia, incluyendo un amplio sector de la doctrina, se ha inclinado por la tesis de que los preámbulos tienen un valor normativo.

Cambiando de Continente y ubicándonos en Latinoamérica, tenemos que la Corte Constitucional de Colombia,  al igual que en ocurre en Francia, se ha inclinado por la tesis de que los preámbulos tienen valor normativo, y por consiguiente, tienen fuerza vinculante. En ese orden de ideas, primero abordaremos las consideraciones vertidas desde la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional de España y luego, de la Corte Constitucional de Colombia.

Desde el Tribunal Constitucional de España.

En varias de sus sentencias ha mantenido un criterio jurisprudencial coherente y reiterativo, postulando y estableciendo que los preámbulos no tienen valor normativo, y por consiguiente, ninguna ley puede ser atacada de inconstitucional, tomando como referente única lo establecido en el preámbulo. De esta carencia de valor normativo que esgrime este Tribunal  a través de sus sentencias, podemos colegir que del análisis de las mismas se desprenden dos postulados básicos: el primero establece que los preámbulos carecen de valor normativo, y desde el segundo se establece que  los preámbulos no constituyen disposición normativa, cuya valoración implique una infracción constitucional.

Esto podemos comprobarlo en la sentencia no. 36/1981 “en la medida que el Preámbulo no tiene valor normativo, consideramos que no es necesario, ni incluso resultaría correcto, hacer una declaración de inconstitucionalidad expresa que se recogiera en la parte dispositiva de esta sentencia”. Este criterio es reiterado en la sentencia no. 150/1990 «los preámbulos o exposiciones de motivos carecen de valor normativo» y por tanto «no pueden ser objeto de un recurso de inconstitucionalidad». De igual modo, se expresa en la sentencia no. 90/2009 "En efecto, aunque los preámbulos o exposiciones de motivos de las Leyes carecen de valor normativo...".

Desde la Corte Constitucional de Colombia.

En el otro extremo, ubicándonos en Latinoamérica, observamos que hay una posición contraria a la establecida por el Tribunal Constitucional de España, donde la Corte Constitucional de Colombia también ha sido reiterativa y constante en sus planteamientos, al postular que los preámbulos forman parte integral del texto constitucional, y por consiguiente, el mismo goza de poder vinculante, desde la sentencia C-479 del 6 de agosto del año 1992, la Corte ha establecido lo siguiente:

“El Preámbulo da sentido a los preceptos constitucionales y señala al Estado las metas hacia las cuales debe orientar su acción; el rumbo de las instituciones jurídicas. El Preámbulo goza de poder vinculante en cuanto al sustento del orden que la Carta instaura y, por tanto, toda norma -sea de índole legislativa o de otro nivel- que desconozca o quebrante cualquiera de los fines en él señalados, lesiona la Constitución porque traiciona sus principios”.

Valor Hermenéutico.

En lo referente al alto contenido interpretativo que tiene el preámbulo constitucional, desde un sector de la doctrina y la jurisprudencia comparada, se expresa y establece que los preámbulos cumplen una función interpretativa de la Constitución.  Desde la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de España, se ha establecido en varias sentencias que los mismos tienen un indudable valor jurídico indirecto, toda vez que estos sirven de parámetros, de guía e instrumento básico para interpretar los demás articulados de la Constitución. En la Sentencia 90/2009 del 20 de abril, este Tribunal, abordando el tema de la importancia de los preámbulos y los debates parlamentarios en la definición y alcance de la norma, ha planteado lo siguiente: “constituyen un elemento importante de interpretación para desentrañar el alcance y sentido de las normas”.

En otras sentencias, este Tribunal ha expresado que el preámbulo dispone de un indudable valor jurídico indirecto, que tiene la función de servir  como referencia básica para interpretar otros artículos de la Constitución. De estas sentencias se colige que para el Tribunal Constitucional, la función que desempeñan los preámbulos es hermenéutica y finalista, para interpretar la voluntad del legislador.

El destacado administrativista y constitucionalista español, Eduardo García de Enterría, expresa que los preámbulos como parte no articulado de la Constitución tienen un valor normativo indirecto. En ese sentido, este autor expresa lo siguiente: (Enterría, 1985), “No basta con afirmar que todas las normas contenidas en nuestro texto constitucional tienen alcance normativo. Hay que añadir que ese todas atañe también a un sector no articulado, como es el preámbulo, p. 63”.

Jiménez de Parga, conceptualizando el valor hermenéutico que tienen los preámbulos, ha expresado las siguientes consideraciones: (Jiménez, 2008), “… Se proporcionan algunos cánones que el intérprete habrá de tener presente cuando aplica a su caso concreto el ordenamiento jurídico, p. 151”.

Valor Político.

Partiendo del hecho de que los postulados contenidos en la Constitución se erigen como carta de navegación y aspiraciones, estos cumplen una importante función política, la cual está indisolublemente vinculada con el concepto de decisiones políticas fundamentales. Esto ha sido expresado de manera magistral por ese gran estudioso del Derecho Constitucional llamado Carl Schmitt, quien en su obra titulada “Teoría de la Constitución”,  ha afirmado lo siguiente: “La esencia de la constitución no está en su contenido en una ley o en una norma. En el fondo de toda formación reside la decisión política del titular del poder constituyente”.

Siguiendo las  consideraciones vertidas por este autor, podemos colegir que los preámbulos de las Constituciones se erigen como elementos básicos, nodales y sustanciales, toda vez que a través de ellos se explican las decisiones políticas fundamentales para la consolidación de un régimen constitucional, fundamentado sobre la base de la Dignidad Humana[1], la Justicia, la Igualdad y la Libertad.

El preámbulo de la Constitución Dominicana, además del valor normativo, hermenéutico y político, cumple una función integradora y de unidad de la sociedad dominicana, cuando expresa que: “Estamos regidos por los valores supremos y los principios fundamentales… factores esenciales de la cohesión social”. Partiendo de esto, colegimos que el preámbulo es fuente del derecho, con una fuerza interpretativa en lo referente a la aplicación e interpretación teleológica de la norma.

Luego de haber analizado las postulaciones vertidas, tanto del Tribunal Constitucional de España como de la Corte Constitucional de Colombia, podemos decir que en lo referente al valor hermenéutico que ambos Tribunales confieren a los preámbulos, estamos de acuerdo. Ahora bien, en lo atinente al valor normativo, me inclino por la tesis que se postula desde la jurisprudencia colombiana, aunque quiero precisar que una solución a este conflicto que tiene bastante tiempo debatiéndose, y en el cual la doctrina local e internacional aun no ha llegado a un consenso, lo más saludable y aconsejable sería que cuando sometamos un recurso de inconstitucionalidad, ya sea por la vía directa (control concentrado), o por la vía difusa (ante los tribunales jurisdiccionales), hagamos referencia de manera directa y expresa a cuales artículos de la Constitución que la norma o disposición que se presume inconstitucional contraviene.

Decimos esto, partiendo del hecho de que si una norma o disposición del ordenamiento jurídico contradice cualquiera de los principios, valores y derechos expresados en el preámbulo, indefectiblemente o axiomáticamente ha de contravenir alguno de los artículos que conforman el texto constitucional, ya que el preámbulo es un resumen de manera general de todo el contenido integral de la Constitución.

Referencias.

García de Enterría, Eduardo (1985), La Constitución como Norma y el Tribunal Constitucional, Madrid, España.  Editorial Civitas.

Jiménez de Parga, Manuel (2008), 50 años de Derecho Político, Tomo I, Madrid, Editora Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Universidad de Barcelona,

Schmitt, Carl (1982) Teoría de la Constitución, Traducción de Francisco Ayala, Madrid, España, Alianza Editorial.

Tajadura Tejada, Javier (2003-2004), Veinticinco años de Preámbulo Constitucional, Revista de Derecho Político, no, 58-59.

Constituciones y Leyes.

 

Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) (2012), Constitución Comentada, 2da. Edición, Santo Domingo, República Dominicana.

Ley Orgánica  de la Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana 2030, Ley No. 1-2012.

 Jurisprudencias del Tribunal Constitucional de España.

Carente de valor normativo.

1-      STC 173-/1998 del 23 de julio.

2-      STC 150/1990, FJ 2 del 4 de octubre.

3-      STC 116/1999, FJ 2, del 17 de julio.

4-      STC 222/2006 FJ 8 del 6 de julio.

5-      STC 90/2009 FJ 6 del 20 de abril.

Valor Hermenéutico.

1-      SSTC 15/2000, de 20 de enero, FJ 7.

2-      193/2004, de 4 de noviembre, FJ 6.

3-      STC 68/2007, de 28 de marzo, FJ 6.

4-     STC 1/1982, STC 64/1982, STC 82/1986.

Autor: Máximo Calzado Reyes

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