Editorial |
Volver a portada Editorial |
|
|
||||||||||||||||||||
| 8/10/2009 | ||||||||||||||||||||
EDITORIAL |
||||||||||||||||||||
Una feliz iniciativa |
||||||||||||||||||||
La isla de La Española es el único territorio insular del Caribe donde se registran casos autóctonos de malaria, según nuestro Ministerio de Salud. Esta afirmación circula el mundo en un cable de EFE. Eso significa que Haití y la República Dominicana son los únicos dos países en la región con ese cuadro. La malaria o paludismo causa más de un millón de muertes anuales, niños en un 80 por ciento de los casos, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta es una enfermedad parasitaria que se transmite de una persona a otra por la picadura de la hembra del mosquito “anófeles”. Entre 300 y 500 millones de personas, cada año, están siendo afectadas por esta enfermedad, la que es endémica en más de un centenar de países y territorios. Esa dimensión la convierte en una seria amenaza para algo así como la mitad de la población de todo el planeta. En nuestro país, a principios del 2007, únicamente en Dajabón se contabilizaron 220 casos de la enfermedad, lo cual obligó a las autoridades a adoptar medidas sanitarias al respecto, lo que permitió controles más eficaces contra esta cuestión endémica entre nosotros y nuestros vecinos haitianos. Sin embargo, en mayo pasado se pudieron registrar 523 casos y tres muertes por esa enfermedad, por suerte cifras inferiores a los 1.200 afectados y siete fallecidos registrados entre enero y abril de 2008. Es como han reconocido las autoridades que se trata de “un problema importante de salud pública”. El Centro Carter está auspiciando un programa para que los dos países, de manera conjunta, ataquen esta enfermedad, la que el ex mandatario norteamericano, Jimmy Carter, considera que se puede controlar en un 99% en diez años. Es una feliz iniciativa. Copyright 2012 El Nuevo Diario | Todos los derechos reservados. |
||||||||||||||||||||