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1/3/2010
Un análisis de los diez mandamientos en el Nuevo Testamento

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Hermanos y amigos que el Dios verdadero (Padre, Hijo y Espíritu Santo) les bendiga a todos, Mateo 28:19; en esta oportunidad hablaremos con el tema: Una análisis de los diez mandamientos en el Nuevo Testamento, esperando les sea de orientación, edificación y enseñanza.

Bien, comenzamos diciendo que Dios tiene miles de mandamientos y no son sólo diez y quiero mencionarles algunos de ellos aparte de los diez, como son: 1.- Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, Marcos 16:16; “Traed  todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; Malaquías 3:10; “No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre”, Hebreos 10:25; “No hagáis yugo desigual, 2da.

Corintios 6:14; “Bautizándolo en el nombre del Padre, del Hijo y Espíritu Santo”; Mateo 28:19; “El que creyere y fuere bautizado será salvo”, Marcos 16:17, etc., etc., etc…

Ahora bien, lo que nos interesa analizar y tratar son los diez mandamientos, para que nos edifiquemos y veamos los beneficios que hay en obedecer las ordenanzas y orientaciones que Dios nos da por su palabra para nuestra bendición.

En este mismo orden de enseñanza, los diez mandamientos están contenidos en el segundo Libro de la Biblia Exodo capítulo 20, que transcribimos: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 1.- No tendrás dioses ajenos delante de mí. 2.- No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 3.- No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 4.- Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en el obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 5.- Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 6.- No matarás. 7.- No cometerás adulterio. 8.- No hurtarás. 9.- No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 10.- No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosas alguna de tu prójimo. Exodo capítulo 20:1 al 17.

Mis queridos hermanos y amigos, la ley de Dios o los diez mandamientos, no es una ley dictatorial o destructiva en perjuicio de la humanidad, sino que son enseñanzas para una convivencia de respeto y amor en todas las áreas de la vida, sea social, familiar, política y seamos un país saludable, sano, feliz, próspero, etc., en virtud de que quien fabrica una computadora, o un vehículo (automóvil) le hace un manual, donde se especifican las instrucciones de cómo puede funcionar adecuadamente el invento o la máquina fabricada, (alábalo si puede) y si no se siguen las instrucciones, pues se puede fundir el motor por falta de aceite, nos podemos quedar en el camino por falta de combustible, no prende por falta de batería, etc., etc., etc. Asimismo, el obedecer el manual que Dios nos ha dado nos permitiría vivir más años de vida, más salud, más alegría, más paz, más prosperidad, en fin todo lo que las personas quieren en esta vida y por si fuera poco una relación con Dios en amistad que nos conduciría más allá de la muerte a puerto seguro. Juan 5:24 al 30.

Por otro lado, al Dios dar sus mandamientos de manera personal al pueblo de Israel que él sacó de Egipto con señales y milagros fabulosos y poderosos, era con el fin de mostrar su poder y levantarse un pueblo diferente, un pueblo santo que conviva en paz y amor los unos con los otros y para con él y que sirva de ejemplo a las demás naciones hasta el tiempo del sacrificio del Señor Jesucristo por la humanidad. En otras palabras: Dios aterrizó de manera personal en el monte Sinaí, y comunicó su voluntad para nuestro bienestar material y espiritual y no tan solo para los israelitas porque somos personas hechas a su imagen y semejanza, por lo cual, Dios nos dice: “Yo los protegeré, yo los bendeciré, yo los amaré, yo los prosperaré, ustedes serán mi pueblo, serán mis siervos, serán mis hijos, seré su Padre, si guardan mis mandamientos, si obedecen mi voz, si respetan mis leyes, me agradarán y serán bendecidos. Adóralo. Exodo 19:16 al 22; Deuronomio capítulo 28.

Hermanos y amigos, los mandamientos de Dios son santos, es una ley perfecta de honestidad, respeto, amor, paz, etc. Y quien se preocupa por obedecerlos es un santo, persona apartada del mal, apartada de la corrupción, apartada de la contaminación moral, como lo es Dios (el Padre, Hijo y Espíritu Santo). Claro nosotros no somos santos en término absoluto como lo es Dios, pero Dios nos ve santos cuando nos preocupamos por agradarle obedeciendo su Hijo Jesucristo y sus orientaciones, mandamientos y enseñanzas. 1ra. Pedro 1:15 y 16.

Primer mandamiento: “No tendrá dioses ajenos delante mí (Jehová). El primer mandamiento Dios prohíbe la adoración a otros seres o criaturas creadas por él, y exige adoración absoluta como Creador único del universo y de todo lo que él hay. Dios no quiere que lo igualen, ni lo comparen con seres inferiores en el sentido de inventar otros dioses que no pueden salvar o que tratemos de sustituirlo adorando o venerando criaturas y el primer mandamiento consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, eso incluye posesiones, familiares, uno mismo, la naturaleza, etc., en virtud de que quien nos ha dado todo es él y si quiere lo puede quitar, depende a quien tengamos primero en nuestra agenda. Exodo 20:1 al 3; Lucas 10:27; Mateo 10:34 al 37.

Segundo mandamiento: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, o abajo en la tierra, o debajo de las aguas, no te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. Hermanos y amigos, dios no quiere que fabriquemos imágenes, estatuas o cuadros religiosos con el fin de adorarle o inclinarnos a objetos inanimados, que no pueden hablar, caminar, palpar, oír, ni ver, son objetos inútiles sin vida, aparte de que nadie tiene una imagen original del Padre celestial, ni del Señor Jesucristo, ni del Espíritu Santo, ni de ningunos de los siervos de Dios (hombres y mujeres) llámese María, Juan el Bautista, Pedro, Juan, etc., las imágenes que aparecen por ahí es pura imaginación de los pintores y escultores para ganarse su comidita, vendiendo cuadros, estatuas e imágenes. La cámara fotográfica tiene como 300 años de inventada. En el Nuevo Testamento dice que los idólatras: creadores y adores de ídolos no heredarán el Reino de los Cielos. Alábalo si puede… Exodo 20:4 y 5; 1ra. Corintios 6:9 y 10; Salmos 135:15 al 18.

Tercer mandamiento: “No tomarás el nombre del Señor en vano”. Tomar el nombre del Señor en vano es jurar en falso, decir que Dios dijo sin él haber dicho nada, adjudicarle a Dios cosas que no son, pretender decir que servimos a Dios sin procurar obedecer sus requisitos; invocar a Dios para cosas pecaminosas e inadecuadas, etc. Exodo 20:7; Mateo 5:34; Jeremías 14:14 y 15; Proverbios 19:5.

Cuarto mandamiento: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Hermanos y amigos, el día reposo es un día establecido con la finalidad de que nos ocupemos en agradar, conocer y servir a Dios de los siete días que tiene la semana, no somos máquinas, no somos objetos necesitamos buscar la comunión con Dios y conocerle a través de las Sagradas Escrituras, no era simplemente para que no hagamos nada en ese día, sino para dedicarlo a la búsqueda espiritual, tan así es que la costumbre judía de ofrecer los sacrificios era en este día, y el estudiar la ley de Dios era en el día reposo, en virtud de que tenían tiempo disponible por orden del Señor. En el Nuevo Testamento podemos tener un reposo permanente a través de Jesucristo al aceptarle y venir el Espíritu Santo a morar en nuestro corazón y permitirnos estar en comunión con Dios los siete días de la semana, como templo del Dios vivo. Lucas 6:5; Juan 5:18; Salmos 110:4, Génesis 14:18; 1ra. Pedro 2:9; Apoc. 1:6; Apoc. 5:10; Colosenses 2:16; 1ra. Corintios 6:19 y 20.

Quinto Mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre”. Hermanos y amigos, Dios quien es el inventor del matrimonio, manda a todo aquel que es hijo a obedecer, amar, respetar, ayudar, cuidar a su padre y su madre, una pareja, para que la familia permanezca unida en amor, en comprensión, en paz, porque donde cada cual jala para su lado, se produce división, y como los padres se fajaron para cuidarnos y criarlos merecen honra de aquellos que  hemos sido beneficiados (los hijos). El Señor Jesucristo atacó a unos religiosos contemporáneos a él cuando estuvo aquí en carne, porque habían tratado de invalidar este mandamiento y estableciendo tradiciones humanas y mandó a honrrar a los padres. Alábalo si puede… Exodo 20:12; Mateo 15:1 al 9; Efesios 6:2.

Sexto Mandamiento: “No matarás”. Dios no quiere que los seres humanos vivamos en guerra, en enemistad, en violencia, por lo cual para estar en paz socialmente hablando se nos manda a respetar la vida ajena, llámese niño, hombre, mujer, anciano, etc., de lo contrario para eso están las autoridades establecidas para someter a los rebeldes y violadores del sexto mandamiento, claro deben entregarse pacíficamente, y este mandamiento no fue dado a las vacas, a los chivos, a los pollos, sino a los seres humanos. No matemos o pagaremos las consecuencias porque Dios vio a Caín cuando él pensó que nadie lo vio. Exodo 20:13; Romanos 13:1 al 6; Génesis 4:9 al 13.

Séptimo mandamiento: “No adulteraras”: Hermanos y amigos para que los matrimonios no se destruyan, para que seamos leales y fieles a nuestro cónyuge y no se pierda la confianza, para que los hijos no se críen con un padrastro o una madrastra, lo correcto sería que no adulteremos y no nos prestemos para adulterar; a nadie le gusta que lo traicionen en el área matrimonial, por esto Dios manda a no adulterar. En cierta ocasión llevaron una mujer al Señor Jesucristo sorprendida en este pecado de infidelidad con el fin de apedrearla, pero dejaron al hombre en un acto de injusticia y de parcialidad y Señor la perdonó, pero le dijo que no pecara más, por lo que, si obedeció se salvó, si siguió en lo mismo se perdió. Dios perdona, pero tenemos que tratar de ser fieles o pagaremos las consecuencias y más si somos reincidentes. Exodo 20:14; Juan 8:3 al 11; Proverbios 28:13; 1ra. Corintios 6:9 y 10.

Octavo Mandamiento: “No hurtarás”. Hermanos y amigos, Dios no quiere que robemos o hurtemos, él quiere que respetemos los bienes de nuestro prójimo; si  no nos gusta que nos quiten lo nuestro, así estamos llamados a no hacerlo a nadie, de lo contrario hay leyes para proteger los bienes privados de la personas, para una convivencia pacífica y de respeto en la sociedad. Quienes practican el pecado de robo o atraco terminan en la cárcel o en el cementerio, y de mantenerse así hasta que mueran, irán a parar al Infierno. El Señor Jesucristo dijo que los ladrones no van al cielo, no sea que lo dañen, claro quien se arrepiente como el exladrón de la cruz, se salva. Exodo 20:15; Mateo 6:19 y 20; Lucas 23:39 al 43; Lucas 19:1 al 10; Hechos 3:19.

Noveno mandamiento: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”. Hermanos y amigos, Dios no quiere que acusemos falsamente a nuestro prójimo, que no lo calumniemos, no lo injuriemos, no los difamemos, porque a nadie le gusta que lo acusen falsamente. Dios no quiere que seamos testigos falsos, ni le echemos leña al fuego, respetemos, esto es falta de amor a nuestros semejantes, por lo regular, la envidia y el celo es lo que lleva a violar este mandamiento. El Señor Jesucristo no quiere que mintamos ya que esta es una de las prácticas del príncipe de la tinieblas y el Libro de Apocalipsis dice que todos los mentirosos irán al lago de fuego, por lo cual, no debemos mentir ni aún para beneficio personal. Alábalo si puede… Exodo 20:16; Apocalipsis 21:8; Juan 8:44.

Décimo mandamiento: “No codiciarás los bienes de tu prójimo”. Hermanos y amigos, la codicia ha quitado la vida a muchos de sus poseedores, porque han llegado al extremo de pasarse e intentar quitar las cosas que tiene una persona y en el hecho han perecido, sea la mujer, el vehículo, la profesión, los amigos, etc., Dios no quiere que codiciemos lo ajeno, sino que busquemos lo nuestro y si algo necesitamos acudamos a él en oración para que también nos de sus bendiciones, y si Dios quiere que una persona tenga más y unos tengan menos, démosle gracia por todo. Adóralo…Exodo 20:17; Santiago 4:3; Romanos 7:1 al 7.

Mis queridos hermanos y amigos, nadie exceptuando al Señor Jesucristo ha logrado guardar los diez mandamientos sin nunca haber violado alguno o algunos de los mandamientos es por esto que para nosotros lograr la salvación necesitamos arrepentirnos y convertirnos al Hijo de Dios y pedir su ayuda siempre para poder vivir como él vivió en esta tierra, dependiendo siempre del Padre celestial con una vida de oración. 1ra. Pedro 2:22 al 25; Mateo 26:41.

Concluyendo, Dios está dispuesto a perdonarnos y ayudarnos para que vivamos de acuerdo a sus ordenanzas siempre que aceptemos a su Hijo Jesucristo como nuestro Salvador y sumo sacerdote eterno que intercede por nosotros y nos hace aceptos y aptos por medio de su sacrificio perfecto ante el Padre, y nos sella con su Espíritu Santo para darnos la comunión que necesitamos para entender a Dios y sus objetivos al crearnos a su imagen y semejanza restaurando nuestra santidad como antes de entrar el pecado a la humanidad. Hebreos 4:14 al 16; Hechos 3:19.

Así que, éste fue un breve análisis de los diez mandamiento y los beneficios que obtenemos al obedecerlos y practicarlos social, espiritual, familiar, y en todos los sentidos y la validez que tienen también en el Nuevo Testamento como una ley contraria al pecado, una ley de santidad sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14.

Que el Señor les bendiga y nos ayude…

Nota: De usted sentir el toque del Señor mediante estos mensajes bíblicos y querer convertirse, le recomiendo tres pasos: 1.- Asistir a una congregación bíblica, evangélica o Pentecostal, 2.- Lea dos o tres capítulos diarios de la Biblia y 3.- Hable con Dios el Padre en oración y póngase en sus manos en todo… Perseveramos en Jesucristo asistiendo a la Asamblea de Dios Pentecostal central, ubicada en la Av. Duarte, Esq. Eusebio Manzueta, Santo Domingo, R.D.

 

Autor: Miguel de J. Ramírez P., Siervo de Jesucristo

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